Maneras de amar, un libro para entender mejor tus relaciones amorosa

Maneras de amar, un libro para entender mejor tus relaciones amorosas

El amor es, sin duda, uno de los temas que más nos ha fascinado (y torturado, a partes iguales) desde el inicio de la civilización. Sin embargo, también es una de las grandes interrogantes científicas, ¿Cómo funciona el amor y, sobre todo, por qué nos enamoramos de quién nos enamoramos? En psicología una de las teorías que está buscando explicaciones, investigando y resolviendo, en parte, estos enigmas es la teoría del apego.

La belleza de esta teoría es que, si conocemos nuestro estilo de apego, podemos también resolver algunas de las contradicciones amorosas en las que caemos y acertar mejor en nuestras decisiones románticas. Como, por ejemplo: “¿por qué si, en general me considero una persona con confianza en mí mismo/a, en el momento en el que la persona que me gusta se muestra distante, me siento fatal y siento que no valgo nada?” o quizás otra persona se pregunte: “¿por qué si me enamoro con facilidad, cuando la relación empieza a estabilizarse, empiezo a encontrarle pegas y decido romper rápidamente?”

Primero, pongamos en contexto esta teoría: Inicialmente, el estudio del apego no estaba relacionado con las relaciones románticas sino con el vínculo que surge entre los bebés y sus madres/padres o cuidadores afectivos. Bowlby (1958), un psiquiatra inglés que trabajaba en un hospital con niños, acuñó este término al estudiar los efectos que la relación entre madre e hijo/a tenía en el desarrollo cognitivo, emocional y social del bebé. Aquellos niños que habían sido separados prematuramente de sus madres (porque, por ejemplo, se habían quedado huérfanos durante la segunda guerra mundial), incluso teniendo cubiertas sus necesidades físicas y nutricionales, sufrían graves consecuencias en su desarrollo cognitivo debido a la ausencia del contacto con su figura de apego.

Gracias a esta teoría aprendimos que, cuando nacemos necesitamos la protección de un adulto para que cubran nuestras necesidades físicas-como la alimentación y el abrigo- pero, sobre todo, para sentirnos queridos, atendidos y para que nos consuelen cuando se activa nuestro sistema nervioso y la respuesta del estrés.

No fue hasta mucho más adelante, a finales de los 80, cuando Cindy Hazan y Philip Shaver nos ayudaron a entender que la necesidad de apego no es algo exclusivo de los niños. La seguridad que sentimos o no, en nuestra relación romántica despierta también nuestros estilos de apego. Por decirlo de una manera sencilla, el apego que se crea en nuestra relación con nuestros padres, funciona como el molde para entender cómo relacionarnos y qué esperar de nuestras relaciones íntimas y sociales.

En este libro, ‘Maneras de amar’ de Levine y Heller (2010), analizan en profundidad cómo influye nuestro estilo de apego en las decisiones románticas que tomamos.

Las personas con un estilo de apego seguro de pequeños aprendieron que el mundo era un lugar estable, predecible y también que podían confiar en que las personas a su alrededor estarían disponibles para ellos siempre que los necesitaran. Por eso en sus relaciones románticas no suelen sentir muchas dudas, se sienten cómodos mostrándose vulnerables ante la persona que quieren y en general, se sienten merecedores de dicho afecto.

En cambio, las personas con un estilo de apego ansioso, se criaron en un ambiente en el que sus necesidades físicas y emocionales se satisfacían de manera ambivalente o intermitente: en ocasiones, estaban ahí para cuidarles y sus cuidadores afectivos entendían qué necesitaban, y en otros momentos, no estaban o no los sentían disponibles para ellos. Como sabemos que el objetivo primordial de los bebés es asegurar su proximidad a su figura de apego, los niños con un apego inseguro-ansioso, desarrollaron una estrategia muy adaptativa para conseguirlo: acercarse a su figura de apego, incluso cuando esta persona se alejaba. Ahora que somos adultos, si te identificas con este estilo, seguramente te critiques mucho porque cuando la persona que te gusta se muestra distante o ambivalente, su actitud genera mucha ansiedad dentro de ti y para calmarte buscas acercarte todavía más. Por favor, no te critiques ni te llames “desesperado/a”, recuerda, en el pasado, ésta fue una forma adaptativa de sobrevivir.

Las personas con un estilo de apego evitativo aprendieron que sus cuidadores pueden rechazarles o ser distantes con ellos. Por eso, aprendieron a sólo depender de ellos mismos y no contar con nadie más, porque si se confiaban demasiado, tenían miedo de ser decepcionados después. En sus relaciones románticas dicen querer intimidad y cercanía, se enamoran con facilidad, y no tienen dificulta en tener relaciones íntimas sexuales, sin embargo, en cuanto profundizan en una relación, les asusta perder su independencia y se muestran distantes.

Este libro ayuda a identificar nuestros estilos de apego y a partir de ese conocimiento, a tomar los pasos para buscar relaciones que “curen” nuestro estilo de apego. En concreto, se explora en profundidad las necesidades afectivas que cada estilo posee. Por ejemplo, las personas con un estilo de apego ansioso tendrán: necesidad de contacto frecuente, de estabilidad, de claridad respecto a lo que la otra persona siente, etc. Tener estas necesidades es totalmente válido y más que eso, es fundamental ser consciente de ellas y buscar relaciones románticas que estén alineadas con esas necesidades. Si somos capaces de validar nuestras necesidades, y comunicarlas abiertamente, podremos observar cómo reacciona nuestra pareja, si está preparada/o para cubrir nuestras necesidades (o no). Y, a partir de ahí será más sencillo, decidir priorizar relaciones con personas que nos ofrezcan una base segura y nos transmitan ese afecto y confianza que tanto necesitamos.

En este libro, ‘Maneras de amar’, de Levine podemos tener un primer acercamiento a la teoría del apego y cómo influye en nuestras relaciones románticas. Pero, en este libro, se quedan en el tintero varios temas, por ejemplo, en el libro no se reflejan ejemplos de relaciones LGTBQ+. Tampoco intenta ofrecer una explicación a cómo influenciarían los estilos de apego en relaciones poliamorosas o no monógamas.

En cualquier caso, espero que sea un buen comienzo para replantearte tus relaciones románticas, aprender a identificar tus patrones de elección de pareja y poner en el centro y validar siempre tus necesidades afectivas en una relación de pareja. ¡Buena suerte en este camino!

Lucía Largo
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Lucía Largo
Psicóloga
Adultos y adolescentes
Idiomas de trabajo: Español e inglés
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Reseña de película: Separados (2006)

Reseña de película: Separados (2006)

“Separados” es una película ideal para comprender los entresijos de las relaciones de pareja. Trata de Brooke (Jennifer Aniston) y Gary (Vince Vaughn), una pareja que decide finalizar su relación después de unos años, lo cual desencadena una serie de acontecimientos posteriores: la lucha por quién se queda el piso que compartían, y más tarde, la evolución de cada uno al lidiar con esta ruptura.

Una escena clave ocurre al principio de la película, donde la pareja discute por cosas superficiales. Brooke le recrimina a Gary que no se ha ofrecido a ayudarle a lavar los platos, y después continúa diciéndole que él nunca le compra flores o nunca le lleva a ver el ballet. Ante esto, Gary responde muy frustrado, diciendo que siente que nunca hace las cosas lo suficientemente bien para Brooke y que nunca está contenta con ello.

Este tipo de discusiones pueden ocurrir a menudo en las parejas, y hay veces que no se dan cuenta del mensaje que hay detrás de estos reproches aparentemente superficiales.

En esta dinámica de pareja se puede observar cómo los pensamientos y acciones de uno retroalimentan los del otro, y viceversa, y de ahí creando un círculo vicioso (o lo que llamamos en terapia: circularidad). En este caso, si lo reducimos a un mecanismo simple, lo veríamos de la siguiente manera:

Brooke piensa “Gary no me aprecia”, y de ahí se siente poco valorada, frustrada y desmotivada, y consecuentemente le dice a Gary que no hace nada por ella. Esto provoca el punto número 2.

Gary piensa “Haga lo que haga, Brooke no lo verá como suficiente”, y de ahí se siente incapaz, frustrado y defensivo, y consecuentemente no intenta hacer cosas que a Brooke le gustarían. Y esto retroalimenta el punto número 1.

Dentro de esta circularidad, hace falta realizar cambios para crear una retroalimentación más sana. De hecho, más tarde veremos cómo Brooke hace esto, comunicando exactamente lo que intentaba transmitir en esta primera discusión: no se siente valorada ni apreciada por Gary. De hecho, se ve cómo Gary está mucho más receptivo ante este tipo de comunicación vulnerable y directa, y no se muestra defensivo porque no lo siente como un ataque.

Desde luego, esta comedia romántica es una herramienta que puede darnos un vistazo de lo que puede complicarse la vida en pareja por dinámicas que se atascan y se pueden volver crónicas. Pero también nos puede enseñar cómo un pequeño cambio en la dinámica puede abrir puertas nuevas hacia el cambio y el crecimiento como pareja.

Te dejamos el clip de la escena de la discusión con subtítulos.

Separados (2006)

Alexia Kelsey Roncero Penistone
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Alexia Kelsey Roncero Penistone
Psicóloga Sanitaria
Adultos, adolescentes, parejas y familias
Idiomas de trabajo: Español e inglés
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Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos...

Como dice la canción: “¡Ya vienen los Reyes Magos caminito de Belén”! Un año más tachando su lista de deseos y envolviendo paquetes. Pocas cosas hay tan mágicas como ver la ilusión en sus ojos cuando se despiertan la mañana de Reyes y ven todos los regalos debajo del árbol de Navidad. Sin embargo, aunque nos encanta satisfacer sus deseos, también nos gustaría que aprendiesen jugando. Muchas familias nos han preguntado nuestra opinión profesional acerca de este tema. Es por eso que hemos dedicado una entrada de nuestro blog a elaborar una pequeña lista de juegos que, a la par que divertidos, les ayudan a estimular sus funciones cognitivas.
  • LINCE: Comenzamos con un juego ideal para estimular la atención selectiva de los peques de la casa- Consiste en un tablero redondo con imágenes y unas fichas en las que aparece una sola imagen. El juego consiste en extraer una ficha y encontrar lo más rápido posible la imagen que aparece en ella. Gana la ronda el primero que lo encuentre. ¡Ideal para una tarde en familia! (4-7 años).
  • CUBEEZ: Imaginen un híbrido entre Mr. Potato y un cubo de Rubik y tendrán una ligera de cómo funciona Cubeez. Cada jugador dispone de tres cubos con diferentes ojos y bocas. Ganará la ronda quien antes consiga crear la cara que aparece en la carta del mazo. Además de lo divertido que resulta, conseguiremos trabajar una gran variedad de funciones cognitivas como la atención selectiva visual, la orientación espacial y la motricidad fina. (A partir de 6 años).
  • JUNGLE SPEED KIDS: La versión infantil de este juego de mesa clásico es perfecta para estimular los reflejos y la memoria visual de los más pequeños. El objetivo del juego consiste en conseguir recordar la posición de las cartas de animales para poder formar el mayor número de parejas posible y así salvarles de las garras del león. Gana el jugador que más parejas haya conseguido voltear. Otro aspecto interesante de este juego es que nos permitirá trabajar la inhibición conductual, puesto que cuando un jugador levante dos cartas y no tengan el mismo animal, no podrá participar en el juego hasta que vuelva a ser su turno. (A partir de 5 años).
  • CONCEPT KIDS: Este juego es, sin duda, uno de los más recomendados para trabajar la formación de conceptos y el razonamiento abstracto. El objetivo es conseguir que el resto de jugadores adivinen un animal, señalando los iconos que aparecen en el tablero. Una de sus principales ventajas es que no requiere el uso del lenguaje verbal, ni del aprendizaje de la lectura. Por tanto, es ideal para niños a partir de 4 años.
  • ANIMAL SOBRE ANIMAL: Una versión de la clásica Jenga adaptada para el público infantil, que pondrá a prueba su capacidad de concentración y sus habilidades visoespaciales. Es uno de esos básicos que nunca pasa de moda, consiguiendo atrapar a toda la familia. (A partir de 4 años).

Los juegos de mesa son una estupenda forma de pasar tiempo de calidad con nuestros hijos, pues aquello que recordarán cuando sean mayores no es aquel juguete tan fascinante que les trajeron los Reyes, sino todos esos momentos especiales que pasamos en familia.

Escrito por Alba Ferrero.


¿Qué hacer cuando un familiar es diagnosticado con cáncer?

¿Qué hacer cuando un familiar es diagnosticado con cáncer?

Recibir noticias tan graves como la enfermedad de un familiar suele ser un hecho con un enorme potencial desestabilizador. Este hecho se agrava aún más si hablamos de cáncer, ya que esta enfermedad conlleva un enorme estigma por ser socialmente considerada una condición fatal, aunque en la práctica no siempre es así.

Muchas personas, una vez que ha pasado el impacto inicial de la noticia, luego se preguntan si hay algo que pueden hacer por su familiar, pero muchas veces surge la pregunta de cómo se puede ayudar a una persona en esta situación.

Como comentamos anteriormente en posts sobre este tema, hablar de cáncer en general es engañoso, ya que esta enfermedad, dependiendo de la ubicación, tamaño y estado de salud del paciente puede ser tan inofensiva como para no tener prácticamente complicaciones (en casos de detección rápida e intervención), o tan terminal como inoperable y mortal.

En cualquier caso, muchas de las cosas que podemos hacer por las personas que padecen esta enfermedad son las mismas independientemente del grado de gravedad de su afección, por lo que vamos a hacer ciertos puntos y luego a mencionar casos especiales.

  1. Entender qué tipo de ayuda necesita nuestro familiar: Todos tenemos una forma en la que nos gusta que nos consuelen, algunas personas necesitan contacto físico, las calma y las hace sentir mejor, pero otras no lo soportan y pueden sentirse incómodo con eso. De la misma forma, hay personas que aprecian la interacción regular y que los controlen para ver cómo les va, y hay quienes prefieren tener su propio espacio y tiempo a solas para manejar la ola de emociones que acompaña a este tipo de noticias. . Como no podemos leer las mentes de las personas con las que vivimos, hay un pequeño truco que casi siempre funciona: ¡Pregunte!
    Dar espacio a nuestro familiar y hacer preguntas como: «¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?», «¿Preferirías que hablemos de esto a menudo o crees que sería mejor para ti lidiar con esto en tu ¿propio?» «¿Te haría sentir mejor si hiciéramos planes con más frecuencia?» son excelentes formas de empoderar a la persona con la que hablamos. Les permitimos gestionar las interacciones que tienen de la forma que les resulte más sencilla, y también tenemos la certeza de que les estamos ayudando.
  2. Esté atento a reacciones emocionales intensas: Es muy normal que tras recibir noticias de este calibre, las emociones puedan apoderarse de la persona que las escucha. Las emociones que alguien pueda sentir pueden ser realmente variadas; tristeza, vergüenza, culpa por no haber actuado antes, ansiedad, miedo, enfado y muchos más. Compartir la carga de estas emociones (siempre al ritmo que marca el afectado, como se mencionó anteriormente) siempre las hace más fáciles de manejar. Además, normalizar este tipo de reacciones emocionales y acompañar a la persona que las sufre nunca es una mala opción.
    3) Presta atención a los pensamientos distorsionados: Cuando sufrimos oleadas de emociones negativas intensas, suelen sesgar nuestra forma de pensar y podemos acabar teniendo pensamientos algo dramáticos, ilógicos y algo extremos. No es raro encontrarse con personas que piensan que lo que les sucede es un castigo por algo que hicieron mal, que su vida ya no tiene sentido o que otros no pueden ayudarlos en absoluto. Ayudar a los pacientes a eliminar estos pensamientos es el trabajo de un psicólogo, pero a veces el simple hecho de ser consciente de que existen y que nos afectan negativamente ayuda a reducir el efecto que tienen en nosotros.

En algunos casos, lamentablemente, el cáncer es terminal y, aunque las muestras de apoyo mencionadas anteriormente son igualmente importantes, estos casos tienen una particularidad.

Cabe mencionar que ante la muerte muchas veces las personas reevalúan su vida y se plantean cómo les ha ido, qué podrían haber hecho de otra manera, etc. Este es un proceso natural y deseable, en el que se contará con el acompañamiento de un profesional. siempre ayuda.

Aun así, hay un elemento que suele dar sentido a los últimos momentos de la vida de una persona en fase terminal, y es la oportunidad de despedirse de sus seres queridos. Muchas personas que mueren de forma natural no tienen la oportunidad de despedirse de familiares y amigos, y en ocasiones esto es algo que pasa factura hasta el punto de complicar el dolor de las personas cercanas. Sin embargo, expresar emociones, deseos y afectos estando todavía puede ayudar tanto a los enfermos como a sus familias a seguir adelante y afrontar el final de una forma menos dolorosa.
Siempre existen los últimos deseos y acciones a tomar, y es en estos momentos cuando los pacientes tienen la opción de hacerlo.

El cáncer es una enfermedad cada vez más estudiada y comprendida, y ya son muchos los profesionales tanto en oncología como en salud mental (psicooncología) que dedican su vida a ayudar a las personas que lo padecen. El acompañamiento en estos momentos por personal calificado siempre puede ser un alivio que permita aligerar la carga de un momento tan difícil para quienes lo necesitan.

Sinews, Hacemos Fácil lo Difícil
Sinews MTI
Instituto de Terapia Multilingüe
Psicología, Psiquiatría, Logopedia
Cita en la Clínica

La Neurología en los niños. El papel de la Neuropsiquiatría infantil (PARTE II)

La Neurología en los niños. El papel de la Neuropsiquiatría infantil (PARTE II)

En esta segunda parte del artículo vamos a profundizar en cuatro de las patologías neuropsiquiátricas más prevalentes las cuales se detallan a continuación:
1.-Síndromes epilépticos en el desarrollo: epilepsia del lóbulo temporal.
2.-Trastornos del neurodesarrollo:
2.a-Síndrome Guilles de la Tourette.
2.b-Trastorno del espectro autista (TEA).
2.c-Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

1.-EPILEPSIA DEL LÓBULO TEMPORAL

La epilepsia del lóbulo temporal es el síndrome epiléptico anatómico más común, representando el 60% de los pacientes con epilepsias focales (es decir, con daño estructural en un lóbulo del cerebro). Las crisis del lóbulo temporal producen síntomas variados y complejos que son particularmente interesantes para la psiquiatría ya que contienen elementos similares a los síntomas psiquiátricos.

La causa más frecuente de epilepsia del lóbulo temporal es la esclerosis mesial (50-70% de los casos). Se trata de un adelgazamiento de la corteza cerebral a nivel del hipocampo. Esta patología está íntimamente relacionada con historia de crisis febriles en la infancia, pero la etiología más primaria permanece aún desconocida.

Las crisis del lóbulo temporal pueden ser crisis simples (sin alteración de la conciencia) o complejas (con alteración de la conciencia) y pueden presentarse como crisis parciales (con movimientos de una parte del cuerpo) o generalizadas (convulsivas o no convulsivas).

En ocasiones las crisis pueden estar precedidas por auras (sensaciones somáticas que anteceden a las crisis) siendo las más frecuentes las auras epigástricas (sensación de malestar gástrico indefinido). También pueden observarse auras autonómicas que incluyen cambios en la coloración de la piel, presión arterial o frecuencia cardiaca. Las experiencias afectivas pueden igualmente observarse previas a las crisis temporales tales como ansiedad, explosiones de ira, tristeza o culpa, fenómenos de deja vu (sensación de ya haber vivido lo que ocurre) o sentimientos místicos de religiosidad intensa o éxtasis. A este respecto, se cree que Santa Teresa de Jesús podría haber sufrido de epilepsia del lóbulo temporal.

Las crisis del lóbulo temporal en ocasiones se manifiestan además de con la sintomatología propia de crisis (convulsiva o no), con síntomas complejos como alucinaciones auditivas, olfatorias o visuales. Las alucinaciones olfatorias o visuales se ven también asociadas a procesos de demencia. Las alucinaciones auditivas pueden igualmente observarse en otras enfermedades mentales como en la esquizofrenia. A diferencia de las alucinaciones en la esquizofrenia, las alucinaciones auditivas de la ELT son de duración breve e intermitentes y además presentan un contenido no emocional mientras que, en la esquizofrenia, en cambio, son voces que comentan o insultan y suelen asociarse a contenido delirante. Igualmente, en la ELT hay ausencia de otros síntomas propios de esquizofrenia en la ELT como los fenómenos de difusión, robo o inserción del pensamiento propios de la esquizofrenia.

2.- TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO

2.A Síndrome de Guilles de la Tourette (SGT):
El síndrome de Guilles de la Tourette se engloba actualmente en los trastornos del neurodesarrollo y se presenta de manera más frecuente en varones (3:1). Su presentación suele ser entre los 2 y los 15 años con una media de inicio a los 6 años.
El origen del cuadro se desconoce con claridad, aunque es muy probablemente multifactorial con implicación de factores genéticos, epigenéticos, biológicos y ambientales. La mayoría de los pacientes afectos presentan familiares de primer grado con síntomas compatibles.
El síndrome de Guilles de la Tourette se caracteriza por la presencia de síntomas neuropsiquiátricos en tres dominios:
1.- MOVIMIENTOS INVOLUNTARIOS EN FORMA DE TICS: Para su diagnóstico se requiere la presencia de múltiples tics motores (simples y/o complejos) y al menos un tic fónico de aparición gradual o brusca. Estos tics deben persistir al menos un año tras su inicio.
Los tics motores simples son aquellos que comprometen a un solo grupo muscular localizado como, por ejemplo, guiñar los ojos o torcer la boca, en cambio los tics motores complejos afectan a varios grupos musculares pudiendo manifestarse en movimientos más elaborados y complejos, por ejemplo, giros cefálicos con guiños, elevación de brazos o torsiones del cuerpo. Los tics fónicos son aquellos que comprometen la musculatura fonatoria e implican la producción de un sonido, por ejemplo, chasquidos, gruñidos, sonidos guturales…
2.-ALTERACIONES CONDUCTUALES: Hasta el 28-65% de pacientes afectos de SGT presentan clínica de trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Los pensamientos obsesivos más recurrentes en pacientes con SGT son relacionados con el orden, simetría y la ritmicidad.
3.-TRASTORNOS COGNITIVOS: La comorbilidad SGT con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se observa en hasta en el 30-90% de los pacientes. Es habitual que los pacientes afectos por SGT presenten otras dificultades cognitivas relacionadas con funciones ejecutivas como alteraciones en la planificación, secuenciación y abstracción. Todo ello hace que los niños con SGT presenten un rendimiento académico inferior al esperado para su capacidad cognitiva.

2.B. Trastornos del espectro autista (TEA):
El término “espectro” se refiere la amplia gama de síntomas, habilidades y niveles de deterioro o discapacidad que pueden tener estos niños, es decir, algunos niños padecen un deterioro leve causado por sus síntomas, mientras que otros están gravemente discapacitados.
Los síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) se encuentran categorizados dentro de tres áreas:
1.- DIFICULTADES EN LA COMUNICACIÓN SOCIAL RECIPROCA:
Los niños con TEA presentan dificultades en la capacidad de comunicarse de manera recíproca, esto es el establecimiento de una comunicación bidireccional y fluida. Estas dificultades se manifiestan en varios aspectos de la comunicación como por ejemplo la habilidad para captar dobles sentidos y bromas, crear historias o flexibilizar el lenguaje. Habitualmente los niños con TEA presentan también alteraciones en el lenguaje no verbal como por ejemplo la escasa modulación del contacto visual, tono e inflexión de la voz o la escasez de gestos que apoyen la conversación.
2.-INTERESES RESTRINGIDOS. CONDUCTAS ESTEREOTIPADAS Y REPETITIVAS:
Los menores con este tipo de trastorno presentan problemas en la flexibilización de sus conductas mostrando actividades restringidas y estereotipadas. Es decir, tienen dificultades para cambiar de intereses, tareas y rutinas en el día a día. Además, tienen una rigidez en sus intereses y costumbres que incluye al juego siendo este habitualmente poco creativo y más orientado a objetos y secuencias.
Los niños afectos de TEA tienen frecuentemente intereses sensoriales específicos, esto es, se muestran especialmente apegados a ciertos colores, texturas, olores o sonidos. Estas dificultades además suelen acompañarse de una hiperreactividad a ciertos estímulos sensoriales que en el día a día pueden derivar en conductas de ansiedad o explosiones de ira.
Dentro de las conductas estereotipadas y repetitivas que más frecuentemente presentan los niños con TEA se encuentran ciertos movimientos repetitivos sin finalidad llamados estereotipias y que pueden ser de diversa índole como balanceo o aleteo. Estos movimientos suelen acrecentarse en situaciones de ansiedad. Frecuentemente son el primer signo de alarma que conduce a los padres a pedir cita con un especialista.
3.-DETERIORO DE LA INTERACCIÓN SOCIAL:
Los niños afectos de TEA presentan una baja integración del comportamiento social, emocional y comunicacional que se traduce en dificultades en la integración con los iguales y en la regulación emocional. Estos niños a menudo tienen dificultades en el entendimiento de las convenciones sociales, como el juego grupal o las actividades colectivas, lo que con frecuencia conduce a problemas escolares, exclusión o en casos extremos bullying. Los menores afectos de TEA presentan también problemas en el entendimiento de signos sociales convencionales como las expresiones de duelo, celebración o afecto. En ocasiones estas dificultades pueden derivar en conductas inapropiadas.

2.C. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH):
El diagnóstico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad suele realizarse en torno a los 6-7 años, aunque es frecuente la existencia de síntomas en la etapa preescolar y durante todo el desarrollo del pequeño.
Los síntomas fundamentales del TDAH se catalogan en tres dominios principales:
1.- SINTOMAS RELACIONADOS CON LA INATENCIÓN:
Los niños afectos de TDAH fallan al concentrarse en detalles y tienen dificultades para mantener la atención en tareas, no solo de tipo escolar sino también de tipo recreativo. Es frecuente que estos niños parezcan no escuchar cuando se le habla directamente y se muestren distraídos. Además, les cuesta seguir instrucciones y secuencias ordenadas por lo que es frecuente que no terminen sus tareas, con el consiguiente impacto en su rendimiento académico. Los padres suelen referir que pierden y olvidan las cosas, evitan tareas que requieran esfuerzos sostenidos y prefieren actividades en movimiento a aquellas de cierta índole atencional.
2.- SINTOMAS RELACIONADOS CON LA HIPERACTIVIDAD:
Para los niños con TDAH resulta muy complicado estar quietos sin mover alguna parte de su cuerpo: retuercen las manos, mueven las piernas o tienen tics, a veces esta inquietud incluso se prolonga durante el sueño. Son niños con incapacidad para jugar a actividades tranquilas y necesitan estar en continua actividad, es por ello que situaciones sociales que precisan de estar sentado o esperar son prácticamente intolerables para ellos por ejemplo viajes en coche o avión largos, colas, cines o ceremonias. Esto se replica en el colegio donde les cuesta mucho permanecer sentados y se levantan en la clase. Todo ello unido a que son niños pueden hablar excesivamente e interrumpir en las conversaciones, hace que puedan ser catalogados como disruptivos en el ambiente escolar.
3.- SINTOMAS RELACIONADOS CON LA IMPULSIVIDAD:
Los niños que sufren TDAH suelen tomar decisiones precipitadas sin tener en cuenta las consecuencias de sus actos. A menudo no miden el peligro y se precipitan a situaciones potencialmente dañinas para él u otros como por ejemplo cruzar la calle sin mirar, acceder a sitios de altura o caminar por lugares prohibidos. En consecuencia, suele tener accidentes y terminar lesionándose con cierta frecuencia.
La impulsividad que caracteriza el TDAH también afecta los aspectos comunicacionales y emocionales. Suelen ser niños que interrumpen con frecuencia en las conversaciones, responden inesperadamente o antes de que se haya terminado la pregunta, pueden utilizar cosas de otras personas sin recibir permiso o adelantarse a lo que hacen otros.
Igualmente, esta impulsividad se replica en el ámbito emocional teniendo dificultades en la regulación, identificación y expresión de sus emociones. Son niños especialmente afectivos y sensibles que a menudo buscan la validación por los demás e igualmente por sus mayores, es por ello que en ocasiones pueden ser vistos como “intensos” debido a la explosividad habitual de sus reacciones emocionales.

Resumen y Conclusiones

En este artículo hemos pretendido reflejar el rol de la Neuropsiquiatría considerando esta una de las ramas de la psiquiatría más desconocidas, e igualmente aplicar este conocimiento a la población infantil.

Tomando como ejemplo las 4 enfermedades neuropsiquiátricas que hemos desglosado en este artículo y dada su relevancia, prevalencia e impacto en el desarrollo del niño, se puede concluir la importancia del correcto ejercicio de la neuropsiquiatría, la necesidad de profesionales específicamente formados en esta área de conocimiento y la especial singularidad de los equipos multidisciplinares que deben abordar estos casos.

En conclusión, resulta esencial apostar por profesionales específicamente formados en neuropsiquiatría ya que su rol es esencial en el abordaje de niños y adolescentes con patologías neuropsiquiátricas. La necesidad de profesionales en la neuropsiquiatría infanto-juvenil se sustenta en las peculiaridades de esta población, la elevada prevalencia de entidades como el TEA o el TDAH y la necesidad de un abordaje integral y exhaustivo que asegure el bienestar de estos pacientes.

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OPERACIÓN “VUELTA AL COLE”: CONSEJOS PARA UNA MEJOR ADAPTACIÓN

Operación "Vuelta al Cole": Consejos para una Mejor Adaptación

El comienzo de un nuevo año escolar está a la vuelta de la esquina. Mientras los peques de la casa aprovechan para darse los últimos chapuzones de la temporada, los padres comienzan con los preparativos de la vuelta al colegio: uniformes, libros, material escolar… ¡Vuelta a la rutina!

Muchas familias tienen dificultades para que los niños vuelvan a adquirir los hábitos y horarios del curso escolar y, como consecuencia, las primeras semanas pueden ser complicadas.

Desde Sinews les ofrecemos una serie de consejos para ayudar a sus hijos a adaptarse a la rutina más fácilmente:

  • Es esencial comenzar a incorporar el horario escolar al menos una semana antes de que empiece el curso, es decir: poner el despertador a la hora indicada, comer a la hora a la que suele hacerlo en el colegio e ir a dormir temprano. De esta manera, la primera semana de colegio su reloj biológico estará más acostumbrado al nuevo horario y los madrugones no le resultarán tan difíciles.
  • Involucrarles en el proceso, haciéndoles partícipes de los preparativos. Una buena idea es ir a comprar con ellos el material escolar y dejarles cierta libertad de elección.
  • También sería interesante hacer juntos un horario. En él podremos incluir: las asignaturas de cada día, las actividades extraescolares, el horario estipulado para hacer los deberes y sus momentos de ocio, la hora del baño y la hora de irse a la cama. Lo idóneo sería ponerlo en una zona de la casa que tenga mucha visibilidad, para que poco a poco se vaya familiarizando con él.
  • Por último, no podemos olvidar la importancia de hablar con ellos sobre el próximo curso y las nuevas experiencias que les aguardan: la alegría de reencontrarse con los compañeros y los momentos de diversión, sus nuevas asignaturas, posibles dificultades relacionadas con el contenido académico … El hogar debe ser un entorno seguro donde puedan compartir sus preocupaciones.

Poniendo en práctica estos pequeños trucos conseguiremos una mejor adaptación al nuevo curso escolar.

Por último, les recordamos que en el caso de aquellos alumnos que tienen dificultades para seguir el ritmo del curso escolar, en Sinews disponemos de un servicio de apoyo académico, donde nuestros profesionales les ayudarán a asimilar los contenidos y les enseñarán una serie de estrategias y técnicas de estudio para mejorar su rendimiento.

Escrito por Alba Ferrero, responsable del servicio de apoyo psicopedagógico – study coach


La Neurología en los niños

La Neurología en los niños. El papel de la Neuropsiquiatría infantil (PARTE I)

Como padres, es importante velar por la salud y seguridad de nuestros hijos. Con los avances de la ciencia en materia de salud, hoy más que nunca, contamos con las herramientas y profesionales que nos ayudan incluso con condiciones de salud menos comunes, entre estas, las enfermedades y patologías asociadas al sistema nervioso, las cuales, muchas veces, se desarrollan desde una temprana edad.

Por ello, se hace crucial conocer que es la neurología, como algunas condiciones neurológicas pueden afectar a nuestros hijos, el rol de los profesionales de la salud como los neuropsiquiatras a la hora de tratar estas condiciones y algunas de las patologías más comunes asociadas al sistema nervioso y que pueden afectar el desarrollo de nuestros hijos. En el siguiente artículo vamos a explorar estos temas.

La Neurología en los niños

La Neurología es la rama de la Medicina que trata las enfermedades del sistema nervioso. Nuestro sistema nervioso se divide en Sistema Nervioso Central (SNC) y Sistema Nervioso Periférico (SNP). El SNC incluye el cerebro, cerebelo, bulbo y médula espinal mientras que el SNP abarca todas las ramificaciones de estos órganos hacia músculos y sentidos esenciales. Por tanto, la Neurología es una especialidad muy amplia que estudia enfermedades desde cognitivas (relacionadas con procesos de memoria y funciones cerebrales como escritura, reconocimiento o cálculo) hasta neuromusculares o del movimiento.

La Neurología en el niño es igualmente una ciencia muy diversa y extensa que abarca entidades desde genéticas (como el Síndrome de Rett, miopatías metabólicas, metabolopatías…) hasta neurodegenerativas (como la Esclerosis múltiples infantil o el S.Charcot Marie-Tooth)  biológicas estructurales (como los diversos tipos de epilepsias) infecciosas (como las meningoencefalitis) o del desarrollo (como el caso del S. Guilles de la Tourette,los trastornos del neurodesarrollo o los síndromes regresivos).

La Neuropsiquiatría es una rama de la Neurología ligada a la psiquiatría que actualmente no existe como tal en nuestro país. Es cambio una especialidad reconocida en países europeos como Reino Unido o Alemania donde los profesionales cuentan con programas específicos de formación que aúnan el conocimiento de ambas especialidades. Por este motivo somos escasos los profesionales que nos dedicamos a la Neuropsiquiatría en España (más aún escasos los dedicados a la población infantil) y a menudo los niños con patologías frontera entre la Neurología y psiquiatría son vistos por múltiples profesionales, lo cual contribuye a la sensación de estas familias y niños de sentirse perdidos en un sistema que no reconoce ni recoge sus necesidades específicas.

Resulta evidente que las fronteras que diferencian la actual psiquiatría de la neurología no son más que un constructo acordado por la ciencia moderna en su afán de categorizar enfermedades y compartimentar la medicina. Hasta ahora esta división podría resumirse en que aquellas patologías con sustrato orgánico evidente o evidenciable a través de pruebas diagnósticas, caían del lado de la neurología (véase la epilepsia) mientras que aquellas en las que no se disponía de evidencia eran catalogadas como psiquiátricas (véase el trastorno bipolar) Sin embargo, usando estos mismos ejemplos cabría reflexionar sobre el elevado número de pacientes epilépticos que presentan manifestaciones más propias de patología psiquiátrica (como trastornos de la personalidad) o la elevada coexistencia de crisis comiciales con crisis conversivas (psicógenas) en el mismo paciente. Igualmente, la respuesta del trastorno bipolar a fármacos antiepilépticos o su predisposición familiar nos ilustra acerca de lo fina que es la imaginaria línea que hemos trazado entre la neurología y psiquiatría. En la práctica clínica real, nos encontramos con que estas fronteras artificiales a menudo se diluyen y la mayoría de los trastornos que vemos presentan un mestizaje más propio de la complejidad de nuestros cerebros que de la simpleza de los manuales.

Sería por tanto complicado abordar el tema de la Neurología en el niño sin resaltar que probablemente muchos de los trastornos mentales que conocemos podrían considerarse neuropsiquiátricos. De hecho, en la última década hemos sido testigos de un cambio de paradigma en el que la genética como origen de las enfermedades ha ido perdiendo importancia en favor de la epigenética o lo que es lo mismo el poder de la influencia ambiental en la expresión génica.

La patología neuropsiquiátrica en niños es altamente prevalente y forma parte del día a día de nuestras consultas. Se trata de un amplio grupo de enfermedades con sustrato neurobiológico y manifestaciones psiquiátricas que precisan un abordaje integral e individualizado a través de un enfoque multidisciplinar e integrativo.

La población infantil presenta además unas características intrínsecas especiales que hacen más complejo el manejo de estas entidades:

  1. EL DESARROLLO NEUROLÓGICO DEL NIÑO: Muchas de las patologías neuropsiquiátricas se presentan en la población infantil mediante síntomas que pueden ser propios de un desarrollo neurológico normal (como ciertos movimientos estereotipados, algunas regresiones comportamentales o ciertas dificultades para el sueño) Es importante conocer el desarrollo del niño en sus distintas etapas, para así poder discernir síntomas propios del mismo de aquellos que pueden indicar una patología más grave que precise un diagnóstico exhaustivo.
  2. LA PLASTICIDAD DEL SISTEMA NERVIOSO EN DESARROLLO: La gran variabilidad clínica en las manifestaciones conductuales, afectivas o psicóticas en los niños es fruto de la plasticidad de su red neuronal en desarrollo y hace más complejo si cabe el diagnóstico temprano de estas patologías frontera.
  3. LAS DIFICULTADES EN LA IDENTIFICACIÓN DE SÍNTOMAS POR PARTE DE PADRES Y/O CUIDADORES: Algunos síntomas neuropsiquiátricos son difícilmente interpretables para los padres (por ejemplo, conductas obsesivo-compulsivas vs juegos repetitivos, experiencias sensoriales anómalas en la epilepsia del lóbulo temporal vs juego imaginativo del niño) Esto puede dificultar el diagnóstico en estadios tempranos y retrasar así su tratamiento.

La Neurología en los niños. El papel de la Neuropsiquiatría infantil (PARTE I)

Con el fin de proporcionar una mejor comprensión de los desafíos anteriores, vamos a resumir dos afecciones neuropsiquiátricas infantiles principales: los síndromes epilépticos durante el neurodesarrollo y los trastornos del neurodesarrollo:

  1. Síndromes epilépticos durante el desarrollo: se denomina epilepsia del desarrollo a aquellos procesos neurológicos consistentes en la existencia de crisis convulsivas o no convulsivas de aparición durante el proceso de desarrollo madurativo del niño. Hay múltiples tipos de epilepsia del desarrollo, pero todas ellas tienen en común una afectación integral de la maduración neurológica del niño. Esto significa que los procesos madurativos neuronales se ven afectados por lo cual es mucho más frecuente que se añadan a las dificultades propias de la epilepsia (como las crisis comiciales, status o psotcrisis) otras dificultades de índole más conductual (como la afectación cognitiva, conductual, manejo emocional o relacional con iguales) Cabe destacar la epilepsia del lóbulo temporal como paradigma de estos trastornos neuropsiquiátricos ya que además de afectar el desarrollo neurológico del niño presenta síntomas propios de la esfera psiquiátrica (como alucinaciones auditivas o fenómenos de deja vú o deja vie).
  2. Trastornos del neurodesarrollo: se trata de trastornos de origen multifactorial que acontecen durante el neurodesarrollo (es decir de inicio en edades precoces entre los 2 y los 6-7 años) y que afectan de manera integral a los procesos de maduración del niño tanto a nivel cognitivo, metacognitivo, emocional y relacional. Entre los trastornos del neurodesarrollo que vamos a desglosar se encuentra el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el síndrome Guilles de la Tourette o el trastorno del espectro autista. Todos ellos presentan una variedad de síntomas diferentes, pero comparten un sustrato fisiopatológico y etiopatogénico similar.

En la segunda parte de este artículo proporcionaremos información más detallada sobre tres ejemplos representativos de trastornos del neurodesarrollo como el síndrome de Guilles Tourette, el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y el TEA (trastornos del espectro autista), todos los cuales se caracterizan clínicamente por una amplia espectro de síntomas a pesar de su origen común relacionado con el desarrollo neurológico.

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Me diagnosticaron cáncer, ¿y ahora qué?

Me diagnosticaron cáncer, ¿y ahora qué?

Que nos informen de que tenemos cáncer suele ser un enorme mazazo que puede dejar en estado de shock a quien reciba una noticia así. Es cierto que no existe un protocolo sobre qué hacer o cómo actuar frente a este tipo de situaciones, pero la experiencia demuestra que hay ciertas cosas que se pueden hacer para suavizar el impacto de la noticia y cuidar nuestro bienestar físico y psicológico. Aquí van cuatro ideas que pueden ayudarnos a empezar a lidiar con un proceso así.

1) Reducir la incertidumbre respecto a lo que nos sucede: El cáncer es una enfermedad causada por un crecimiento anormal de células que puede presentarse de formas muy distintas. La gravedad relativa de una masa de 1 cm contra otra de 3 es distinta, también es diferente según el lugar de nuestro cuerpo donde se encuentre, nuestro estado de salud, patologías previas, si existe metástasis, los márgenes del tumor (bordes exteriores) y el estado de los ganglios linfáticos más cercanos a la masa tumoral entre otros factores.
Cada caso de cáncer es único, al haber tantas variables que puede afectar al proceso, y únicamente un especialista en la materia puede explicarnos con certeza el estado en el que nos encontramos. Es importante conocer estos detalles sobre el tumor que nos han detectado y que significan. De no hacerlo puede que pensemos que lo que nos ocurre es más grave de lo que realmente es, o que no entendamos la gravedad que real que tiene nuestra situación. El papel del médico oncólogo en este paso es fundamental, él es el profesional que nos va a ayudar a entender qué nos ocurre y reducir incertidumbres respecto al futuro, por lo que es importante preguntar todo lo que para nosotros sea relevante a nuestro médico y que sea él quien nos informe sobre nuestras dudas y miedos.
Algunas de las preguntas más comunes que surgen en estos momento están relacionadas con la gravedad (en especial respecto a la mortalidad del cáncer), las posibles consecuencias en el aspecto físico y la salud, las opciones de intervención sobre el problema y sus consecuencias, y finalmente sobre las maneras en las que el diagnóstico pudiera cambiar la vida personal y laboral del paciente (respecto a si le incapacitará para trabajar o llevar a cabo algunas de las actividades que suela hacer por su cuenta etc). Es bueno recordar que tenemos derecho a preguntar sobre todas estas cosas, y ningún médico nos va a negar esa información si se la requerimos, es muy aconsejable preguntar todo lo que necesitemos saber.

2) Mantener una vía de contacto abierta: En la línea de lo anteriormente mencionado, muchas veces el mazazo de la noticia no facilita que estas dudas aparezcan en el momento en el que estamos en consulta, sino que van apareciendo a lo largo del tiempo. Es posible también que según avanza el tratamiento o la enfermedad nos vengan nuevas inquietudes que antes no teníamos. Si no tenemos una manera de plantear estas dudas a nuestro profesional es muy fácil caer en la tentación de rumiarlas (pensar en bucle sobre ellas), catastrofizar sobre las posibles respuestas a estas preguntas, o buscar información en internet sobre lo que nos ocurre (una opción poco recomendable, puesto que no somos objetivos cuando buscamos datos sobre lo que nos ocurre, prestamos más atención a la información más negativa, extrema y que nos habla sobre mayores riesgos o peligros).
Insistiendo en lo anteriormente mencionado, tener una vía para contactar con nuestro profesional médico es una manera de evitar estas estrategias que aumentarán nuestra ansiedad, además de una manera de tener una figura de apoyo durante el transcurso del problema.
Aquí es conveniente recordar que los médicos son profesionales con una cantidad de trabajo muy importante y que el hecho de que no nos hayan ofrecido un método de contacto no quiere decir que no nos puedan dar si lo requerimos, ¡Hasta el mejor profesional puede olvidarse de hacerlo en un día malo!

3) Gestionar el malestar emocional: Tras un diagnóstico de cáncer es normal que se desate una oleada de emociones negativas, culpa, ira, tristeza, ansiedad, impotencia, incluso algunas veces vergüenza a la hora de contarlo. Todas estas emociones responden a un proceso normal de adaptación a un cambio de esta magnitud.
Lo primero que debemos saber es que no estamos solos. Incluso si por alguna razón (como por ejemplo puede ser vivir en el extranjero) no pudiésemos contar con familia y amigos siempre hay recursos de los que podemos echar mano para apoyarnos en momentos así, y que van a ayudarnos cuando más lo necesitemos. Grupos de apoyo de instituciones sanitarias, asociaciones de enfermos de cáncer, pero más importante para el caso que nos ocupa siempre podemos pedir la ayuda de un profesional de la salud mental especializado en el tema. Gestionar este tipo de malestar con ayuda siempre resulta más sencillo que sufrirlo en solitario.
Muchas veces nuestro instinto inicial al sufrir tal cantidad de emociones negativas es evitarlas distrayéndonos y cerrándonos emocionalmente, y aunque es una estrategia que a corto plazo puede hacernos sufrir menos, es muy poco recomendable puesto que solo postponemos el problema y a la hora de afrontarlo nos golpeará con más fuerza. Dejar de relacionarnos con los demás y de hacer las actividades que nos gustaban es algo que a veces ocurre en estas situaciones, pero sacar fuerzas para hacer este tipo de cosas es precisamente lo que nos ayudará a seguir adelante con más energía. No se trata de obligarnos a hacer todo tipo de actividades y castigarnos si no las hacemos, sino de entender que si nos encontramos mal movilizarnos es algo que siempre nos ayudará a estar mejor.

4) Gestionar la ansiedad del proceso: Los problemas de ansiedad se ven atraídos por la incertidumbre como un metal a un imán, y por desgracia en los procesos de enfermedad relacionados con el cáncer hay mucha incertidumbre. La duración del problema, del tratamiento, las consecuencias y futuras recaídas son incógnitas que plantean situaciones que pueden o no ocurrir y que seguramente nos pasarán factura. Como actitud general es bueno recordar que lo que pensamos nos hace sentir determinadas cosas (por ejemplo, si asumo frente a esta incertidumbre que mi caso irá a peor me sentiré terriblemente angustiado cada vez que piense en ello) y recordarnos que no sabemos qué va a ocurrir. La solución no es forzarnos a tener pensamientos positivos, sino ser pragmáticos; no tenemos una bola de cristal para ver el futuro, y es mejor enfrentarse a los problemas (por ejemplo posibles recaídas) si ocurren, no antes de que aparezcan.
Desarrollar técnicas para lidiar con pensamientos negativos y otras manifestaciones de ansiedad (ataques de pánico, apatía, cansancio, evitación) puede ser una buena idea. Técnicas como Mindfulness y meditación, relajaciones, y ejercicios cognitivos en los que aprendamos a identificar pensamientos distorsionados son muy útiles para estas situaciones. En este aspecto es esencial remarcar la figura del psicólogo como recurso que nos va a ayudar a conseguir estos fines y a manejar mejor la situación en general.

Me diagnosticaron cáncer, ¿y ahora qué?

El cáncer es un problema muy complejo en cuanto a cómo lidiar con él, pero el hecho de que afecte a una cantidad tan grande de personas ha generado que cada vez haya profesionales más especializados en tratar su parte física y psicológica. Si te han diagnosticado cáncer, no estás solo, hay muchas personas que pueden ayudarte si tu quieres y lo necesitas, mucho ánimo y aquí estaremos si decides acudir a nosotros.

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Pensamientos Obsesivos de Tipo Sexual

Pensamientos Obsesivos de Tipo Sexual

Pregunta

Hola,

Hace aproximadamente tres meses, sufrí una crisis muy fuerte con pensamientos obsesivos y dudas acerca de mi orientación sexual (miedo a ser Gay), detonada por haberme masturbado viendo porno transexual y homosexual (cosa que muy ocasionalmente hacia y jamás me causó problemas). Decir que siempre he sido heterosexual, sin ningún tipo de duda. Los pensamientos me incapacitaron hasta el punto de estar en cama, estaban desde que me levantaba hasta que me acostaba (siendo peor por la mañana). Analizaba todos los síntomas físicos de mi cuerpo al ver hombres por la calle, por ver si me excitaba, entre otros «rituales».

Todo cedió, y estuve fantástico con una chica, con erecciones y placer como nunca, hasta ahora que volvieron los pensamientos por un detonante menor. Otra vez incapacitantes, con el día pasado en cama y analizando 24/7 mis respuestas y demás.

Decir que me habían bajado hace unos meses la dosis de paroxetina a 10mg. Yo la empecé a tomar hace cinco años por una crisis muy similar pero con pensamientos de otro tipo como que me estaba volviendo loco, o me estaba entrando una enfermedad neurológica (el detonante fue una prueba de Estimulación Magnética Trascraneal de la Facultad que me llevo a pensar lo anterior). Con la paroxetina todo mejoró, hasta esto de los pensamientos de homosexualidad.

¿Será la bajada de la medicación (aunque han pasado cinco meses o así) que ha hecho que vuelvan esos pensamientos obsesivos, por ser solamente 10mg?

¿Será un problema de sexualidad real?

Por favor, me gustaría saber la opinión de los expertos,

Gracias de antemano

Respuesta

Querido amigo.

Antes de nada, agradecerte que hayas compartido esta situación tan difícil con nosotros para que podamos ayudarte.

Cuando psicólogos y psiquiatras hablamos de los pensamientos obsesivos, decimos que son un tipo de pensamiento recurrente, involuntario, y que a veces tiende a generar mucho malestar en las personas que lo sufren. Este tipo de pensamiento tiene la mala costumbre de ser más recurrente y molesto cuanto más malestar genera su contenido (ya que muchas veces es el propio agobio que nos genera una idea el que nos deja ese “miedo” y hace que vuelva).

Por lo que comentas en la pregunta, las dudas y pensamientos obsesivos sobre tu sexualidad comenzaron hace tres meses, y desataron una oleada de conductas de comprobaciones físicas (prestar atención a los cambios en tu cuerpo) y psicológicas (ver tu nivel de excitación) que pretendían aclarar tus dudas respecto a tu sexualidad. Al parecer estos pensamientos obsesivos y las comprobaciones para lidiar con ellos empezaron años atrás en otro aspecto de tu vida (la salud) y ahora se reflejan en tu sexualidad, llegando hasta el punto de ser incapacitantes para ti.

Quisiera comentarte que el hábito de hacer comprobaciones es una reacción muy común cuando nos encontramos nerviosos o ansiosos, que pretende mantener las cosas bajo control y calmarnos, “entender” lo que nos está pasando. Aun así, lo único que se suele conseguir con este tipo de comprobaciones es que la ansiedad y las dudas se disparen más actuando como más gasolina para el fuego, no es de extrañar que esta situación haya llegado a donde ha llegado, por desgracia. Luchar contra el impulso de hacer comprobaciones y dejar que el malestar se vaya poco a poco y sin cuestionarlo continuamente suele ser una receta que trae mejores resultados.

En esa línea quisiera comentarte que, aunque puede que la bajada de la medicación haya podido contribuir al problema que comentas, intentar cuestionarte qué ha causado ese cambio puede ser un tipo de comprobación que alimente el problema. Es muy complicado afinar que porcentaje de causa tiene cada una de las cosas que ocurren en tu vida, y aunque fuésemos capaces de hacerlo, ¿no sería más útil aprender a gestionar estas situaciones que obtener una respuesta que no va a solucionar el problema?

Te animo como primer paso para enfrentarte a la situación a cambiar el foco de cual es causa de mi problema (tengo que controlar si es la medicación, o es mi sexualidad, o es que me siento mal…) a cómo te sientes en el momento actual respecto a ese “problema” (focalizarte más en el “aquí y el ahora, es decir, en el momento en que vivas tu sexualidad centrarte en las sensaciones que te genera, repetir lo que te guste y si no te gusta algo darte cuenta). Responder a esas dudas en momentos en los que “no toca” no suele ser de mucha ayuda.

Respecto a las dudas sobre la sexualidad, me gustaría tranquilizarte diciendo que ningún pensamiento obsesivo la va a determinar. Este tipo de pensamientos es un hábito que podemos alimentar (con las comprobaciones como te he contado antes) o hacer que vaya a menos, pero la sexualidad es algo mucho más complejo, y desde luego no determinado por la manera o el contenido de lo que pensamos.

Las fantasías sexuales o el material que utilizamos para disfrutar de nuestra sexualidad no tienen por qué ir en línea con lo que luego hacemos en la vida real, una persona puede fantasear con realizar prácticas fuera de lo común pero no querer hacerlas en su vida. Nuestra vida sexual y nuestras fantasías son dos cosas distintas.

Pese a ello, si aun sin esos pensamientos sigues teniendo dudas sobre tu sexualidad, consultar con un terapeuta puede ayudarte a aclararlas.

Espero sinceramente que esta respuesta te sea de ayuda y te mando un saludo afectuoso.

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Nos Divorciamos, ¿Cómo Proteger a Nuestros Hijos?

Nos Divorciamos, ¿Cómo Proteger a Nuestros Hijos?

Un divorcio puede ser un proceso muy difícil de afrontar para una pareja, ya que implica un duelo en el que la ansiedad, el miedo, la tristeza, y los grandes cambios, son protagonistas.

Sin embargo, si hay algo que puede hacer más complejo este proceso, es que haya hijos fruto del matrimonio, que inevitablemente se ven envueltos. De hecho, una separación que no se gestiona de manera adecuada puede arraigar consecuencias para los hijos, tales como bajada del rendimiento académico, aislamiento social, sentimientos de desesperanza y soledad, ansiedad y depresión.

Además, la edad de los hijos juega un papel importante en el impacto emocional que puede tener el divorcio en ellos:

  • Niños hasta 4-5 años
    Pueden encontrarse confusos ante los nuevos cambios, no entendiendo por qué ocurre la separación o por qué deben dividir su tiempo con ambos padres.
  • Niños de 5 a 12 años
    En este grupo de edad, es frecuente encontrarse con hijos que se sienten culpables por la separación, viéndose invadidos por sentimientos de frustración y tristeza.
  • Adolescentes:
    La emoción inicial que puede aparecer en los adolescentes es el enfado. Ahora, en vez de culparse a sí mismos, lo que suele pasar es que culpan a uno o ambos padres del divorcio y los cambios que esto implica para ellos.

Por ello, para que los hijos puedan verse lo más protegidos posible de daños psicológicos asociados a la separación, es necesario atender a lo siguiente:

Comunicación de la noticia

La manera en la que los hijos reciben esta noticia es clave para comenzar este proceso con buen pie, y puede jugar un papel muy importante en su afrontamiento para el resto de la separación.

Por ello, es necesario atender a lo siguiente:

  • Tiempo y lugar adecuados: debe ser en un entorno seguro y calmado, donde tengan espacio y tiempo para escuchar con detenimiento, expresarse y poder preguntar ciertas inquietudes que puedan tener al respecto.
  • Contenido veraz y con detalles limitados: los hijos necesitan saber lo que está ocurriendo y cómo van a cambiar las cosas, llevando a cabo un ajuste de expectativas adecuado. Sin embargo, hay que tener cuidado de no dar demasiados detalles, recordando la importancia de poner límites para no involucrar a los hijos en el mundo de los padres ni darles responsabilidades e información que no les corresponde.
  • Mismo mensaje por ambos lados: es muy importante que escuchen la misma versión de ambos padres, por lo que es recomendable que habléis de antemano entre vosotros para poneros de acuerdo en el mensaje que queréis transmitir.
  • Cuidado emocional: hay veces que los hijos se pueden sentir culpables y frustrados por lo que está ocurriendo y atribuyéndose la culpa del divorcio. En este caso es primordial atender a las necesidades emocionales de los hijos, dejando claro que esto no tiene nada que ver con ellos y que no afecta al amor que tienen ambos padres por ellos.

Adaptación a la separación

Debemos recordar que, al igual que para los adultos, esta decisión supone un cambio drástico también para los hijos, y para la adaptación más sana es importante tener las siguientes claves en mente:

  • Poco cambio dentro del gran cambio:
    Va a haber cambios inevitables, como dos viviendas distintas y tiempo individualizado con cada padre, sin embargo, es beneficioso que en la medida de lo posible, exista cierta homogeneidad.Esto se puede traducir en acudir al mismo colegio que antes, conservar los amigos de ese entorno o de su vecindario (favorecer que se puedan ver a menudo), tener la misma rutina en ambas casas (horarios y hábitos), y mismo estilo disciplinario por parte de ambos padres (limites y normas).
  • Dejar a los hijos fuera de los desacuerdos o conflictos parentales:
    Habrá momentos en los que notéis que comenzáis a veros envueltos en una discusión o desacuerdo parental delante de vuestros hijos. En este momento es importante poder identificar las señales de alerta de que esto está comenzando a ocurrir, y poder hacer una de dos cosas: frenarlo y dejarlo para un momento donde no esté presente vuestro hijo, o bien llevar la discusión a un lugar apartado donde tengáis intimidad y no os pueda escuchar.
  • No convertir a vuestros hijos en mensajeros:
    Otra manera de no involucrar a los hijos es no asignándoles el rol de mensajeros. Si se ven atrapados en este rol que no les corresponde, se pueden llegar a sentir presionados, impotentes y frustrados, y puede dañar su bienestar mental.
  • No atribuirles el rol de “cuidadores”:
    No es extraño que, ante un divorcio, el hijo vea a su padre/madre afectado y quiera ejercer de cuidador para que se encuentre mejor. Este gesto se puede interpretar como un acto tierno y amoroso, pero no debemos dejar que esto confunda y nos haga pensar que es sano aceptar ese cuidado. Un hijo necesita ser cuidado por sus padres, y no al revés, por lo que es importante no mezclar estos roles, ya que puede dejar al hijo con una sensación de desprotección e internalizando un rol de cuidador que no le corresponde.
  • Atender a sus necesidades:
    Un divorcio no es fácil para las partes involucradas, y es fácil que uno se centre en sus propias necesidades y dificultades durante este proceso, a veces dejando de lado las necesidades de los hijos.Debemos recordar que para ellos también es un proceso difícil, y necesitan de cuidados más que nunca.
  • Cuidarse a uno mismo:
    Hacer esto es un acto de autocuidado, pero también de cuidado del otro. No podemos cuidar de los demás si no nos ocupamos de nuestro bienestar primero. Como dice la expresión “no se puede echar agua de un vaso vacío”. Como padres y madres, es necesario que os cuidéis y estéis fuertes para poder estar ahí y ser los mejores padres que podáis para vuestros hijos.

Un divorcio no es un proceso fácil, tanto para los padres como para los hijos, pero existen maneras de hacerlo más llevadero y sano, y si estáis leyendo este artículo ya habéis dado el paso en la dirección adecuada para proteger a vuestros hijos y cuidarles como se merecen.

Alexia Kelsey Roncero Penistone
Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Alexia Kelsey Roncero Penistone
Psicóloga Sanitaria
Adultos, adolescentes, parejas y familias
Idiomas de trabajo: Español e inglés
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