OPERACIÓN “VUELTA AL COLE”: CONSEJOS PARA UNA MEJOR ADAPTACIÓN

Operación "Vuelta al Cole": Consejos para una Mejor Adaptación

El comienzo de un nuevo año escolar está a la vuelta de la esquina. Mientras los peques de la casa aprovechan para darse los últimos chapuzones de la temporada, los padres comienzan con los preparativos de la vuelta al colegio: uniformes, libros, material escolar… ¡Vuelta a la rutina!

Muchas familias tienen dificultades para que los niños vuelvan a adquirir los hábitos y horarios del curso escolar y, como consecuencia, las primeras semanas pueden ser complicadas.

Desde Sinews les ofrecemos una serie de consejos para ayudar a sus hijos a adaptarse a la rutina más fácilmente:

  • Es esencial comenzar a incorporar el horario escolar al menos una semana antes de que empiece el curso, es decir: poner el despertador a la hora indicada, comer a la hora a la que suele hacerlo en el colegio e ir a dormir temprano. De esta manera, la primera semana de colegio su reloj biológico estará más acostumbrado al nuevo horario y los madrugones no le resultarán tan difíciles.
  • Involucrarles en el proceso, haciéndoles partícipes de los preparativos. Una buena idea es ir a comprar con ellos el material escolar y dejarles cierta libertad de elección.
  • También sería interesante hacer juntos un horario. En él podremos incluir: las asignaturas de cada día, las actividades extraescolares, el horario estipulado para hacer los deberes y sus momentos de ocio, la hora del baño y la hora de irse a la cama. Lo idóneo sería ponerlo en una zona de la casa que tenga mucha visibilidad, para que poco a poco se vaya familiarizando con él.
  • Por último, no podemos olvidar la importancia de hablar con ellos sobre el próximo curso y las nuevas experiencias que les aguardan: la alegría de reencontrarse con los compañeros y los momentos de diversión, sus nuevas asignaturas, posibles dificultades relacionadas con el contenido académico … El hogar debe ser un entorno seguro donde puedan compartir sus preocupaciones.

Poniendo en práctica estos pequeños trucos conseguiremos una mejor adaptación al nuevo curso escolar.

Por último, les recordamos que en el caso de aquellos alumnos que tienen dificultades para seguir el ritmo del curso escolar, en Sinews disponemos de un servicio de apoyo académico, donde nuestros profesionales les ayudarán a asimilar los contenidos y les enseñarán una serie de estrategias y técnicas de estudio para mejorar su rendimiento.

Escrito por Alba Ferrero, responsable del servicio de apoyo psicopedagógico – study coach


Enganchad@ a Las Nuevas Tecnologías

Enganchad@ a Las Nuevas Tecnologías

Cuando hablamos de adicción a las nuevas tecnologías, es frecuente que, automáticamente, traigamos a nuestra mente la imagen de un niño o niña con un dispositivo electrónico cualquiera.

No es raro, hoy en día, echar un vistazo alrededor en un restaurante y ver a los padres aplacar la actividad de sus hijos a través de un aparato, ya sea tableta, móvil u otro. Sin duda, la eficacia de esta técnica es incuestionable.

A modo de sedante para niños y padres, mantener absortos a los pequeños en una actividad digital reduce la actividad de éstos como veníamos diciendo, pero también nuestra implicación en el manejo de sus comportamientos. No obstante, las víctimas -sí, víctimas- de esta estrategia no son solamente los niños, también los adultos, tema en el que se centrará el presente artículo.

De forma resumida, podríamos describir la adicción a las nuevas tecnologías como el uso excesivo de aparatos electrónicos, sumado a la necesidad de utilizarlos cuando hemos estado un tiempo prolongado (o no tan prolongado, en algunos casos) apartados de ellos, y con una función calmante y/o placentera a veces difícil de reconocer.

En la era de la hiperconectividad, es esperable que muchas de nuestras actividades se hagan a través de las nuevas tecnologías, desde quedar con nuestros amigos, pasando por informarnos sobre algo de forma rápida o comprar un producto en cuestión de segundos a golpe de dedo. La utilidad es más que evidente.

Sin embargo, la cara oscura de esta utilidad reside en la inmediatez del premio, del refuerzo o de la satisfacción. Nos sentimos más tranquilos cuando obtenemos respuesta por parte de nuestra pareja en el momento en lugar de esperar a vernos. Nos sentimos especialmente reconocidos cuando los “likes” crecen como la espuma y podemos observar en tiempo real este fenómeno tan satisfactorio. Nos sentimos con mayor control pudiendo acudir de forma inmediata a una información que resuelva una duda del momento. En definitiva, la prontitud de la respuesta adquiere un fuerte tinte de recompensa. Esto por supuesto dista enormemente de ser inocuo.

Es necesario recurrir a una explicación breve de nuestros mecanismos cerebrales para comprender cómo funciona el asunto en cuestión, y, para ello, haremos referencia al mecanismo de recompensa de nuestro cerebro. Este sistema forma parte de nuestro “cerebro primitivo”. Esto implica que guarda una fuerte relación con la supervivencia animal, pues “informa” de una sensación placentera.

De forma extremadamente resumida, el circuito de recompensa localiza estímulos placenteros (ej: un buen plato de comida, un abrazo o una droga). La consecuencia de “acceder” a ese estímulo es la liberación de neurotransmisores, a saber, dopamina y serotonina, que producen en nosotros una intensa sensación de bienestar. Otros ejemplos claros son cuando me doy un abrazo con alguien que me encanta, cuando compro algo a través del móvil que ansiaba desde hace tiempo, cuando acierto una respuesta jugando a un juego de mesa -y persisto en el juego tras ese atino-, o cuando veo una notificación de la persona que me gusta.

Pues bien, teniendo en cuenta todo lo anterior, es esperable que los adultos obtengan ese bienestar a través de sus dispositivos móviles, de la misma manera que los jóvenes y los niños.

Parece interesante, además, hacer referencia a la calma que proporciona a unos padres tener localizado a su hijo o hija gracias a su teléfono. La inmediatez juega una vez más un papel fundamental.

Esto quiere decir que el refuerzo, a saber, la sensación de calma que obtenemos al saber dónde se encuentra nuestro hijo o hija, hace que acudamos a nuestro teléfono con mayor asiduidad para aplacar sentimientos displacenteros. Es lo que llamaríamos un refuerzo negativo, cuyo matiz consiste en la reducción del malestar. Los refuerzos positivos se distinguen de los anteriores puesto que proporcionan bienestar. Un ejemplo puede ser cuando pido algo para comer a través del móvil, cuando escucho música que me gusta o estoy en contacto con la persona a la que ansío.

En definitiva, nadie escapa con facilidad a la trampa de los dispositivos electrónicos. Además, como decíamos previamente, en la era de la hiperconectividad resulta paradójico que cada vez nos encontremos más distanciados y aislados. Estamos presentes físicamente pero no mentalmente. Quedamos con nuestros amigos pero dedicamos buena parte de esos momentos a estar pendientes de cosas que no guardan relación alguna con el momento específico. Puedo estar tomándome una cerveza con mi mejor amigo de la carrera pero me abstraigo de la situación hablando con alguien que puede encontrarse en Honolulu.

Los adultos también experimentamos estas situaciones, y parece pertinente hacer especial mención a los padres: el uso de dispositivos y sus aplicaciones confieren a los padres una sensación ilusoria de conexión con sus hijos. Al percibir el alejamiento de éstos, los padres tratan de encontrar otras vías de comunicación con ellos, y es aquí donde juegan un rol primordial las nuevas tecnologías. No es raro ver a padres tratando de acercarse a sus hijos enseñándoles qué se han descargado en el móvil o el último chiste que les han mandado.

La añoranza de un contacto más genuino, más íntimo y menos mediado por lo electrónico empuja a los padres a encontrar otras vías de acceso a sus hijos e hijas, pudiendo verse atrapados también en el uso excesivo de estas tecnologías. 

Sinews MTI
Instituto de Terapia Multilingüe
Psicología, Psiquiatría, Logopedia
Cita en la Clínica

Lacan: historia y aportaciones

Lacan: historia y aportaciones

Jacques Lacan fue un psicoanalista y psiquiatra de origen francés. Nacido en París el 13 de abril de 1901, es conocido por su “retorno a Freud”, actualizando y modificando la teoría de Sigmund Freud, conocido por todos como el padre del psicoanálisis. Su evolución teórica provoca la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París. Dicha evolución se caracteriza especialmente por un sustancial abandono de los aspectos más puramente biológicos, confiriendo una enorme importancia al lenguaje de cara a la comprensión de los pacientes, el cual, según su concepción, estructura el inconsciente a través de sus códigos.

El objetivo del presente escrito no es tanto aportar una explicación biográfica de Lacan, si no describir de forma breve pero clara alguna de las aportaciones más curiosas que esta figura del psicoanálisis produjo en esta corriente, así como algunos datos que rindan cuenta de la particularidad de esta figura del psicoanálisis. Este no es sino un primer contacto con la teoría de Lacan. En artículos posteriores se profundizará en otros aspectos.

Escansión

Una de las características de la terapia psicoanalítica de marcado enfoque lacaniano es el conocido corte de sesión o escansión. Se dice que la utilidad de este corte es el puntuar, el hacer hincapié en una verbalización llevada a cabo por el paciente y que guarda una enorme relación con los conflictos intrapsíquicos de éste.

El objetivo fundamental de este corte de sesión es fomentar la reflexión del paciente sobre lo que dijo, abrir la puerta a un discurrir por parte del sujeto.

Partiendo de la premisa que dice que el inconsciente se estructura como un lenguaje, Lacan se negaba a plegarse a la norma de la duración de las sesiones (que debían durar 50 minutos según la IPA).

Descrito por él como un imperativo obsesivo, esta duración rígida no respetaba las puntuaciones del sujeto en su discurso (y por ende, sus contenidos inconscientes), ya que el inconsciente, según Lacan, no obedece nunca a un tiempo preestablecido. Al cortar la sesión en este punto, el analista realiza una acentuación en forma no verbal, dejándole entrever al paciente que lo que ha dicho se trata de algo significativo y que no debe ser tomado a la ligera. El analista no es en absoluto un oyente neutral. Deja muy claro que ciertos puntos, que seguramente guarden relación con la revelación de un deseo inconsciente y con un goce previamente no admitido son cruciales. El analista dirige la atención hacia ellos, recomendándole al paciente más o menos directamente que piense en ellos y los tome seriamente.

Los pacientes no tienden a hablar y puntuar espontáneamente los temas más importantes. Es más, desde el punto de vista psicoanalítico, los pacientes tienden en mayor medida a evitar aquellos aspectos. Ejemplo de ello son los temas relacionados con la sexualidad, evitando, por ejemplo, asociar sueños y fantasías con elementos que conllevan mayor carga sexual.

Muy probablemente el lector se preguntará qué se espera de uno cuando acude a un terapeuta de orientación lacaniana. Pues bien, el análisis no requiere que relatemos toda nuestra vida en detalle ni toda nuestra semana y sus pormenores. Hacerlo convierte automáticamente la terapia en un proceso infinito. Para que el analista pueda involucrar al paciente en un verdadero trabajo analítico, no debe tener miedo en dejar claro al paciente que el contar historias, los relatos detallados de lo que pasó en la semana y otras formas de discurso superficial no son el material del análisis, aunque, por supuesto, puede ponerlos al servicio del análisis. El terapeuta tenderá por tanto a cambiar de tema en lugar de intentar, de forma obstinada, a encontrar algo de significación psicológica en los detalles de la vida cotidiana del paciente.

Cuando el analista de repente concluye una sesión, puede acentuar la sorpresa de lo que el paciente ha expresado, o introducir el elemento de sorpresa a través de la escansión, dejando que el paciente se pregunte qué fue lo que el analista escuchó y que él mismo no logró escuchar. Cuando las sesiones de tiempo fijo son la norma, el paciente se acostumbra a tener una cantidad de tiempo determinado para hablar, y calcula cómo rellenar ese tiempo, cómo hacer un mejor uso de él. Los pacientes saben a menudo que el sueño que tuvieron es lo más importante que deben relatar para su análisis. Sin embargo, tratan de hablar de muchas cosas de las que quieren hablar antes de llegar al sueño, si es que llegan a él. Establecer una duración determinada de la sesión no sirve, según Lacan, sino para alimentar la neurosis del paciente: el uso que hace del tiempo previsto para él en la sesión es una parte indisociable de su estrategia neurótica, que involucra la evitación, la neutralización de otras personas y demás.

El diagnóstico lacaniano

Para los profesionales que trabajen con los sistemas diagnósticos predominantes como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la sistematización llevada a cabo por Lacan resultará enormemente simplista. No obstante, ésta implica también precisiones mucho mayores respecto de lo que generalmente se considera que es un diagnóstico en buena parte del ámbito de la psicología y la psiquiatría. Los criterios diagnósticos de Lacan se basan fundamentalmente en la obra de Freud, siendo ésta ampliada en multitud de ocasiones, y en el trabajo de algunos psiquiatras franceses y alemanes como Kraepelin o Gatian de Clérembault.

En lugar de tender a multiplicar todavía más las ya numerosas categorías diagnósticas, de modo que cada nuevo síntoma o conjunto observable es considerado como un síndrome separado, el esquema diagnóstico de Lacan es enormemente simple, pues incluye solamente tres categorías principales: neurosis, psicosis y perversión.

A diferencia de las categorías diagnósticas como el DSM, los diagnósticos lacanianos proporcionan al terapeuta una aplicación inmediata, en la medida en que guían los objetivos del terapeuta e indican la posición que éste debe adoptar en la transferencia. La teoría lacaniana demuestra que ciertos objetivos y técnicas utilizados con los neuróticos son inaplicables con los psicóticos. Y esas técnicas no solo son inaplicables, sino que incluso pueden resultar peligrosas, puesto que pueden disparar un brote psicótico.

El diagnóstico no es, por tanto, una cuestión formal de papeleo, tal como requieren las instituciones sanitarias. Es fundamental para determinar el abordaje general que el terapeuta adoptará para el tratamiento de un paciente individual, para situarse correctamente en la transferencia y para realizar las intervenciones apropiadas. Lacan trata de sistematizar las categorías de Freud ampliando sus distinciones terminológicas. Lacan distingue entre categorías diagnósticas en función del mecanismo de defensa operante.

Es decir, las tres principales categorías diagnósticas adoptadas por Lacan son categorías estructurales basadas en tres mecanismos diferentes o formas diferentes de negación. Encontramos entonces que para la neurosis el mecanismo fundamental es la represión, para la perversión es la renegación y para la psicosis la forclusión. Retomando a Freud, el cual decía que mecanismo y estructura no son meras compañeras que presentan una fuerte correlación entre los pacientes. El mecanismo de negación es constitutivo de la estructura. Esto quiere decir que la represión es la causa de la neurosis, así como la forclusión es la causa de la psicosis.

Diversos estudios encuentran una relación positiva entre la impulsividad, la ira y la impaciencia. Cabe, en este contexto, mencionar la elevada de tasa de abandonos (egosintónico y suele provenir por parte de otra persona) cuando la ira es motivo de consulta. Como decíamos, la ira correlaciona con la impaciencia. Esto podría explicar que las personas que padecen este problema cuando no obtienen resultados deprisa, abandonan el tratamiento; cuando obtienen resultados deprisa, abandonan el tratamiento; cuando la pareja les deja, abandonan el tratamiento y cuando la pareja no les deja, también suelen abandonar el tratamiento.

Homosexualidad

Mientras que la corriente psicoanalítica predominante en la época de Lacan afirmaba rotundamente que los homosexuales no podían ejercer el trabajo de psicoanalistas, Lacan rompió con esta preconcepción, dando a entender que los homosexuales sí podían ejercer como tal. Roudinesco, psicoanalista de origen francés, afirma que Lacan aceptaba asimismo a pacientes homosexuales, sin el objetivo de adentrarles en lo que por entonces se consideraba la normalidad.

La Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) contaba en la década de 1920 con un comité encargado de gestionar esta cuestión. La rama berlinesa de dicha asociación decía así: “(la homosexualidad) es un crimen repugnante: si uno de nuestros miembros lo cometiera, nos comportaría un grave delito”, llegando incluso a considerarse como una “tara”.

En este sentido, la posición de Lacan resultó novedosa, evitando rechazar a homosexuales en su formación como analistas. Esta negación al estigma predominante, junto con su negación a establecer un tiempo determinado en las sesiones, así como su oposición al academicismo propio de la IPA conllevó su expulsión de esta institución en 1963.

A continuación, se ampliarán algunos de los aspectos descritos unas líneas más arriba, profundizando en las estructuras y en los pormenores que distinguen a dichas estructuras desde el punto de vista de Lacan.

Con anterioridad, se esbozaron de forma breve algunos de los aspectos más curiosos y característicos de Jacques Lacan. Esta no es sino una continuación de lo anterior, donde profundizaremos de forma sintética en una de las categorías diagnósticas descritas por Lacan: la neurosis. Retomando lo dicho en el anterior artículo, el abordaje lacaniano del diagnóstico puede parecer extraño y simplista para aquellos profesionales familiarizados con otras categorías diagnósticas como es el caso del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM). El propósito de este artículo no es resaltar los posibles defectos de estos instrumentos diagnósticos.

El objetivo es describir una alternativa en un contexto donde la psicología ha tendido en gran medida a aproximarse a la medicina -y por ende, a la psiquiatría-, intentando operativizar y cuantificar aspectos que, al fin y al cabo, resultan intangibles. El diagnóstico lacaniano, en lugar de multiplicar las categorías diagnósticas, incluye tres categorías principales: neurosis, psicosis y perversión.

A diferencia de otras categorías diagnósticas, proporcionan una aplicacióninmediata al terapeuta, guiándole en sus objetivos e indicando la posición que éste debe asumir en la transferencia. Un aspecto interesante de este abordaje es que las personas que son habitualmente consideradas “normales” (Cabría preguntarse qué es normalidad y qué no lo es) no tienen una estructura especial propia. Por lo general, son neuróticas en términos clínicos. Esto quiere decir que el mecanismo de defensa básico es la represión. Freud sostenía lo siguiente: “Si adoptamos un punto de vista teórico y desatendemos el aspecto de la cantidad, podemos afirmar que todos estamos enfermos, o sea, que todos somos neuróticos, ya que las precondiciones para la formación de síntomas, a saber, la represión, también pueden observarse en personas normales”.

A diferencia de otras estructuras como la psicosis, la neurosis se caracteriza por la instauración de la llamada Función paterna, la asimilación de la estructura esencial del lenguaje, la primacía de la duda sobre la certeza, un considerable grado de inhibición de las pulsiones que se opone a su puesta en acto libre de inhibiciones, la tendencia a encontrar más placer en el fantasma que en el contacto sexual directo, el ya mencionado mecanismo de la represión, el retorno de lo reprimido en forma de lapsus, actos fallidos y síntomas, etc.

A diferencia de la perversión, la neurosis implica el predominio de la zona genital frente a otras zonas erógenas, cierto grado de incertidumbre respecto de lo que excita y lo que no o una importante dificultad para lograr la satisfacción aún sabiendo lo que excita. La represión: “Lo esencial en la represión no es que el afecto esté suprimido, sino que está desplazado y es irreconocible” Lacan, Seminario XVIII, p.168.

Como decíamos anteriormente, el mecanismo fundamental que define la neurosis es la represión. Este mecanismo es el responsable de que, mientras que,en la psicosis, tal y como veremos en el siguiente artículo, el paciente es capaz de revelar toda su “ropa sucia” sin aparente dificultad, el neurótico mantiene esas cosas ocultas para los demás y para sí mismo. A diferencia de la neurosis, en la psicosis no hay inconsciente, ya que éste es resultado de la represión. La represión puede ser descrita como la expulsión de la psique de pensamientos o deseos que no son aceptables para nuestra visión de nosotros mismos o para nuestros principios morales. Además, ésta puede explicarse como una atracción ejercida por el núcleo del material reprimido “original” sobre elementos relacionados con él. La represión no implica la absoluta y completa eliminación de ese pensamiento, al contrario que en la psicosis, como veremos que sí ocurre. En la neurosis, la realidad y sus elementos son afirmadas en un sentido muy básico pero desalojados de la conciencia. El afecto y el pensamiento están conectados, tal y como defienden también terapias de corte cognitivo como la Terapia Racional Emotiva de Albert Ellis. La represión ejerce una separación, “un divorcio” entre el afecto y el pensamiento, siendo éste excluido de la conciencia. Este es el motivo por el cual los analistas a menudo se encuentran con personas en consulta que dicen sentirse vacíos, tristes, ansiosos o culpables sin saber por qué. O bien las razones que esgrimen no parecen corresponderse en modo alguno con la magnitud del afecto que los acompaña. La carga afectiva perdura cuando el pensamiento ha sido reprimido, llevando a la persona a buscar explicaciones a ese sentimiento. Esto, es decir, la ausencia del pensamiento pero la presencia de un afecto arrollador son muy comunes en la neurosis histérica. En la neurosis obsesiva, el pensamiento puede estar presente pero no suscitar afecto alguno. Tenemos por ejemplo pacientes que relatan haber sufrido acontecimientos gravísimos pero éstos no suscitan absolutamente ninguna reacción afectiva. Aquí, el analista trata de traer esos afectos disociados al aquí y ahora del análisis. El retorno de lo reprimido:

Cuando un pensamiento se reprime, queda latente, no desaparece. Trata de expresarse allá donde pueda, conectándose con otros pensamientos relacionados. Estas expresiones adoptan la forma de lapsus, sueños, actos fallidos y síntomas. En este sentido, Lacan afirmaba que “lo reprimido y el retorno de lo reprimido son uno y el mismo”. Aquello que ha sido apartado de la conciencia aparece aparece de forma maquillada a través del olvido de un nombre, la rotura “accidental” de un regalo, o el rechazo hacia el cariño de una madre que desvela la represión del niño de su deseo por la madre. Otro ejemplo de esto son las interrupciones o irrupciones.

Existen multitud de ejemplos para exponer el retorno de lo reprimido. En cualquiera de estos casos, algún deseo está siendo sofocado. Para Lacan, el síntoma neurótico cumple el papel de la lengua que permite expresar la represión (Seminario III, p.72). Se trata de un mensaje dirigido al Otro. La insatisfacción del deseo y el deseo imposible o neurosis histérica y neurosis obsesiva : El neurótico obsesivo se caracteriza por su deseo imposible. El obsesivo puede, por ejemplo, anular o negar al Otro. Por ejemplo, mientras hace el amor, el neurótico obsesivo puede fantasear que está con otra persona, negando de esta manera la importancia de la persona con la que está. El deseo en la neurosis obsesiva es imposible: cuanto más próximo a su satisfacción se encuentra el obsesivo lo sabotea.

Es por ello, por ejemplo, que en la neurosis obsesiva sea frecuente encontrar narrativas de una persona (el obsesivo) que se enamora de alguien inalcanzable o establecer requisitos extremadamente estrictos a sus parejas y allegados. En la neurosis histérica, el sujeto adopta la posición de objeto de deseo del Otro. Asimismo, el sujeto puede identificarse con un par y desearlo como si fuese él. Es decir, desea como si estuviese en su posición. A menudo podemos encontrarnos con parejas donde uno aprecia ciertas cosas y el/la contrario/a acaba deseándolas. En la histeria, se detecta en el Otro un deseo, un consecuente posicionarse como objeto de satisfacción de ese deseo pero luego negar dicha satisfacción para seguir manteniéndolo vivo (el deseo). La neurosis obsesiva y la neurosis histérica en el análisis: Dado que el obsesivo intenta neutralizar al Otro, cuanto más obsesivo sea, menores serán las posibilidades de que se analice. El obsesivo puede, intelectualmente, llegar a aceptar la existencia del inconsciente, pero no la idea de que éste es inaccesible sin la ayuda de otra persona. Refiere dificultades, pero se limita a hacer un “autoanálisis” que toma la forma de llevar un diario, escribir sus sueños o preocupaciones de la semana. Comúnmente, el obsesivo vive su vida en rebelión contra uno o todos los deseos de sus padres, pero niega cualquier relación entre lo que hace y lo que sus padres quisieron que hiciera.

La primera maniobra que ha de efectuar el analista es asegurarse de que el obsesivo entienda que el Otro no puede ser anulado o pasado por alto. Es decir, tratará de impedir los intentos del obsesivo de repetir eso con el analista. Los analistas que trabajan con obsesivos están familiarizados con la tendencia de estos pacientes a hablar y hablar, interpretarse a sí mismos o asociar, sin prestar atención a las puntuaciones del analista. Éste muchas veces ha de hacer un auténtico esfuerzo para evitar que el obsesivo arrase con sus intervenciones, ya que suele tener la sensación de que el paciente se interpone en el camino de lo que quería decir. Podemos pensar, teniendo en cuenta lo anterior, que en la neurosis histérica el paciente será un paciente ideal, ya que éste está atento al deseo del Otro. Asimismo, el paciente quiere saber en estos casos. Es por esto que en la histeria es fácil pedir la ayuda del analista, pero también es difícil para ella trabajar una vez está en el proceso analítico. En el caso de que el analista acceda a darle al paciente lo que busca, es probable que éste lo cuestione, lo desarme y encuentre la falla en el saber del analista: esto la convierte en la prueba de que puede complementar el saber del analista. A menudo pueden resultar un desafío para los terapeutas, dado que pueden hacerles sentir que no están a la altura de la comprensión de la situación. Se convierten así en amos del saber del analista, ya que le empujan a saber y prontamente. En la histeria es frecuente que el sujeto traiga un nuevo síntoma cuando el anterior se resuelve.

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Reseña de Libro: Controle su ira antes de que ella le controle a usted

Reseña de Libro: Controle su ira antes de que ella le controle a usted

Reseña de Libro: Controle su ira antes de que ella le controle a usted

El propósito de las siguientes líneas es esbozar de forma breve aquellos aspectos más importantes del libro de Albert Ellis y Raymond Chip Tafrate “Controle su ira antes de que ella le controle a usted”. En un primer lugar, se expondrán los motivos por los cuales se considera pertinente hablar de esta temática en términos generales y en términos más actuales. El Trastorno Explosivo Intermitente (TEI) consta de una prevalencia entre el 1,4% y del 7%. Por otro lado, a la época actual de confinamiento tan longevo se suma la sombra de la violencia intrafamiliar. De ahí se desprende, a juicio del autor, la necesidad de abordar este tema, apoyándose en el libro que motiva esta reseña.

La época que estamos viviendo demanda de nosotros recursos que hasta hace poco teníamos olvidados o a los que habíamos tenido que acudir en momentos muy puntuales o por períodos breves de tiempo.

Se puede hablar en estos casos de aspectos como la resiliencia, la paciencia o la perseverancia entre otros. Esta situación y sus características pueden producir en nosotros reacciones de irritabilidad y enfado.

Muy probablemente el lector haya sentido, al salir a la calle, las miradas de desconfianza de otros ciudadanos, o cierta irritabilidad referida a la mera presencia de otras personas en el supermercado o el transporte público. Además, la preocupación por la salud se ve acompañada de una preocupación de corte económico que no facilita alcanzar estados de ánimo especialmente positivos. Si a esto le sumamos un confinamiento extendido en el tiempo, con la sombra de la violencia intrafamiliar flotando sobre nuestra sociedad, obtenemos una mezcla de lo más explosiva y necesaria de aplacar. Con todo esto, es más que probable que se den reacciones de enfado o ira. He aquí la utilidad de este libro tanto para el momento presente como para otros momentos no exclusivamente relacionados con el confinamiento y las consecuencias de éste.

El interés de este libro reside en varios pilares. Por un lado, la manera en la que está escrito lo hace enormemente asumible para pacientes y profesionales de la salud mental. Su lenguaje ameno y explicativo le proporcionan una notable utilidad. Por otro lado, el libro aúna varios aspectos enormemente importantes y que se podrían enmarcar en las terapias de tipo cognitivo-conductual: aborda el poderosísimo componente cognitivo de la ira, así como técnicas más procedimentales y comportamentales para amansar reacciones propias del enfado. El libro, asimismo, no edulcora el tema que le compete: la ira presenta unos efectos devastadores para el individuo y su entorno. Mi experiencia en el campo de la clínica con personas que sufren este tipo de problemática me reafirma en el acierto de comentar este último aspecto y en la enorme necesidad de darle su cabida a lo largo del proceso terapéutico: estas consecuencias devastadoras no son en absoluto eludibles.

Este libro es además una extraordinaria oportunidad para adentrarse y comprender la principal aportación de Albert Ellis, que podría resumirse de la siguiente manera: uno no se siente de determinada manera por el acontecimiento o hecho en sí, sino por el significado o la interpretación de ese mismo hecho. Esto significa que el resultado emocional no dependerá del evento, sino de lo que pensemos al respecto. Si me molesto porque mi familia no me presta ayuda, no es solamente por ese hecho, es por lo que significa para mí (“Yo siempre les ayudo y ellos no me ayudan nunca”). Aquí reside la importancia del libro objeto de este análisis. La ira, o el resultado emocional, no es debida al acontecimiento o a “lo que ha pasado”: es debido a qué significa para la persona lo que acaba de pasar.

Por ejemplo, un hombre puede sentirse molesto cuando su mujer le dice que no presta suficiente atención a sus hijos. A ese evento puede, muy probablemente,  seguir un pensamiento como “Estoy harto de me vea como un mal padre”. Su mujer no ha dicho que él sea un mal padre, ha dicho que no presta suficiente atención a sus hijos. Hemos ahí el poder de las interpretaciones que nosotros hagamos en relación a lo que nos ocurre. Ese hombre se siente mal por pensar que su mujer le vea como un mal padre, no por lo que ella dijo.

Diversos estudios encuentran una relación positiva entre la impulsividad, la ira y la impaciencia. Cabe, en este contexto, mencionar la elevada de tasa de abandonos (egosintónico y suele provenir por parte de otra persona) cuando la ira es motivo de consulta. Como decíamos, la ira correlaciona con la impaciencia. Esto podría explicar que las personas que padecen este problema cuando no obtienen resultados deprisa, abandonan el tratamiento; cuando obtienen resultados deprisa, abandonan el tratamiento; cuando la pareja les deja, abandonan el tratamiento y cuando la pareja no les deja, también suelen abandonar el tratamiento.

Esto es una llamada a la responsabilidad y el compromiso por parte de aquellas personas que se sientan identificadas con lo que se ha descrito a lo largo de estas líneas. Lejos de culpabilizar, el propósito es también hacer visible el sufrimiento de la propia persona, no solamente de su entorno. A pesar de ser la familia, los amigos, los compañeros de trabajo el termómetro más fiable, la cara visible de las consecuencias, el sufrimiento que padece la persona está lejos de ser un villancico.

Quien “tiene” arranques de ira, explosiones de enfado y actitudes enormemente hostiles a ojos de los demás, también “tiene” una arrolladora sensación de culpa, disgusto e inadecuación, que, sostenidos en el tiempo, facilitarán a su vez un nuevo episodio de enfado.

Este libro puede ser de enorme utilidad también para ellos: hablar de nuestros aspectos más lesivos y “repugnantes” con un desconocido puede no ser plato de buen gusto para todos. El uso de un libro como el que se está comentando puede servir de hoja de ruta, de material a modo de refugio al que acudir. Además, este libro no es indiferente a esto que comentamos: lejos de aplastar cualquier tipo de enfado futuro, también se hace referencia a la función de un enfado adaptado a la situación, como el establecimiento de límites, el hacer partícipes a los demás de aquello que hacen y nos disgusta, etc. Es decir, el enfado forma parte de la vida y cuenta con una función necesaria, siempre y cuando exista una pertinencia y proporcionalidad. 

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Desarrollo de la lectoescritura e identificación de dificultades en niños bilingües

Desarrollo de la lectoescritura e identificación de dificultades en niños bilingües

Cada persona presenta un ritmo particular de crecimiento y desarrollo. El área de lectoescritura (el proceso de aprender a leer y escribir) no escapa a esta determinación; cada niño posee su propia velocidad de aprendizaje y esta puede variar aún más en niños bilingües.

Detectar a tiempo y eficazmente las dificultades que un menor tenga en esta área mediante una evaluación temprana puede representar una mejora significativa para su bienestar. Por estas razones el diagnóstico, evaluación y tratamiento pueden ser decisivos en el desarrollo de los niños y es importante conocer a fondo los efectos de este proceso.

A pesar de vivir en un mundo cada vez más digitalizado, la lectoescritura sigue siendo una herramienta esencial en la vida diaria de la mayoría de las personas y parece que al menos en un futuro cercano, seguirá siendo así.

Como adultos se nos ha olvidado en gran medida cómo aprendimos a leer y a escribir en su momento y lo hacemos de forma automática, pero la realidad es que el proceso de adquisición de la lectoescritura es complejo y requiere tiempo, práctica continuada y esfuerzo por parte de los niños. Para poder comenzar a leer, es necesario comprender que el lenguaje oral se divide en sonidos aislados y que éstos se corresponden con unos rasgos escritos, que son las letras del alfabeto. A medida que los niños van aprendiendo los sonidos de las letras, pueden juntar estos sonidos para formar palabras y con el tiempo crearán representaciones mentales de palabras completas que podrán reconocer visualmente y así llegar a leer más rápidamente. Por tanto, la lectura tiene un componente de reconocimiento visual de letras y palabras, así como un componente lingüístico de acceso al significado de palabras, frases y textos, posibilitando la comprensión de la información escrita.

Los niños suelen desarrollar estas habilidades a diferentes velocidades, a menudo en función de la estimulación recibida. Por lo general, a los 5 años comienzan a reconocer los sonidos de ciertas letras y a identificar algunas palabras que ven a menudo. En torno a los 6-7 años, se considera que los niños tienen las herramientas suficientes para comenzar el aprendizaje formal de la lectoescritura y progresivamente empiezan a decodificar palabras y frases, comenzando también a escribir palabras. En los siguientes años, se continúa progresivamente el perfeccionamiento del proceso, consiguiendo la lectura independiente y la mejora gradual del acceso al significado. Es importante destacar que el aprendizaje de la lectoescritura se puede realizar simultáneamente desde el inicio en más de una lengua y que los niños bilingües aprenden a leer y a escribir de la misma manera que los niños monolingües.

Aunque existen diversas definiciones del término bilingüismo, en un sentido amplio se entiende como el uso habitual de dos lenguas por parte de un individuo o un grupo de individuos en una comunidad de hablantes. Sin embargo, las personas que emplean más de una lengua no suelen formar parte de un grupo homogéneo y existe gran variabilidad en cuanto al momento de adquisición de las lenguas, su frecuencia de uso y su grado de competencia, entre otros factores. En el pasado se creyó que el bilingüismo podría ser perjudicial e influir negativamente en las habilidades lingüísticas de los niños. En cambio, en la actualidad existe suficiente evidencia para descartar que esto sea así, por lo que se puede afirmar que el bilingüismo en sí no ocasiona dificultades en el lenguaje oral, en la lectoescritura, en el aprendizaje, ni en otros aspectos cognitivos o emocionales de ningún tipo.

Ahora bien, los niños bilingües, al igual que los que hablan solamente una lengua, pueden presentar dificultades a la hora de aprender a leer y escribir. Debido a los diferentes factores a tener en cuenta, es imprescindible profundizar en los motivos de las dificultades en cada caso. Algunas señales de alarma que pueden aparecer en diferentes momentos son: dificultades iniciales para reconocer o recordar los sonidos de las letras, posterior lectura lenta y con errores de sustitución, adición u omisión de letras o sílabas, dificultades de comprensión, inversiones de letras, faltas de ortografía persistentes, dificultad para organizar las ideas por escrito, etc.

En todo caso, si se sospecha que pudiera existir alguna dificultad, será de vital importancia realizar una evaluación temprana multidisciplinar, individualizada y con las herramientas adecuadas, para así determinar qué aspectos hay que reforzar en cada niño, las recomendaciones y pasos a seguir, así como establecer las ayudas necesarias en el centro escolar lo más pronto posible.

Algunos niños pueden presentar un retraso leve en el aprendizaje de la lectoescritura, a veces por cuestiones madurativas o por falta de estimulación, y con las ayudas adecuadas llegan a alcanzar el nivel de sus compañeros en un periodo de tiempo relativamente corto.

En cambio, otros niños presentan dificultades significativas y persistentes, mostrando grandes diferencias con el nivel esperado para su edad sin un motivo aparente. En estos casos se debe considerar la posibilidad de que exista una dificultad específica para el aprendizaje de la lectura y/o escritura. Se estima que la dislexia, un trastorno de aprendizaje de origen neurobiológico se da aproximadamente en un 5-10% de la población, independientemente de la situación bilingüe, pero en su caso mostrando dificultades en ambos idiomas, siendo necesaria su detección y valoración temprana para evitar un posible fracaso escolar posterior.

Cuando se sospecha que las dificultades podrían deberse a la dislexia, la evaluación y el diagnóstico se realizan de forma multidisciplinar, a través de un trabajo conjunto de logopedia y psicología. Sin embargo, el profesional principal encargado de la detección, evaluación, diagnóstico, y la intervención específica, que en el caso de la dislexia será individualizada, explícita, sistemática y enfocada a medio/largo plazo, es el logopeda, a diferencia de en países anglosajones, donde los profesionales suelen ser profesores o tutores especializados. En España, el logopeda se especializa en las dificultades de lectoescritura, al considerarse igualmente lenguaje, aunque la vía de comunicación en vez de oral, sea de forma escrita. La intervención logopédica consistirá en un tratamiento específico para la rehabilitación de las rutas de lectura y cualquier otro aspecto detectado en la evaluación, junto con la recomendación de la puesta en marcha de una serie de adaptaciones escolares.

En otros casos se requerirá además la ayuda de un tutor académico, que hará un trabajo más general, enfocado al apoyo escolar y el entrenamiento en técnicas de estudio, sobre todo en casos leves o que ya hayan recibido terapia. Será de gran ayuda para mejorar la planificación del tiempo de estudio, la organización, la monitorización propia, etc.

También es necesario mencionar que las dificultades en el lenguaje oral pueden repercutir en la lectoescritura, ya sea por existir dificultades específicas, o por falta de desarrollo oral en la primera lengua o en la lengua de instrucción (vocabulario, sonidos, etc.)

En todos los casos será esencial la estimulación tanto del lenguaje oral como escrito en el ámbito familiar y en el aula, con el objetivo de fomentar la curiosidad y el gusto por la lectura de la forma lo más lúdica posible, estableciendo un hábito lector para toda la vida, más allá de su utilización para los estudios o el trabajo. Si los niños están motivados, la mejora será consistente y se podrá observar tanto a nivel académico como en el bienestar general del niño.

Sinews MTI
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Terapia online. ¿Por qué?

Terapia online. ¿Por qué?

Vivimos en la Era de la Tecnología. Mandamos un mensaje de Whatsapp cuando queremos contar qué tal nos ha ido el día, nos tiramos en el sofá a jugar al Candy Crush con el iPad, hacemos videollamadas con nuestros amigos que viven lejos, apuntamos la lista de la compra en el móvil y buscamos en Google “cómo hacer croquetas”.

Sin embargo, cuando pensamos en la terapia online nos puede parecer algo extraño, o poco común. Como psicóloga sanitaria desde hace unos años, yo también tenía dudas: ¿La terapia online es útil? ¿Funciona? ¿Es tan efectiva como la terapia presencial? La ciencia dice lo siguiente:

Un estudio en 2018 publicó en Journal of Anxiety Disorders que la terapia cognitivo-conductual online (iCBT) es “efectiva, aceptable y práctica”.

El estudio encontró que la terapia cognitivo-conductual online es tan efectiva como la terapia presencial para trastornos depresivos y de ansiedad (trastorno de pánico, ansiedad social, ansiedad generalizada, etc.)

En 2014, otro estudio publicado en Behaviour Research and Therapy encontró que la terapia cognitivo-conductual online (iCBT) es efectiva y menos costosa para trastornos de ansiedad. Además, se seguían viendo mejorías al año de haber terminado las sesiones. Link

También en 2014, se publicó un estudio en Journal of Affective Disorders en el que compararon la efectividad de la terapia online con la terapia presencial y encontraron que la terapia online es igual de beneficiosa que la terapia presencial. Link

Con esta información me decidí y comencé a atender a personas en formato online. Desde entonces he tenido la ocasión de atender a decenas de personas que, debido a la situación que estaban viviendo, no podían o querían atender terapia presencial. Entre ellos había estudiantes, viajeros, expatriados, migrantes e hijos de migrantes, personas que no podían abandonar su domicilio por causas físicas o psicológicas, o incluso gente que, después de toda la jornada laboral quería dedicarse tiempo a uno mismo desde la comodidad de su hogar.

A través de la terapia online, ellos pudieron acceder a un cuidado o una terapia psicológica a la que no hubieran podido acceder de otra forma. Ellos me ayudaron a definir los beneficios de la terapia online:

  • Desde donde sea: el formato online nos permite tener libertad de movimientos. A veces por trabajo, por ocio o por otros motivos puede ser difícil acudir a tu psicólogo en formato presencial.
  • Sin desplazamientos: Elimino el tiempo invertido en el transporte hasta y desde el centro de mi terapeuta.
  • Continuidad: Como podemos fijar una cita desde cualquier lugar, no tengo la obligación de parar mi cuidado psicológico cuando realizo un viaje o cambio de domicilio por motivos de trabajo.
  • Flexibilidad: Nos permite acceder a un horario más amplio, así que es más fácil encontrar el momento ideal para ver a mi terapeuta.
  • Comodidad: Puedo realizar terapia psicológica desde la comodidad de mi hogar, o del lugar en el que me sienta más seguro y tranquilo.
  • Seguridad: Las terapias online se realizan a través de plataformas con unas fuertes medidas de seguridad, para garantizar que los datos que se comparten son confidenciales y privados.
  • Inmediatez: Puedo acceder a la documentación que comparta conmigo mi terapeuta sin esperas, y mandarle yo también la documentación que vea necesaria.

La terapia online ha comenzado a ganar adeptos en los últimos años y no es de extrañar. Cada vez más, utilizamos los recursos que nos brinda la ciencia para ponerlos al servicio de lo más humano, que es la conexión entre nosotros.

Es posible que la terapia online sea una alternativa para recibir el adecuado cuidado psicológico, con la calidad y humanidad que nuestro terapeuta nos puede brindar, desde la comodidad de nuestro hogar.

Sinews MTI
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Interview with a Specialist in Family Therapy

Interview with a Specialist in Family Therapy

How long have you been seeing families at Sinews?

I have been seeing families in therapy at Sinews since I joined the team in 2017. This is an element of my practice that I really enjoy as, unlike working one-on-one, working with the whole family paints a fuller picture of the some of the problems or history that has been faced. It allows the psychologist to “zoom out”, see the wider picture and access an abundance of information which is harder to get at through individual therapy.

What sort of problems are addressed in family therapy?

Family therapy can help address any number of issues, but it’s main focus is on difficulties in the dynamics between the family members. Family therapy can be most helpful when poor or little communication between family members results in conflict within the family, something which can cause much distress. Family therapy can be a great tool in helping to manage situations involving mental health diagnoses, substance abuse or addictions, behavioural problems or academic difficulties in children, a death or illness in the family, caring for a family member with special needs or an impending divorce or separation, especially when there are children involved.

Who needs to attend a family therapy session?

This depends on what is to be worked on in that session. In some cases, the whole family is invited to attend, but in others it might be preferable to see a specific subsystem within the family, like the parents, or just the mother and daughter. Before attending your first family therapy session, it might be a good idea to give the therapist, or centre you’ll be attending, a general idea of what difficulties your family is facing, and they can help inform your decision. Once in treatment, your therapist may have sessions will all or some of the family members as needed.

What if a family member doesn’t want to attend?

While family therapy can certainly benefit any family that wants to improve their dynamics or get support while going through a difficult time, this is only true if all family members who attend are able and willing. If one of the family members doesn’t want to come, it’s best not to pressure them. The family members who do come can learn skills that will benefit them, which in turn could have a positive impact on the family member who is not attending.

What does family therapy look like? How does it work?

Family therapy is a space that encourages and promotes healthy communication, which aims to create empathy, trust, and ultimately, a stronger bond within the family. It is meant to be a safe space for conflict resolution, forgiveness and stress-reduction. Sometimes this might be through dialogue, through play, or by learning new skills and applying them, inside and outside of therapy. The idea is for every member of the family to be able to express themselves openly, all the while reconstructing their story as a family unit.

Is there anything families should know beforehand?

Family therapy, just like any other type of therapy, is a process that takes time. There is no magic solution, especially considering that a family is made up of so many fluid and relational interactions. Each member should take the time to think about how and what they are willing to change and to take responsibility for and commit to it.

If you think your family, or a family you know, could benefit from family therapy, feel free to get in touch with the Sinews team for a consultation.

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¿Qué hace exactamente el School Counsellor? ¿Mi hijo puede recibir terapia en el colegio?

¿Qué hace exactamente el School Counsellor? ¿Mi hijo puede recibir terapia en el colegio?

En el contexto escolar, puede haber una gran variedad de dificultades y desafíos. Las escuelas son, por naturaleza, un entorno muy dinámico y complejo. Muchos de los estudiantes que vienen a la escuela tienen necesidades muy diferentes, y es muy importante ayudarlos y brindarles el apoyo según su nivel de necesidad.

En la actualidad, hay muchos términos para definir el acto de ayudar a una persona a superar un desafío y maximizar su crecimiento, como la orientación (counselling), el coaching o la psicoterapia. Además, los nombres de los profesionales que brindan estos servicios, como orientador (counsellor), coach o psicoterapeuta, varían según los diferentes objetivos que desean lograr, el enfoque o los modelos que utilizan y el contexto en el que trabajan, entre otras variables.

Counsellor y psicólogo son términos que se usan con mucha frecuencia de manera general e intercambiable, y aunque ambos brindan apoyo y fomentan el desarrollo saludable y la salud mental, adoptan diferentes enfoques para lograr estos objetivos. Es importante hacer esta diferenciación para proporcionar claridad y reconocimiento de estas dos disciplinas.

El objetivo principal del school counsellor (orientador escolar) es identificar y abordar las necesidades sociales, emocionales y de comportamiento de la comunidad escolar (estudiantes, familias, profesorado…) desde el apoyo emocional con el fin de que todos ellos puedan tener una experiencia óptima en la escuela. El school counsellor trabaja con un enfoque de asesoramiento.

De lo contrario, los psicólogos escolares trabajan con un enfoque de intervención. Éstos se centran en comprender e intervenir en los síntomas emocionales y de comportamiento, así como los problemas académicos, y esto lo hacen de manera más exhaustiva y específica, analizando la problemática a través de tests y evaluaciones. Generalmente, los school counsellors trabajan a nivel de toda la comunidad escolar (estudiantes, familias, profesorado…), mientras que los psicólogos escolares se suelen enfocar en el trabajo con unos estudiantes concretos y con unos objetivos más específicos.

En otras palabras, los psicólogos escolares son los profesionales de la salud mental que están capacitados para evaluar y hacer un diagnóstico oficialmente, mientras que los school counsellors pueden sugerir que existe esa problemática y derivar a un psicólogo escolar para pruebas adicionales.

Estos dos profesionales escolares suelen brindar counselling en lugar de psicoterapia (Hess, Magnuson y Beeler, 2012). Existen similitudes entre el counselling y la psicoterapia, como el espacio confidencial en el que explorar las dificultades personales o que la práctica efectiva de la intervención dependa en gran medida de la calidad de la relación y vínculo, pero también existen diferencias importantes.

En general, podemos decir que el counselling es un servicio a corto plazo, destinado a individuos o grupos para incrementar su funcionamiento adaptativo. En el caso de la counselling escolar, el funcionamiento adaptativo es específicamente en el entorno escolar. Un ejemplo de una intervención de counselling es cuando un estudiante que tiene problemas en la relación con sus compañeros encuentra, con la ayuda del school counsellor, soluciones para reducir el conflicto.

Por el contrario, la psicoterapia tiende a ser un servicio más a largo plazo, que representa un nivel de trabajo más profundo, durante un período más largo de tiempo. Además, los problemas o inquietudes que presenta un individuo son más serios y pueden reflejar una patología (por ejemplo, depresión, ideación suicida, trastorno alimentario (Hughes y Theodore, 2009).

Sin embargo, esta distinción no significa que los school counsellors nunca trabajen con estudiantes que tiene un trastorno diagnosticado. Simplemente significa que su enfoque es el apoyo más que el tratamiento. Por ejemplo, un estudiante puede tener un trastorno grave (p. ej., trastorno de ansiedad generalizada), pero un school counsellor puede trabajar con él/ella en estrategias para controlar su ansiedad mientras está en la escuela y lograr así sus objetivos académicos. Idealmente, esta estudiante también está trabajando con un terapeuta externamente para resolver su trastorno de ansiedad.

Una vez más, los school counsellors pueden desempeñar un papel importante al proporcionar a la familia referencias para derivaciones a terapeutas locales, manteniéndose en contacto cercano y en coordinación con el terapeuta, reforzando así del estudiante esas estrategias de afrontamiento recién aprendidas, y consultando con los profesores del estudiante según corresponda.

Finalmente, para resumir, es importante recalcar una vez más la importancia de la complejidad de cada individuo, y como tal, es importante el trabajo específico con distintos profesionales y contexto según el objetivo que se marque. Cada caso requiere una complejidad y necesidad distinta, y aunque, como hemos visto, el colegio no es el contexto adecuado para realizar una terapia ni el school counsellor es el profesional que lleva a cabo dicho trabajo, sí que lleva a cabo intervenciones con mucha relevancia en toda la comunidad escolar, que puede complementar a una terapia, y que en muchas ocasiones esta práctica es de carácter preventivo, llegando a aumentar exponencialmente el bienestar y la salud de los más pequeños.

 

 

Bibliografía:

Feltham, C. (1995). What is counselling?: The Promise and Problem of the Talking Therapies. Sage Publications Ltd

Henry, A (2012). How Do I Select a Therapist or Counsellor? Recuperado de https://lifehacker.com/how-do-i-select-a-therapist-or-counselor-5874359

Hess, R.S., Magnuson, S. and Beeler, L. (2012). Counselling children and adolescents in the school. Thousand Oaks, CA: Sage.

Wake Forest University (s.f.). What’s the Difference: School Counselor vs. School Psychologist? Recuperado de https://counseling.online.wfu.edu/blog/whats-difference-school-counselor-vs-school-psychologist/

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Depression After a Cardiac Event

Depression After a Cardiac Event

Interviewer: How can we improve the quality of life in these patients?

The most important thing would be to treat depression, as it has been established that depression more accurately predicts quality of life than other factors, such as lifestyle or other comorbidities.

However, treatments that reduce depressive symptoms do not necessarily result in improved quality of life. Psychotherapy might be more effective as it directly targets general well-being.

A recent meta-analysis by Hofmann et al concluded that both psycho-pharmacological treatment and cognitive behavioural treatment improved quality of life in depressed patients. Specific interventions should include enhancing socialisation (as isolation is a risk factor), treatment adherence and self-care.

Interviewer: You mentioned before that there are specific measures to combat depression in patients who have suffered a cardiac event?

Fortunately, most hospitals now have cardiac rehabilitation programs, which are a crucial element in the recovery of these patients. They form an essential component of the comprehensive management of cardiac patients, largely to reduce the detrimental emotional, psycho-social, and physical consequences of cardiac events.

Interviewer: How should these patients be treated then?

These patients should be attended by a multidisciplinary team of coordinated professionals that include: a cardiologist, a rehabilitation specialist, nursing staff, a psychologist and a psychiatrist.

Interviewer: How is treatment organised?

Treatment can be divided into different areas, such as cardiac monitoring, physical exercise and mental-health treatment. Even though I will focus on the latter, let me just give some pointers about physical rehab. Exercise training is useful for these patients, not only because of the effects on the heart but also because it has an impact on mood.

It is known that supervised physical exercise reduces the rates of depression in patients recovering from a cardiac event and could even reduce the dose of antidepressant medication.

Psychological treatment is necessary for most of these patients for several reasons, the principal one being that it can be difficult to come to terms with a life-threatening experience and patients benefit from the guidance of a trained professional.

Interviewer: How are patients treated psychologically then?

Patients usually receive cognitive behaviour therapy (CBT) which, according to Beck and Dozois, aims to counteract psychological disorders or problems that arise from dysfunctional thoughts, feelings, and behaviours that develop early in life and can become activated in response to stress. Patients are trained to modify negative and distorted thoughts, change maladaptive behaviours, and develop new coping mechanisms and skills. CBT has been proven to be useful for depression after a cardiac event.

Interviewer: What about antidepressant medication? Is it safe?

Antidepressant medication is only used for those cases identified and diagnosed with major depressive disorder; they have proven to be an effective treatment for depression. When considering antidepressants, one has to bear in mind several aspects that include safety, tolerability and efficacy. There is evidence that while some medications have better efficacy, others have shown more tolerability.

Antidepressants are generally considered safe in cardiac populations, but different classes have been associated with different risks.

Almost all selective serotonin receptor reuptake inhibitors (SSRI) are safe as they have little effect on the electrical activity of the heart, except for escitalopram. In the benefit/risk assessment, it is clear that the benefits of treating depression with antidepressants in a patient recovering from a cardiac event is much higher than the risk of any side effects that could undermine their well-being. Overall, SSRIs have good efficacy in treating depression and, for reasons of safety, are the antidepressants of choice. All this said the importance of potential interactions between antidepressants and cardiovascular medications should be considered when treating depression in cardiac patients.

Interviewer: How would you sum up everything we have spoken about?

The key points would be:

• Depression frequently appears after a cardiac event and it has been linked with increased morbidity and mortality.

• Depression is an independent risk factor for cardiovascular-related death and all-cause mortality.

• Depression is often under-diagnosed and under-treated in patients with cardiovascular disease.

• To date, there is no specific test to assess depression in patients with cardiovascular disease.

• Compared with men, women have higher rates of depression and higher mortality rates after myocardial infarction.

• Antidepressants are generally safe, effective and well-tolerated.

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Tiempo de Calidad con los Niños en Navidad

Tiempo de Calidad con los Niños en Navidad

Con la llegada de las fiestas y el fin de año, la vida familiar cambia tanto de contenido como de ritmo. Nos tomamos un descanso de los horarios fijos, las sesiones interminables en el colegio, los deberes, las actividades extraescolares, y en definitiva todo lo que rodea su mundo educativo se desvanece, dando paso a un periodo de descanso (físico y mental), un periodo de relajación y disfrute. Nuestra labor como madres y padres, sin embargo, no se detiene durante las fiestas. Pero con la llegada de las fiestas y el cambio de ritmo y actividades, surgen nuevas oportunidades para educar a nuestros hijos e hijas. El breve descanso invernal, nos brinda la oportunidad de compartir con ellos actividades lúdicas que durante el resto del año normalmente no podemos disfrutar, por falta de tiempo.

Estos momentos son muy necesarios y más importantes de lo que a veces pensamos, ya que fortalecen el vínculo que tenemos con ellos y les ayuda en su desarrollo personal. En resumen, satisfacen algunas de las necesidades más básicas de las niñas y niños, como la de sentirse queridos, protegidos y valiosos. Estas actividades lúdicas, también son oportunidades para seguir formándoles en valores, creencias y normas de conducta que habrán de conocer y utilizar durante toda su vida.

Un ejemplo de este tipo de actividades que además de ser algo divertido, puede ser muy educativo, es ver una película con ellos. Existe una gran cantidad de opciones, y la elección dependerá del o de los mensajes que queramos transmitir. Como ejemplo, voy a hablar de la película Wonder, basada en el libro de R.J. Palacio, que narra la historia de August Pullman, un niño de 10 años que nació con malformaciones congénitas. Los 10 primeros años de su vida los ha pasado entre hospitales y encerrado en su casa. Las 27 operaciones a las que ha sido sometido le permiten ver, hablar y escuchar como los demás, pero su cara no tiene la apariencia de la de ningún otro niño. Nunca ha podido ir al colegio y ha sido su madre quien le ha educado siempre en casa.

Tiene unos padres y una hermana mayor que le quieren y protegen mucho, pero él es plenamente consciente de su apariencia y sufre al darse cuenta del rechazo que recibe de otras personas. Su madre cree que ha llegado el momento de que se enfrente al mundo y vaya al colegio por primera vez. Él está aterrado, pero al mismo tiempo tiene la esperanza de ser aceptado y poder vivir como un niño normal. La película se centra en el primer año de colegio de August, narrando sus experiencias, y las de aquellos que le rodean. El entorno y las situaciones que describe la película son reales y cotidianas, por lo que al espectador le resulta fácil meterse en la piel de los distintos personajes.

La película toca temas tan relevantes como el bullying, la amistad, la necesidad de sentirnos aceptados, la tolerancia, el respeto, la amabilidad, la empatía, el humor, la fortaleza frente a la adversidad, la necesidad de afrontar las dificultades para poder superarlas y muchas otras lecciones de vida. Además, la narrativa incluye las perspectivas de distintos personajes, lo que nos permite apreciar las diferentes interpretaciones de un mismo hecho y el impacto que produce en cada uno. De hecho, y aunque el foco central de la película es August, los personajes secundarios también experimentan dificultades, y aprenden a lo largo de la película lecciones importantísimas.

Wonder, es una película emocionante y conmovedora contada con mucha sensibilidad que gustará a niños y mayores. La historia es tan cotidiana que nos hace pensar acerca de nuestras propias vidas, nos ayuda a ser más conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, y creo que incluso nos ayuda a intentar ser mejores personas. En la película, se hace referencia a una frase de Wayne Dyer, un conocido psicólogo estadounidense, pronunciada por uno de los profesores de August que resume parte del mensaje de esta película:

“Cuando tengas la oportunidad de elegir entre tener la razón o ser amable, elige ser amable”.

Esta película puede servir para debatir y poner de relieve algunos mensajes muy importantes. Después de verla, podemos iniciar un pequeño debate y hacer preguntas que llamen a reflexionar sobre lo que ellos harían en alguna de las situaciones vistas en la película. Por ejemplo: ¿Qué haríais vosotros, si llegara alguien nuevo o diferente a clase? ¿Cómo reaccionaríais? ¿Os daríais cuenta de lo difícil que puede ser para otra persona pasar por algo así? ¿Intentaríais ayudarle? ¿De qué manera?

De hecho, la película puede ayudarnos a los padres también, a estar más atentos a las necesidades de nuestros hijos, no sólo de los que evidentemente más lo necesitan.

Aunque las celebraciones navideñas ofrezcan muchas oportunidades para divertirse o incluso ‘cuidarse’ un poco de más, también podemos preguntarnos de qué manera sacar partido a la oportunidad para conectar e incluso enseñar algo. Ver una película como Wonder junto a nuestros hijos e hijas, es una oportunidad magnífica para compartir un rato agradable con ellos y ellas, que además puede servir para transmitir valores fundamentales para la vida, que nos ayuden a ser mejores personas.

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