¿Lleva años preguntándose? «¿qué pasa conmigo?» «¿por qué dejo tantas cosas sin terminar?» «¿por qué no puedo organizarme como lo hacen los demás?»

Si bien todos tenemos presente el trastorno por déficit de atención (TDAH) en los niños, todavía es poco frecuente escuchar algo sobre el TDAH en los adultos. En realidad esta desproporción nos debería extrañar, ya que se observa que aproximadamente el 50% los niños que tienen un TDAH, lo mantienen en la edad adulta y en la infancia es uno de los trastorno neuropsicológicos mas frecuentes (entre el 5% y el 20% de la población infantil lo padece). Estos porcentajes son muy importantes y hay que tener en cuenta que los adultos de hoy difícilmente fueron diagnosticados y tratados en su infancia, ya que hace 30 años no era frecuente que los programas escolares incluyesen la detección de posibles problemas del aprendizaje y trastornos con el TDAH. Incluso eran pocos los profesionales formados en el TDAH.

Como muchos saben, el TDAH en la infancia implica problemas de atención, comportamientos de hiperactividad e impulsividad. Según el predominio de unos u otros síntomas hay 3 subtipos de TDA. Si bien lo más probable es que en el adulto los síntomas se hayan reducido y que algunas de las características hayan cambiado (fundamentalmente las relacionadas con la hiperactividad), sigue manteniendo problemas de adaptación como consecuencia del TDA.

Pero, ¿cómo evoluciona el TDAH a lo largo del tiempo?

Este trastorno (con un gran componente genético) se produce por un deterioro en las llamadas Funciones Ejecutivas, que se ocupan de:

  • la capacidad para iniciar la actividad
  • la capacidad para mantener la atención, el foco y el esfuerzo sobre una tarea
  • el control de la frustración y modulación de las emociones
  • el uso de la memoria de trabajo y acceso al recuerdo
  • la monitorización de la actividad

Como consecuencia del deterioro de estas funciones, las personas fracasan en el uso de estrategias de organización y planificación, control de la postergación, evitación, distracción… lo que suele dar lugar a una historia de fracasos académicos, laborales y proyectos personales. Con mucha probabilidad esto termina generando pensamientos y creencias negativos sobre uno mismo muy perjudiciales de cara a afrontar una nueva tarea: “no lo voy a terminar”, “no lo haré”. Además, aumentan la evitación de las tareas que implican esfuerzo y las distracciones cuando se está realizando. Esa forma de verse a lo largo del tiempo suele derivar en problemas de autoestima, del estado del ánimo, ansiedad, culpa o enfado consigo mismo, que por sí mismos dificultan las tareas, cerrando un círculo vicioso.

¿Qué caracteriza un adulto con TDAH? ¿qué podemos observar en él?

Un adulto con TDAH es una persona que comete más errores de lo esperado, que no planifica actividades, con frecuentes distracciones, dificultad para mantener la concentración en tareas que lo requieren, que pospone tareas, que tiene mucha dificultad en terminarlas y, en algunos casos, olvidadiza y despistada (pierde objetos, como las gafas de sol, el móvil, las llaves…). También pueden estar presentes los problemas de autocontrol, por ejemplo, es una persona que no piensa antes de actuar, reacciona con mucha rapidez sin tener en cuenta las consecuencias e incluso sin tener en cuenta las normas sociales (por ejemplo, no espera su turno del habla o responde antes de haber acabado de preguntar). Esto suele ir acompañado de un estado interno de inquietud, con dificultad para relajarse, con frecuentes movimientos en las piernas y manos cuando está sentado, mala tonerancia a tener que estar sentado un rato y, con frecuencia, que habla más de lo necesario.

¿Cómo afecta en su día a día?

Estos síntomas tienen repercusiones en distintas áreas de la vida del adulto con TDAH. Suele tener menor rendimiento académico y laboral, más movilidad laboral desempeñando funciones por debajo de sus aptitudes y capacitación, relaciones de pareja más inestables, con mas divorcios y separaciones, problemas en las relaciones con los hijos y dificultades en las relaciones sociales o con pocos amigos íntimos. También se está observando con cierta frecuencia un comportamiento vial más problemático, con una conducción más agresiva que incurre en faltas y genera multas e incluso mayor frecuencia de accidentes no graves.

Si identifica algo de esta descripción consigo mismo o con un conocido, puede ayudarle saber que hay a su disposición profesionales preparados para valorar si su problema se debe a un TDAH y si es así, recomendarle el tratamiento más adecuado para ello. En Sinews contamos con profesionales que trabajan con un protocolo de evaluación diseñado específicamente para el TDAH en el adulto.

Recientemente hemos mejorado este protocolo con la incorporación de un instrumento de evaluación que mide específicamente las funciones ejecutivas que, como decimos, explican las dificultades y comportamientos caractarísticos del TDA.

Si usted es uno de esos adultos que se preguntan por qué tiene dificultades para cumplir tareas, mantener sus objetivos a medio-largo plazo, organizarse en el día a día, le puede ayudar mucho un plan de tratamiento con algunos de estos objetivos:

  • Aprender herramientas de organización y planificación, organización de múltiples tareas, solución o manejo de tareas que requieren un sobreesfuerzo y constancia y organización de papeles
  • Aprender a reducir las distracciones
  • Desarrollar un pensamiento adaptativo (en lugar de atribuir sus dificultades y resultados a la falta de fuerza de voluntad, poca motivación, poca capacidad, pereza…)
  • Aplicar estas herramientas para evitar la apatía y desmotivación
  • Prevención de recaídas
Gema Rubio Herranz
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Dra. Gema Rubio Herranz
Psicóloga
Socia Fundadora
Adultos y parejas
Idiomas de trabajo: Español
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