Resumen

El artículo explica el papel central de los valores en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), diferenciándolos de los objetivos. Los valores actúan como una brújula que guía la conducta hacia una vida significativa. Se propone explorarlos por áreas vitales y entenderlos como un proceso flexible, fomentando el autoconocimiento y la autocompasión.

En un artículo previo escrito por otra de mis compañeras, Emma, nos habló de lo que era la Terapia de Aceptación y Compromiso, cuáles son sus bases, y en qué ocasiones puede ser una perspectiva que nos ayude. A modo de resumen y para refrescar, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es un enfoque psicológico que tiene como objetivo desarrollar la flexibilidad psicológica: la capacidad de estar en contacto con la experiencia interna tal como es y, al mismo tiempo, actuar de manera coherente con los valores personales. Para ello, ACT trabaja a través de procesos interrelacionados como la aceptación de emociones difíciles, la toma de distancia de los pensamientos, la conexión con el momento presente, una perspectiva flexible del yo y la acción comprometida. Dentro de este modelo, los valores ocupan un lugar central, ya que aportan dirección y sentido a la conducta, orientando las decisiones y los cambios hacia una vida más plena y significativa, incluso en presencia de malestar. Dada la importancia de los valores dentro de este enfoque, el artículo de hoy estará centrado única y específicamente en entender qué son y por qué son tan importantes y valiosos.

¿Qué entendemos por valores?

“Valores” es una palabra que podemos escuchar con cierta frecuencia lo largo de nuestro día a día, pero ¿sabemos realmente a lo que nos estamos refiriendo? ¿tenemos nuestros valores tan claros cómo realmente pensamos? ¿vivimos en base a esos valores, o solo lo creemos? ¿para qué sirven? ¿tan importantes son?

Son muchas preguntas, todas muy buenas. En algunos casos, hay personas que si tienen muy claros cuáles son sus valores, pero en otros casos, describirlos o concretarlos puede ser una tarea más complicada. Además, casi todos conocemos los valores más compartidos (familia, solidaridad…), pero hay muchísimos más con los que puedes sentirte más identificado.

Antes de continuar, es importante aclarar que los valores están influenciados por múltiples factores, como el país en el que vivimos, nuestra cultura, creencias, espiritualidad, familia o educación, entre otros. Aun así, los valores son personales y pueden ser muy distintos de una persona a otra. No existe una jerarquía correcta de valores ni una única forma válida de vivirlos: cada persona construye los suyos a partir de su propia historia y experiencia, y esa diversidad es natural y saludable. No todos tenemos los mismos valores y eso está bien.

¿Sabrías decirme cuáles son tus valores? ¿Vives en bases a ellos? Los valores en ACT 2

El trabajo en valores nos permite vivir una vida que valoramos, que nos nutre como personas. Desde la perspectiva de ACT, los valores son como una brújula, es aquello que nos ofrece dirección. Indican la dirección que seguir con nuestras acciones para acercarnos hacia aquello que nos llena. En este punto es importante resaltar la diferencia entre los valores y los objetivos de la persona. Para ello, podemos servirnos de una metáfora que nos puede ayudar en el entendimiento de esta diferencia: La metáfora del esquiador:

“Suponte que vas a esquiar y subes en el telesilla a la cumbre. Aparece un hombre a tu lado y te pregunta cuál es tu meta. La respuesta es que es la caseta del telesilla de abajo. De pronto aparece un helicóptero, el hombre te empuja dentro y te baja de inmediato a la caseta de telesilla de abajo. Cuando vuelves a subir, de nuevo aparece el mismo hombre y el helicóptero y te ayuda a alcanzar tu meta. Te enfadas mucho, aunque te han ayudado a alcanzar tu meta.
Porque esquiar no es solamente alcanzar la base del telesilla de nuevo. Esquiar es cómo llegar allí. Saber dónde vas a ir, qué objetivo tienes que alcanzar, etc.”

Por lo tanto, los valores no son cosas que alcanzar, nos ofrecen la guía. Las metas, por el contrario, serían aquellas cosas que podemos hacer en el día a día en las que trasladar dichos valores. Por ejemplo, si un valor importante para ti es “ser familia”, una de las metas o acciones comprometidas con dicho valor sería organizar una cena familiar al mes. En otras palabras, los valores no son alcanzables, tampoco hace falta. Sin embargo, las acciones comprometidas si son alcanzables.

Explorar tus valores por áreas de vida

Para conocer tus valores, es importante ir por cada área que sea importante en tu vida. Por ejemplo, familia, pareja, hijos, amistades, carrera profesional, educación… Una vez descritas aquellas áreas que son más importantes para ti, puedes hacerte preguntas importantes para cada una de ellas:

  • Familia: ¿Qué tipo de relaciones me gustaría tener con mi hermano?
  • Pareja: Si la relación fuera ideal, ¿cómo te comportarías con tu pareja?
  • Hijos: ¿Cómo me gustaría relacionarme con mis hijos?
  • Amistades: ¿Qué te gustaría aportar a tus relaciones con tus amigos?
  • Carrera profesional: ¿Qué es lo que más valoras en tu puesto de trabajo?
  • Educación: ¿Qué es lo que consideras valioso del aprendizaje?

Puede que para ti haya otras áreas que sean más importantes, o hayas pensando en alguna que yo no e incluido. Puedes hacer el ejercicio con esa área también.

¿Sabrías decirme cuáles son tus valores? ¿Vives en bases a ellos? Los valores en ACT 3

Ponerles palabras y mirar lo que ya haces

Una vez contestadas esas preguntas, será más fácil verbalizar con palabras cuales son tus valores. Ahora, podremos pasar al siguiente paso, ¿qué acciones realizas en tu vida para acercarte a dicho valor? Y podríamos escribir aquellas cosas que ya hacemos que creemos que nos acercan a nuestros valores, a cómo queremos caminar por la vida.

Puede que tengas una respuesta para todas, muchas respuestas para alguna y ninguna para otras… Es importante no juzgarse, esto es un ejercicio de conocimiento y autoconomiento. El último paso sería decidir, por cada área, si así es suficiente, o si te gustaría añadir algo más.

Los valores como proceso

Es importante resaltar que los valores son un proceso continuo, no una meta cerrada. Los valores no son una lista fija ni algo que se alcanza y se da por completado, más bien es un proceso dinámico que se revisa y se ajusta a lo largo de la vida. Nuestros valores pueden matizarse, ampliarse o cambiar de prioridad según el momento vital en el que nos encontremos.

Por último, comprometerse con una vida basada en valores implica acción, pero también flexibilidad y amabilidad hacia uno mismo. En ocasiones, convertimos los valores en nuevas exigencias: “debería ser más familiar”, “tendría que estar más presente”, “no lo estoy haciendo bien”. Sin darnos cuenta, los valores se convierten en una fuente más de presión.

Desde ACT, el compromiso no significa hacerlo todo ni hacerlo perfecto. Es importante aceptar que habrá días de cansancio, dudas y contradicciones. Aquí es donde la autocompasión juega un papel fundamental. Mirarnos con comprensión cuando no llegamos, cuando fallamos o cuando nos alejamos del camino, nos permite retomar el rumbo sin castigarnos.

¿Sabrías decirme cuáles son tus valores? ¿Vives en bases a ellos? Los valores en ACT 4

Recursos

Te dejo un vídeo explicativo que puede ayudar también mejor a entender la diferencia entre una vida orientada en valores en contraste con una vida orientada en metas:

Ver vídeo aquí

Si sientes que necesitas acompañamiento para clarificar tus valores y tu dirección vital, o simplemente tienes curiosidad por indagar y conocerte mejor en este aspecto, un profesional de la psicología puede ayudarte. Pedir ayuda es una decisión saludable que favorece el autoconocimiento y el bienestar emocional.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿Qué son los valores en ACT?
Son direcciones personales que guían la conducta hacia una vida significativa, incluso en presencia de malestar.

2. ¿En qué se diferencian los valores de los objetivos?
Los valores son una guía continua, mientras que los objetivos son metas concretas y alcanzables.

3. ¿Cómo puedo identificar mis valores?
Reflexionando sobre áreas importantes de tu vida y preguntándote cómo te gustaría actuar en cada una.

4. ¿Los valores cambian con el tiempo?
Sí, son dinámicos y pueden ajustarse según las experiencias y etapas vitales.

5. ¿Qué pasa si no actúo según mis valores?
Es parte del proceso; la autocompasión permite retomar la dirección sin juicio.

Sobre la autora

Laura Redondo Fidalgo es Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga en Sinews. Aborda problemáticas que van desde la ansiedad, la depresión, el duelo y la autoestima, hasta los problemas en las relaciones interpersonales, entre otros. Su orientación es cognitivo-conductual, pero integra herramientas y técnicas de otras corrientes, como las Terapias de Tercera Generación, según las necesidades de cada paciente, gracias a su constante formación.

Laura Redondo
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Laura Redondo
Psicóloga
Niños, adolescentes y adultos
Idiomas de trabajo: Español e inglés
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