El maltrato en la pareja consiste en cualquier acto de violencia física, sexual, emocional o económica por parte de un miembro de la pareja hacia el otro con el objetivo de ejercer un control total sobre la persona.

Se considera una de las formas de violencia contra las mujeres más extendida, y según datos del gobierno de España, el 14,2% de mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de una pareja. Es difícil precisar el número real de personas que sufren violencia en el ámbito de la pareja, ya que en numerosas ocasiones (ya sea por miedo a las consecuencias/represalias, no saber a quién acudir, falta de apoyo, estigmatización o esperanza de que la pareja cambie) no se denuncia. Esto es particularmente frecuente en casos en los que el maltrato es más difícil de probar o ver, como en el abuso emocional o psicológico.

¿Qué tipos de violencia se dan dentro del ámbito de la pareja?

Podemos dividir en cuatro categorías diferentes los subtipos de violencia ejercida en la pareja, dependiendo de la naturaleza del acto que se utilice para obtener la sumisión de la persona.

  • Maltrato físico: Este tipo de violencia persigue provocar dolor físico, humillación y miedo a través de puñetazos, bofetadas, patadas, quemaduras, tirones de pelo, estrangulamiento, empujones o cualquier otra forma de abuso físico. Otras formas de violencia física son el uso de arma blanca de forma directa o como amenaza, la destrucción de objetos del hogar (lanzar objetos contra las paredes, pegar puñetazos al mobiliario, romper objetos preciados para la persona), coaccionar a consumir sustancias o alcohol, conducir de forma peligrosa, abandonar en lugares peligrosos para “enseñar una lección”, impedir recibir atención médica o impedir salir del domicilio.
  • Violencia sexual: Consiste en obligar a la pareja a mantener relaciones sexuales (ya sea a través de la fuerza física, la manipulación o las amenazas) o practicar conductas sexuales humillantes para la dignidad de la persona sin su consentimiento. Otras formas de abuso sexual son la utilización de comentarios sexuales insultantes, la exigencia de mantener relaciones a pesar de estar enfermo o cansado, incluir a otras personas en actos sexuales sin consentimiento, grabar o fotografiar a la persona en situaciones sexuales sin permiso o utilizar dicho material de forma posterior con el objetivo de manipular o amenazar, o no considerar los sentimientos de la otra persona en situaciones sexuales.
  • Maltrato emocional o psicológico: Es el uso de la manipulación emocional a través del menosprecio, intimidación, culpabilización, aislamiento, o agresión verbal para conseguir minar la autoestima de la persona y generar una sensación de miedo, inseguridad e indefensión. Es el tipo de violencia más extendido y más difícil de detectar. Los insultos, la crítica constante a la persona y sus habilidades, el control de los movimientos, la vigilancia de las comunicaciones con otras personas; desvalorizar el aspecto, opiniones, aficiones o características personales de la pareja; ridiculizar en público a la persona; mostrarse frío e indiferente o retirar el afecto; el uso de luz de gas para confundir, hacer pensar que se está loco o minimizar el abuso; aislar a la persona de sus seres queridos saboteando las relaciones o usando los celos y la desconfianza; amenazar con herir a sus seres queridos o mascotas; o amenazar con el suicidio son ejemplos de violencia psicológica.
  • Abuso económico: Supone intentar que la pareja dependa económicamente del agresor controlando su acceso a sus propios ingresos, utilizar los ingresos de la persona sin permiso, tomar decisiones sobre la economía familiar o de la pareja sin consultar, restringir el acceso a su salario, o impidiendo tener un trabajo o acceder a estudios.

¿Cómo puedo saber si soy víctima de maltrato por parte de mi pareja?

En ocasiones es difícil identificar situaciones de violencia en la pareja, en especial si son formas más sutiles e insidiosas, como el maltrato emocional. Otra de las razones por las que resulta difícil de detectar es porque la escalada de violencia se produce de forma gradual, empezando por actos que son fáciles de ignorar y se van normalizando y naturalizando hasta permitir o invisibilizar formas de maltrato más graves.

Por último, los seres humanos tendemos a protegernos de ciertas realidades que nos dañan, por lo que la persona en situación de maltrato puede minimizar o negar el abuso para evitar confrontar el hecho de que la persona amada pretende ocasionar un daño con el fin de subyugar y controlar a la persona.

Para poder identificar si estamos sufriendo violencia por parte de nuestra pareja, podemos basarnos en comportamientos comunes que se dan en las víctimas de estas situaciones: empezar a ocultar cosas por miedo a la reacción explosiva y violenta de su pareja, evitar contradecir o expresar una opinión discordante, perder la confianza en la propia capacidad de decisión, sentir que se ha perdido el control de la propia vida, temor a ver o comunicarse con gente por miedo a la desaprobación o violencia de la pareja, acceder a tener relaciones sexuales sin ganas para evitar un conflicto, tolerar invasiones de la privacidad como acceder a que su pareja mire sus mensajes en el móvil, no poder tomar decisiones libres sobre cómo organiza su tiempo libre, qué come o que ropa se pone, aislarse de sus seres queridos (familia, amigos, compañeros de trabajo…), pedir permiso a su pareja para tomar decisiones, sentir que nada de lo que hace tiene valor, o miedo constante a cometer algún error que enfade a su pareja.

Otra forma de saber si estamos sufriendo maltrato es identificando el daño psicológico que este genera. El impacto de la violencia en el seno de la pareja incluye la destrucción de la autoestima, estrés crónico, abuso de sustancias o alcohol, alteraciones en el sueño y la alimentación, aislamiento social, depresión o apatía, miedo, cambios de humos abruptos, desesperanza o ideación suicida, problemas somáticos como cefaleas o desregulación gastrointestinal, sentimientos de inseguridad, vergüenza o culpabilidad constantes, o pérdida de confianza en su capacidad de funcionar como un adulto autónomo.

¿Cómo puedo lidiar con el impacto psicológico del maltrato?

Una de las formas de recuperarse del daño sufrido (una vez se esté en una situación segura que garantice la integridad física y emocional del individuo) es recibir asistencia psicológica. El trabajo de procesar emocionalmente el trauma sufrido será una piedra angular del trabajo terapéutico, pero también lo será la reconstrucción de la autoestima y confianza en uno mismo, además de trabajar los síntomas derivados del maltrato como la ansiedad, depresión o abuso de sustancias.

Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Inés Zulueta Iturralde
Psicóloga
Adultos y adolescentes
Idiomas de trabajo: Español e inglés
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