Resumen
La dislexia es una forma de neurodiversidad que afecta a la lectura y la escritura y puede pasar desapercibida durante años. La detección temprana en el entorno escolar es clave para prevenir dificultades académicas y emocionales. El profesorado desempeña un papel fundamental en la identificación de señales de alerta y en la puesta en marcha de apoyos adecuados.
La dislexia es un tipo de neurodiversidad. Se caracteriza por la dificultad para leer y escribir. Cuando los profesores se enfrentan a posibles casos de dislexia, las señales no siempre son claras. Hay ocasiones en las que las señales pueden ser muy sutiles y solo se identifican en cursos superiores, cuando las demandas académicas han aumentado.
Estudios recientes muestran que entre el 5 % y el 17 % de los niños pueden presentar signos de dislexia. Sin embargo, algunos de ellos pueden pasar desapercibidos hasta la secundaria, momento en el que las exigencias pueden volverse abrumadoras y permitir la detección de las dificultades.
Es común que la dislexia aparezca junto con otras dificultades. Algunos estudiantes pueden presentar dificultades de atención o de funciones ejecutivas -estas son las funciones que nos permiten gestionar, organizar y recordar información-. Algunas dificultades comunes que pueden surgir junto con la dislexia son (Hook y Carreker, 2020):

Los profesores desempeñan un papel muy importante, ya que comparten con los alumnos gran parte de su jornada. La retroalimentación de los profesores es esencial, ya que el aula es el escenario donde suelen aparecer primero las primeras señales de alerta. Es fundamental que los profesores detecten esas primeras señales e inicien el apoyo académico y emocional. Desempeñan un papel clave en el desarrollo de los alumnos. Además, son ellos quienes pueden interpretar los olvidos de los alumnos, las dificultades para organizar su material o su tiempo, o cuando evitan o rechazan determinadas tareas (Hook y Carreker, 2020).
Mitos sobre la dislexia
En primer lugar, y lo más importante, la dislexia no está relacionada con la inteligencia del estudiante ni con la pereza. Algunos autores destacan que los estudiantes con dislexia pueden tener dificultades subyacentes de procesamiento (Hook y Carreker, 2020).
La Asociación Internacional de Dislexia, 2002 subraya la importancia de recordar que la dislexia tiene un origen neurológico. Los signos más comunes están relacionados con la precisión y la fluidez en el reconocimiento de palabras, las dificultades con la ortografía y la decodificación debido a un déficit en el ámbito fonológico del lenguaje.
Es una forma de neurodiversidad. Esto significa que es una forma de procesar la información y es muy importante detectar los signos lo antes posible para poner en marcha medidas de apoyo para su desarrollo y su aprendizaje. Se conoce comúnmente como trastorno específico del aprendizaje.
Los neurocientíficos destacan que la dislexia se origina en las diferencias en el procesamiento de los fonemas, que son los sonidos del lenguaje, y los grafemas, comúnmente conocidos como letras. Las técnicas de neuroimagen muestran que hay dos vías de lectura que intervienen en la lectura: la vía fonológica, que se encarga de descodificar cada letra en su sonido. Se utiliza para leer palabras desconocidas o pseudopalabras. Además, existe una vía léxica, que permite a los lectores leer automáticamente palabras conocidas (Sans-Fitó et al., 2013).
Se ha identificado que la mayoría de los estudiantes con dislexia poseen una vía fonológica más débil, lo que les impide reconocer las palabras automáticamente y ralentiza su lectura. La dislexia también tiene un impacto emocional; los niños a menudo tienen miedo o se niegan a leer porque les provoca frustración. Todo ello puede conducir a un vocabulario reducido (Hook y Carreker, 2020).

Infantil y primer ciclo de Educación Primaria
¿A qué deben prestar atención los profesores? Identificar rápidamente las necesidades de aprendizaje permite a los profesores poner en marcha diferentes estrategias que son beneficiosas tanto para la vida personal y académica de los alumnos.
Una intervención temprana es una forma útil de que los niños accedan a diferentes recursos y herramientas que más adelante les ayudarán en su aprendizaje. Sin embargo, la dislexia a menudo no se identifica hasta cursos más avanzados. Esto ocurre porque los alumnos están empezando a aprender las habilidades básicas de lectura y escritura. Por eso, en esta etapa, es muy importante que los profesores presten atención a cada detalle (Reppeto Cárdenas, 2015).
Los profesores son capaces de identificar a los niños que presentan un riesgo potencial de dislexia. Para ello, deben centrarse en observar la conciencia fonológica de los alumnos y su capacidad para relacionar las letras con los sonidos y para operar y manipular los sonidos. Algunos autores consideran que esperar demasiado tiempo antes de intervenir puede provocar que los alumnos tengan más dificultades emocionales y académicas (Cárdenas, 2015).
En las primeras etapas, la intervención debe centrarse en la conciencia fonológica con un enfoque multisensorial y la enseñanza de la fonética.

Segundo y tercer ciclo de primaria
Cuando los alumnos llegan al segundo ciclo de primaria, las exigencias del entorno se hacen más evidentes. Se presta mucha atención a la lectura. Esto puede significar que los alumnos con dificultades de lectura no diagnosticadas pueden empezar a tener más dificultades. Los profesores suelen referirse a estos alumnos como niños inteligentes, pero con dificultades para el trabajo escrito (Lindstrom, 2018).
Es habitual que los niños con dificultades lectoras lean de forma lenta e imprecisa y se cansen fácilmente cuando tienen que realizar tareas de lectura, pero tengan buenas habilidades orales. Las discrepancias entre las tareas de lectura y escritura pueden ser un indicio de dificultades lectoras (Sans-Fitó et al., 2013).

Estudiantes de secundaria
Cuando los estudiantes llegan a la secundaria, la mayoría de ellos han desarrollado sus propias estrategias para hacer frente a las exigencias de las tareas académicas. Algunas de estas estrategias pueden ser memorizar textos o evitar leer en clase. Además, pueden optar por cursar asignaturas que no requieran mucha lectura. Sin embargo, algunas de estas estrategias no son adecuadas cuando las exigencias aumentan. Los signos que se presentan en la secundaria son diferentes a los que se encuentran en la primaria. Algunos de estos signos son (Galán, 2021; Sans-Fitó et al., 2013):

¿Cómo afecta la dislexia al ámbito emocional?
Aunque la dislexia es un trastorno que afecta al ámbito académico, tiene un profundo impacto en el bienestar emocional de los estudiantes. Estos estudiantes suelen presentarse como niños con baja autoestima, ansiedad y sin interés ni motivación por el aprendizaje, lo que puede deberse a la experiencia repetida del fracaso. Algunos estudiantes se consideran «tontos», aunque la dislexia no esté relacionada con la inteligencia (Galán, 2021).
¿Cómo pueden actuar los profesores?
Galán, 2021, presenta un protocolo para la detección y respuesta a la dislexia en secundaria. Este protocolo ofrece un enfoque estructurado para los profesores que observan estos signos en sus estudiantes.
En primer lugar, los profesores deben observar los comportamientos que se dan en el aula y consultar con sus compañeros para comprobar cómo se comporta el alumno en cada asignatura y ver si hay patrones recurrentes. A continuación, el profesor debe comprobar y preguntar al alumno en cuestión y a su familia. En tercer lugar, deben derivar al alumno a un centro donde se le pueda realizar una evaluación psicoeducativa (esto permitirá detallar sus necesidades). La evaluación permitirá a los profesores poner en marcha las adaptaciones necesarias para individualizar el aprendizaje de cada alumno. Por último, se debe realizar un seguimiento estrecho del progreso emocional y académico del alumno.
Además del papel que desempeñan los profesores en la detección de los signos de dislexia, tienen una función igualmente importante en la creación de un espacio seguro para que los alumnos puedan practicar la lectura y la escritura sin sentirse juzgados. Son responsables de elogiar el esfuerzo y el progreso de los alumnos, lo que debería ser más importante que la precisión de sus respuestas. Se encargan de reforzar positivamente los puntos fuertes de los alumnos y de centrarse en su creatividad verbal y en su capacidad para resolver problemas. Los profesores también desempeñan un papel importante en la sensibilización sobre la dislexia y en la promoción de un entorno de aprendizaje positivo.
Cuando se encuentran con alumnos que pueden presentar dificultades de lectura o escritura, hay algunos pasos que los profesores pueden seguir:

En conclusión, la dislexia es un trastorno muy común que presentan las personas. Las personas con dislexia tienen una forma diferente de procesar la información. Esto puede afectar al rendimiento académico de los estudiantes. Si los profesores son capaces de detectar los signos a tiempo, se pueden poner en marcha adaptaciones y estrategias para apoyar el aprendizaje.
Los profesores tienen el poder de crear un espacio seguro donde los niños puedan encontrar un entorno libre de presiones para progresar. También se encargan de poner en marcha las adaptaciones necesarias para facilitar el aprendizaje. Las cualidades más importantes que pueden tener los profesores son la observación, la empatía y el apoyo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es la dislexia y cómo se manifiesta en el aula?
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico que afecta principalmente a la lectura, la escritura y la ortografía, pese a una inteligencia y escolarización adecuadas.
¿Cuáles son las primeras señales de alerta en educación infantil y primaria?
Dificultades en la conciencia fonológica, problemas para asociar letras y sonidos y lentitud en el aprendizaje de la lectura y la escritura.
¿Por qué algunos casos de dislexia se detectan en secundaria?
Porque las estrategias compensatorias pueden ocultar las dificultades hasta que aumentan las demandas académicas y la carga lectora.
¿Cómo afecta la dislexia al bienestar emocional del alumnado?
Puede generar baja autoestima, ansiedad y desmotivación, especialmente cuando el alumno experimenta repetidos fracasos académicos.
Bibliografía
Carmona Galán, C. (2021). Protocolo de detección y actuación de la dislexia en educación secundaria [Master’s thesis, Universidad de Sevilla].
Hook, P., & Carreker, S. (2020). Teaching students with dyslexia: How to recognize early warning signs, provide effective intervention, and unlock student achievement. Lexia Learning.
Lindstrom, J. H. (2018). Dyslexia in the schools: Assessment and identification. Teaching Exceptional Children, 51(3), 189–200. https://doi.org/10.1177/0040059918763712
Repetto Cárdenas, G. (2015). Dislexia: Detección e intervención temprana en educación primaria desde una perspectiva neuropsicológica [Master’s thesis, Universidad Internacional de La Rioja].
Sans-Fitó, A., Sanguinetti, A., Colomé-Roura, R., López-Sala, A., & Boix-Lluch, C. (2013). Trastornos del aprendizaje. Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria, 6(2), 98–105.

