Conducción de vehículos

Conducir un vehículo implica habilidades cognitivas y motoras, y aunque para muchos conductores se vuelve algo automático, renunciar a conducir puede ser complicado para alguien con demencia. Cuando la pérdida de capacidades pone en riesgo la seguridad, es crucial dejar de conducir. Algunas personas reconocen por sí mismas la necesidad de hacerlo, pero otras pueden resistirse. Comunicar la necesidad de renunciar a la conducción se convierte en un desafío para los familiares en algún momento, ya que algunos afectados pueden mostrar resistencia o negación.

¿En qué momento una persona con Alzheimer debería dejar de conducir? Aunque el diagnóstico de demencia no exige dejar de conducir de inmediato, el declive gradual de habilidades hará inevitable su renuncia en algún momento. Se aconseja observar signos de alerta, como desorientación, confusiones en la conducción o decisiones lentas. Renunciar a conducir puede ser difícil, pero abordar el tema con empatía y proponer alternativas de transporte puede hacerlo más llevadero. La seguridad debe prevalecer, y en casos extremos, medidas como esconder las llaves o vender el vehículo pueden ser necesarias.

Vivir en casa cuando se tiene demencia

En las etapas iniciales de la demencia, muchas personas pueden seguir viviendo en casa y disfrutar de la vida de la misma manera que antes de su diagnóstico. Después de recibir un diagnóstico de demencia, los profesionales ofrecen consejos sobre cómo seguir haciendo lo que es importante para la persona durante el mayor tiempo posible. También facilitan información acerca de los recursos y servicios que podrían ser útiles.

A medida que la enfermedad avanza, es probable que resulte más difícil cuidar de sí mismo y del hogar. En ese momento, es posible que las personas necesiten ayuda adicional con las actividades diarias como las tareas del hogar, las compras, etc. También pueden requerir adaptaciones en el hogar.

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Adaptaciones del hogar

La importancia de realizar adaptaciones progresivas en el hogar de una persona con enfermedad de Alzheimer radica en la prevención de accidentes, la mitigación de dificultades cognitivas y la reducción de limitaciones físicas. Estos cambios no solo cumplen con el propósito de mantener un entorno seguro, sino que también contribuyen a conservar un espacio familiar y acogedor. Al adaptar la vivienda, se logra crear un ambiente más amigable y accesible, permitiendo que la persona con demencia conserve una sensación de familiaridad y comodidad en su entorno diario. Este enfoque no solo contribuye a la reducción de la ansiedad y el estrés asociados con la enfermedad, sino que también mejora la calidad de vida del afectado y facilita la labor de los cuidadores.

Mantener la vivienda ordenada y confortable, con referencias espaciotemporales, beneficia tanto al paciente como al cuidador. Estos ajustes se implementarán gradualmente a medida que surjan problemas específicos.

Medidas para reducir riesgos incluyen eliminar alfombras, quitar muebles ligeros, cuidado con suelos deslizantes y asegurar puertas y ventanas. También se deben colocar interruptores de luz, garantizar buena iluminación y señalizar escaleras.

En la cocina, se sugiere etiquetar armarios y usar utensilios seguros. En el baño, cambiar la bañera por una ducha, usar alfombrillas antideslizantes y colocar barras de apoyo.

En el dormitorio, organizar objetos de uso común, fijar elementos que puedan caer y utilizar iluminación adecuada. A medida que la enfermedad progresa, se pueden incorporar barandillas en la cama.

Asegurarse de un ambiente seguro en el hogar de una persona con demencia implica realizar ajustes cuidadosos.

Listado de posibles adaptaciones para la vivienda:

  • Integrar indicadores visuales de tiempo y espacio, como relojes y calendarios a la vista, junto con la apertura de persianas para distinguir entre el día y la noche.
  • Señalizar habitaciones y etiquetar armarios con ayudas visuales.
  • Mantener buena visibilidad con luces adecuadas y colocar pasamanos e iluminación en las escaleras.
  • Retirar alfombras y cables que puedan causar tropiezos.
  • Colocar seguros en puertas y ventanas.
  • Precaución con elementos peligrosos como estufas, chimeneas. Guardar objetos cortantes y pequeños de forma segura. Vigilar medicamentos, cerillas, mecheros y productos de limpieza, asegurándolos en lugares seguros.
  • En la cocina, marcar claramente la posición de apagado en los mandos, instalar detectores de humo y usar vajilla resistente.
  • En el baño, cambiar la bañera por una ducha, usar alfombrillas antideslizantes, poner barras de apoyo.
  • En el dormitorio, colocar interruptores y puntos de luz de orientación hacia el baño. Instalar un timbre cerca de la cama y considerar barandillas a medida que avanza la enfermedad.
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Ayudas para la vida diaria:

Las ayudas para la vida diaria son elementos clave para asistir a personas con demencia en sus actividades cotidianas. Estas incluyen:

  • Relojes con visualización de día, fecha y hora: Facilitan la orientación.
  • Teléfonos con botones grandes: Programables con números de uso frecuente.
  • Dispositivos GPS: Brindan al paciente libertad para fomentar su autonomía en seguridad, proporcionando a los cuidadores la ubicación en tiempo real.
  • Aplicaciones especializadas para demencia: Incluyen ejercicios de estimulación cognitiva, álbumes de fotos digitales y ayudas para la reminiscencia. También algunas ofrecen funciones como despertador, toma de notas y recordatorios, ayudando en la gestión de medicamentos y alertas de citas.
  • Asistentes virtuales controlados por voz: Favorecen la independencia al proporcionar recordatorios de medicamentos y respuestas a preguntas sobre el clima o horarios de trenes.
  • Botón de teleasistencia.

Buscar apoyo en función de las necesidades:

En España, existen diversas ayudas sociales y recursos disponibles para personas con demencia y sus familias. Algunas de estas ayudas incluyen:

Asociaciones

Asociaciones como la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras demencias o la Fundación Alzheimer España proporcionan información, apoyo y recursos para personas con demencia y sus familias.

Reconocimiento de discapacidad y dependencia:

Es importante tener en consideración que el acceso a medidas, derechos, prestaciones, recursos, ayudas, adaptaciones y demás beneficios destinados a personas con demencia y sus cuidadores familiares está sujeto al cumplimiento de ciertos «requisitos de acceso». Estos requisitos pueden abarcar aspectos como la edad, el sexo, el nivel de ingresos, los años de cotización previa, entre otros, dependiendo del ámbito y tipo de prestación o recurso.

  • Reconocimiento de la discapacidad: Permite obtener una certificación del grado de discapacidad. Si este es del 33% o más, otorga oficialmente la condición de "persona con discapacidad". Esto habilita el acceso a prestaciones, ayudas y recursos en diferentes sistemas, como Salud, Educación, Empleo, Servicios Sociales, Transporte, Vivienda, Fiscalidad, entre otros, siempre que se cumplan los demás requisitos de acceso específicos para cada caso (edad, sexo, etc.).
  • Reconocimiento de la dependencia: Este procedimiento determina si la persona es dependiente y en qué grado (moderado, severo o gran dependencia). El reconocimiento de un grado específico, junto con otros requisitos de acceso establecidos para cada caso, permite acceder a prestaciones y servicios específicos del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, según lo establecido en la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. Estos servicios incluyen residencia, atención domiciliaria, atención diurna, prestación económica vinculada a servicios, prestación económica para cuidados en el entorno familiar, apoyo a cuidadores no profesionales, prestación económica de asistencia personal, entre otros.

Teleasistencia

El botón rojo de teleasistencia no se limita a ser un simple dispositivo de emergencia; se presenta como el asistente de las personas mayores, desempeñando un papel crucial en el impulso de la autonomía y la prevención de la dependencia.

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Centros de Día

Muchas localidades cuentan con centros de día especializados en la atención a personas con demencia. Estos centros ofrecen actividades y cuidados durante el día, permitiendo a las familias conciliar la atención con otras responsabilidades.

Programas de Respiro Familiar

Algunos Centros de Día y Residencias ofrecen programas de respiro para familiares cuidadores, brindando descanso temporal a través de cuidadores profesionales.

Residencias

Existen centros residenciales especializados en el cuidado de personas con demencia. Estos centros ofrecen atención 24 horas, servicios médicos y actividades adaptadas.

Es importante consultar con los servicios sociales locales y las asociaciones especializadas para obtener información específica sobre las ayudas disponibles en cada región. Además, los trabajadores sociales pueden orientar sobre los recursos disponibles para satisfacer las necesidades individuales.

La demencia desafía la autonomía en varios aspectos como en la conducción y en la vida diaria en el hogar. Es necesario hallar el equilibrio adecuado entre seguridad y autonomía. La adaptación del hogar se vuelve esencial para crear un ambiente seguro y familiar, permitiendo a la persona conservar su funcionamiento. El uso de ayudas para la vida diaria, como relojes adaptados y dispositivos de teleasistencia, se destaca como apoyo para mantener la independencia. Encontrar respaldo a través de asociaciones y servicios locales es fundamental para ofrecer orientación y soporte tanto a los pacientes como a sus familiares. Este respaldo emerge como un pilar esencial para abordar la enfermedad con mayor apoyo y comprensión, al mismo tiempo que se impulsa la autonomía del paciente.

Sobre la autora

María Isabel Zamora es médico con doble especialidad en Psiquiatría y en Neurología. Tiene experiencia en la atención a pacientes de consultas generales de psiquiatría, y de forma más especializada, en la atención a pacientes que combinan síntomas psiquiátricos y neurológicos. Ha trabajado con pacientes de psicogeriatría y con pacientes de diversidad funcional. Tiene experiencia en deterioro cognitivo, síntomas psicológicos y conductuales de la demencia, síntomas psiquiátricos relacionados con trastornos neurológicos o con dolor crónico, autismo, TDAH, trastornos adaptativos, depresión, ansiedad, adicciones, trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo, trastornos del sueño, trastornos de conducta alimentaria, etc.

Dra. María Isabel Zamora
Departamento Médico
Dra. María Isabel Zamora
Médico especialista en Psiquiatría
Adultos y adolescentes
Idiomas de trabajo: Español, inglés y francés
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