¡Hola!  Gracias por tomar el tiempo para contestar estas preguntas.

En primer lugar, ¿puedes contarnos tu puesto en King’s College?  ¿Qué haces, y con quién trabajas principalmente?

Soy la psicóloga de los alumnos de secundaria. Puedo ver a los alumnos de forma regular (semanal o quincenalmente) o como ‘drop-off’, es decir, pueden venir a verme sin cita previa si necesitan hablar con alguien en ese momento. Por tanto, puedo enseñarles herramientas frente al estrés, de autocontrol, habilidades sociales, etc; y también puedo ayudarlos en un momento puntual, si han tenido alguna discusión con un amigo o si se sienten abrumados con un examen, por ejemplo.

Además de todo eso, también realizo evaluaciones en el colegio para proporcionar las ayudas necesarias tanto dentro de nuestras aulas como en los exámenes oficiales para aquellos alumnos con problemas de atención o de aprendizaje, entre otros.

Por último, también imparto charlas sobre los trastornos de la conducta alimentaria, sobre cómo manejar el estrés académico, o sobre cualquier otro tema que sea relevante en un momento dado.

¿Cómo describirías a los adolescentes de hoy en día?

La adolescencia es una etapa complicada, donde los adolescentes sienten que ya son adultos y quieren tomar sus propias decisiones, pero como la corteza prefrontal aún no ha terminado de desarrollarse, las decisiones son cortoplacistas e impulsivas. Muchas veces se sienten abrumados con facilidad, y como aún no han formado su identidad, se muestran curiosos e independientes.

Los adolescentes de hoy en día pasan por este mismo proceso pero en un contexto muy distinto al que fue el nuestro, ya que hoy en día tiene mucho peso la tecnología. Esto implica muchas más distracciones (videojuegos, teléfonos móviles, etc) y a su vez, una mayor presión social a través de las redes sociales, que a pesar de que esta herramienta les ayuda a estar mejor comunicados, muchas veces es un factor de peso que contribuye a su estrés o a sus inseguridades.

¿Cuáles crees que son las mayores dificultades a las que se enfrentan los adolescentes?

Puesto que la adolescencia es una fase complicada, es muy frecuente que los adolescentes sufran mucho estrés o que presenten una baja autoestima. El origen de esto dependerá de cada uno, ya que puede deberse a su entorno social, temas académicos, sus propias inseguridades, o a una combinación de todas ellas. En algunos casos más extremos, esto puede llevarlos a sufrir ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria o incluso a abusar de sustancias.

Por todo esto, considero que es tan importante encaminarnos hacia la prevención. Muchas veces los adolescentes se sienten bloqueados y abrumados, y el apoyarlos y guiarlos en una dirección más centrada en la solución que en el problema no sólo les enseña herramientas que usarán más adelante a lo largo de su vida en más contextos, sino que también los protege para que no desarrollen otros problemas. Es importante trabajar con ciertas características que les hace más vulnerables frente al estrés, como son la necesidad de que todo ocurra aquí y ahora, tener expectativas irrealistas, o ser excesivamente autoexigentes.

¿Cuáles son tus Reglas de Oro para la comunicación entre padres y niños?

La comunicación con adolescentes puede ser muy difícil. Hay que intentar mantener un equilibrio entre querer decirles lo que creemos que deberían hacer, y a su vez permitir que se equivoquen y aprendan por sí solos. De hecho, muchos de los adolescentes aseguran que uno de los motivos por los que nunca se abren a sus padres es precisamente porque no quieren oír un “Te lo dije” ni sentirse juzgados. Es esencial que validemos cualquier preocupación que tengan, por mucho que desde nuestro punto de vista no parezca ningún dilema, y fomentar que elaboren posibles soluciones o alternativas (¿Y tú qué has pensado? ¿Qué opciones se te ocurren?”), en vez de correr a darles nuestro consejo en forma de orden (“Es que deberías decirle…”). Por supuesto que podemos darles nuestra opinión y guiarles de forma indirecta, diciendo por ejemplo: “Mmm.. Entiendo a lo que te refieres…pero, ¿qué consecuencias podría tener decirle eso?¿Tú crees que podría enfadarse y dejar de contar contigo?”.

Otra queja que tienen los adolescentes es que sienten que sus padres sólo les hablan para decirles lo que tienen que hacer o lo que no están haciendo, por lo que es importante reconocer también lo que sí hacen y reforzárselo. También es aconsejable que las conversaciones no giren siempre en torno al tema académico, ya que para su bienestar emocional será importante que compartan actividades de ocio en familia ya que, de la misma manera en que cuando eran más pequeños había tiempo para ir al zoo en familia, ahora se recomienda buscar tiempo para realizar juntos actividades que les interesen (ir al cine a ver una película que les apetezca, o seguir la misma serie de TV juntos para poder comentarla después).

Por último, la clave en la comunicación con adolescentes es la paciencia. Tienen muchos altibajos emocionales, creen que nadie les entiende y se agobian con facilidad; pero debemos recordar que somos un ejemplo para ellos, y de nada sirve pedirles que se tranquilicen si nosotros también perdemos los nervios cada vez que estallan.

La adolescencia es una edad difícil.  ¿Por qué elegiste trabajar con esta población?  ¿Qué te atrae de este grupo?

Bueno, la verdad es que curiosamente lo que más agota de los adolescentes es precisamente lo que más me gusta de trabajar con ellos- sí, son muy intensos, con muchísimos altibajos, cambios de opinión, etc; pero esta energía también se ve reflejada en terapia al mostrar mucha iniciativa e interés por querer aprender nuevas estrategias.  Además, una vez que tienes una buena relación con un adolescente, se muestra contento y aliviado por poder contar con alguien con quien hablar sobre cómo se siente, por lo que se implican mucho en terapia.

Siempre me ha llamado la atención la adolescencia ya que es una etapa crucial donde la mayoría de las veces nos enfrentamos a nuestras primeras dificultades- tenemos que tomar decisiones importantes que marcarán nuestro futuro, el colegio es mucho más exigente que antes, hay más interacciones sociales y, consecuentemente, más presión por quedar bien en ellas, etc. No obstante, considero que si les brindamos a los adolescentes el apoyo necesario en esta etapa y les enseñamos estrategias de afrontamiento, serán mucho más resistentes frente a dificultades futuras, y hasta disfrutarán de esta fase adolescente.

Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Miriam Mower
Psicóloga
Niños, adolescentes y adultos
Idiomas de trabajo: Español e inglés
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