Pregunta

Hola,

Hace aproximadamente tres meses, sufrí una crisis muy fuerte con pensamientos obsesivos y dudas acerca de mi orientación sexual (miedo a ser Gay), detonada por haberme masturbado viendo porno transexual y homosexual (cosa que muy ocasionalmente hacia y jamás me causó problemas). Decir que siempre he sido heterosexual, sin ningún tipo de duda. Los pensamientos me incapacitaron hasta el punto de estar en cama, estaban desde que me levantaba hasta que me acostaba (siendo peor por la mañana). Analizaba todos los síntomas físicos de mi cuerpo al ver hombres por la calle, por ver si me excitaba, entre otros «rituales».

Todo cedió, y estuve fantástico con una chica, con erecciones y placer como nunca, hasta ahora que volvieron los pensamientos por un detonante menor. Otra vez incapacitantes, con el día pasado en cama y analizando 24/7 mis respuestas y demás.

Decir que me habían bajado hace unos meses la dosis de paroxetina a 10mg. Yo la empecé a tomar hace cinco años por una crisis muy similar pero con pensamientos de otro tipo como que me estaba volviendo loco, o me estaba entrando una enfermedad neurológica (el detonante fue una prueba de Estimulación Magnética Trascraneal de la Facultad que me llevo a pensar lo anterior). Con la paroxetina todo mejoró, hasta esto de los pensamientos de homosexualidad.

¿Será la bajada de la medicación (aunque han pasado cinco meses o así) que ha hecho que vuelvan esos pensamientos obsesivos, por ser solamente 10mg?

¿Será un problema de sexualidad real?

Por favor, me gustaría saber la opinión de los expertos,

Gracias de antemano

Respuesta

Querido amigo.

Antes de nada, agradecerte que hayas compartido esta situación tan difícil con nosotros para que podamos ayudarte.

Cuando psicólogos y psiquiatras hablamos de los pensamientos obsesivos, decimos que son un tipo de pensamiento recurrente, involuntario, y que a veces tiende a generar mucho malestar en las personas que lo sufren. Este tipo de pensamiento tiene la mala costumbre de ser más recurrente y molesto cuanto más malestar genera su contenido (ya que muchas veces es el propio agobio que nos genera una idea el que nos deja ese “miedo” y hace que vuelva).

Por lo que comentas en la pregunta, las dudas y pensamientos obsesivos sobre tu sexualidad comenzaron hace tres meses, y desataron una oleada de conductas de comprobaciones físicas (prestar atención a los cambios en tu cuerpo) y psicológicas (ver tu nivel de excitación) que pretendían aclarar tus dudas respecto a tu sexualidad. Al parecer estos pensamientos obsesivos y las comprobaciones para lidiar con ellos empezaron años atrás en otro aspecto de tu vida (la salud) y ahora se reflejan en tu sexualidad, llegando hasta el punto de ser incapacitantes para ti.

Quisiera comentarte que el hábito de hacer comprobaciones es una reacción muy común cuando nos encontramos nerviosos o ansiosos, que pretende mantener las cosas bajo control y calmarnos, “entender” lo que nos está pasando. Aun así, lo único que se suele conseguir con este tipo de comprobaciones es que la ansiedad y las dudas se disparen más actuando como más gasolina para el fuego, no es de extrañar que esta situación haya llegado a donde ha llegado, por desgracia. Luchar contra el impulso de hacer comprobaciones y dejar que el malestar se vaya poco a poco y sin cuestionarlo continuamente suele ser una receta que trae mejores resultados.

En esa línea quisiera comentarte que, aunque puede que la bajada de la medicación haya podido contribuir al problema que comentas, intentar cuestionarte qué ha causado ese cambio puede ser un tipo de comprobación que alimente el problema. Es muy complicado afinar que porcentaje de causa tiene cada una de las cosas que ocurren en tu vida, y aunque fuésemos capaces de hacerlo, ¿no sería más útil aprender a gestionar estas situaciones que obtener una respuesta que no va a solucionar el problema?

Te animo como primer paso para enfrentarte a la situación a cambiar el foco de cual es causa de mi problema (tengo que controlar si es la medicación, o es mi sexualidad, o es que me siento mal…) a cómo te sientes en el momento actual respecto a ese “problema” (focalizarte más en el “aquí y el ahora, es decir, en el momento en que vivas tu sexualidad centrarte en las sensaciones que te genera, repetir lo que te guste y si no te gusta algo darte cuenta). Responder a esas dudas en momentos en los que “no toca” no suele ser de mucha ayuda.

Respecto a las dudas sobre la sexualidad, me gustaría tranquilizarte diciendo que ningún pensamiento obsesivo la va a determinar. Este tipo de pensamientos es un hábito que podemos alimentar (con las comprobaciones como te he contado antes) o hacer que vaya a menos, pero la sexualidad es algo mucho más complejo, y desde luego no determinado por la manera o el contenido de lo que pensamos.

Las fantasías sexuales o el material que utilizamos para disfrutar de nuestra sexualidad no tienen por qué ir en línea con lo que luego hacemos en la vida real, una persona puede fantasear con realizar prácticas fuera de lo común pero no querer hacerlas en su vida. Nuestra vida sexual y nuestras fantasías son dos cosas distintas.

Pese a ello, si aun sin esos pensamientos sigues teniendo dudas sobre tu sexualidad, consultar con un terapeuta puede ayudarte a aclararlas.

Espero sinceramente que esta respuesta te sea de ayuda y te mando un saludo afectuoso.

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