Tenías tantas ganas de reinventarte, cambiar tu trabajo, dedicarte más a tu familia, viajar y explorar… Y entonces llegó la pandemia. Muchos planes, ilusiones y sueños se han visto parados, pospuestos o incluso cancelados, por el momento. La tentación es añadir… “para siempre”. Pero la diferencia entre para siempre y por el momento es la esperanza.

¿Qué es la esperanza? En palabras de C.R Snyder, autor de la clásica Teoría de la Esperanza, la esperanza es la sensación que se genera cuando sabemos que podremos conseguir lo que nos proponemos. Surge cuando se juntan dos elementos: la voluntad y las opciones. Cuando la determinación encuentra su camino, aparece la esperanza. Dicho de otra forma, esperanza es descubrir que existen diferentes posibilidades para llegar a mi destino y sentir que soy capaz y motivad@ para hacer lo que es necesario para activar esas posibilidades. Es el opuesto de la impotencia, que se caracteriza por una sensación de que hagamos lo que hagamos, no va a servir para nada.

En un mundo de cambios constantes, tener esperanza no significa ser iluso, sino es la manera más realista de plantearnos nuestros sueños. Si la llegada imprevista de Covid-19 te ha roto un sueño, no hace falta rendirse y asumir que nunca será posible. Necesitas reactivar tu esperanza para encontrar una manera diferente para llegar allí.

Muchos de los clientes que estaba apoyando en hacer realidad una transición vital, se han visto parados y temporalmente desanimados durante los meses del confinamiento y la vuelta a la nueva normalidad. Todos ellos tuvieron que reencontrar nuevos caminos para seguir avanzando en la dirección deseada. No es siempre sencillo, pero al final, quién busca, encuentra.

Cuando Covid-19 llegó a Madrid, Sam se volvió a casa de sus padres para estar cerca de ellos en anticipación del impacto que iba a tener la pandemia en Estados Unidos. ¿Dejó atrás su sueño de vivir en España como escritor autónomo? No. Aprovechó el tiempo en casa de su familia para diseñar con más claridad su plan de acción de cambiar de trabajo. Recordó con más detalle sus aficiones de niño al volver a dormir en la habitación de su infancia. Volvió con una determinación renovada para hacer realidad para lo que había venido a hacer. Y había encontrado nuevos caminos. Eso es reactivar la esperanza.

Pero una duda nos queda a muchos… ¿y si estoy soñando lo imposible? Depende…

Sueño o fantasía

Según las sabias palabras de Marcia Wieder, la diferencia entre un sueño y una fantasía es que puedes diseñar una estrategia para hacer realidad tu sueño. Hacer realidad una fantasía por otro lado no depende de ti. No puedes trazar un plan, porque simplemente no hay manera. No hay caminos. Que me toque la lotería, ¿es un sueño? No, es una fantasía. Pero es posibles, ¿no? Sí, por supuesto es posible, con una probabilidad pequeñísima, infinitesimal. Puedes comprar un billete, pero no nos engañemos, si te toca no depende de ti. No puedes hacer nada para inclinar las probabilidades escasas en tu favor. Si insistimos en considerar la compra de billete una estrategia, es bastante ineficaz.

Rescata tu sueño

Lo primero que hago con mis clientes es diferenciar si lo que buscan es un sueño o una fantasía. Si nos encontramos con una fantasía, les recuerdo que detrás de cada fantasía se esconde un sueño, sólo tenemos que encontrarlo y reformularlo:

  • “Quiero que me toque la lotería” se convierte en “Quiero tener libertad financiera”.

  • “Quiero encontrar el trabajo perfecto” se convierte en “Quiero usar mis fortalezas para contribuir a un proyecto que me importa”.

  • “Nunca más quiero trabajar” se convierte en “Quiero generar más fuentes de ingresos pasivos”.

  • “Quiero ir a vivir a una isla caribeña y no tener un jefe más en mi vida” se convierte en “Quiero dedicar tiempo a desarrollar mi plan de negocios y buscarme un socio que tenga experiencia en el emprendimiento”.

  • “Sólo quiero estar tranquilo” se convierte en “Quiero reorganizar mis días para encontrar un equilibrio entre el trabajo, los niños y recuperar una de mis aficiones.”

¿Y si no encontramos ni un sueño, ni una esperanza? Entonces ya tenemos el primer paso: Quiero volver a soñar.

No esperes más. Ahora es el momento. Ahora es el momento para reactivar tu esperanza.

Vuelta con sentido

Al perder libertad de movimiento y tener que acoplarnos a nuevas realidades, nuestra capacidad de acción se ha visto afectada.

Un estudio realizado por el Centro de Psicología Positiva Aplicada (CAPP) en Inglaterra midió el impacto de la pandemia en la expresión de diferentes fortalezas. Los resultados sugieren que nuestra capacidad de acción, relacionada con fortalezas como aprovechar el tiempo, planificar y ejecutar planes de forma satisfactoria se vio mermada de forma significativa.

Cuando nuestras vidas “normales” fueron interrumpidas de forma busca, los salones y dormitorios se convirtieron en colegios caseros u oficinas improvisadas, también se rompieron todas nuestras rutinas de productividad. No había más sitio, ni en nuestras casas, ni nuestras cabezas para meter ni una sola cosa más. Cuando necesitamos crear nuevos hábitos para sobrevivir, los sueños que podrían llevar crecimiento, pero también mucha incertidumbre, pasaron a un segundo plano. Dónde hay mucho miedo y estrés, la ilusión se despide, “Mejor que vuelva luego”. Por eso, nuestras esperanzas se quedaron en espera. Actuemos ahora, para que no caigan en olvido.

Por otro lado, el estudio encontró que fortalezas como la Gratitud, el Crecimiento, la Reflexión y el Autoconocimiento se vieron reforzadas. Hemos aprendido mucho sobre nosotros, somos más fuertes que antes, hemos tenido tiempo para pensar y conocernos un poco más. Nos hemos hecho nuestro máster personal en resiliencia. Aunque no tenga título, vale mucho.

Con suerte, el tiempo y la habituación, junto al calor y el descanso de un verano atípico, nuestra ilusión se empieza a recuperar del susto. Hubo muchas pérdidas, y las hemos llorado. Pero la vida sigue y nuestra salud mental necesita que reactivemos nuestras ganas de crecer. Ante la vuelta a la nueva normalidad, la ilusión nos invita a explorar con curiosidad: ¿Quieres volver? ¿A qué sí? ¿A qué no?

Reactiva tu esperanza

Para reactivar tu esperanza, prueba estos tres pasos, para quitarle el polvo a tus sueños y dejarte inspirar por ellos nuevamente.

Paso 1: ¿Qué es lo que quiero?

Especifica qué tipo de cambio necesitas en este momento en tu vida. ¿Quieres retomar un proyecto que se ha quedado parado? ¿Quieres retomarlo tal cual lo habías imaginado o necesita algún retoque? Si piensas que es imposible, ¿Qué es lo que realmente querrías conseguir mediante este proyecto? ¿Con qué valor está relacionado? ¿Más libertad, más autenticidad, más disfrute, más conexión, más impacto…? Identifica el sueño o la necesidad detrás de la fantasía

Puede que en este momento te sientes atrapad@ y frustrad@, porque hace mucho que has dejado de soñar y no sabes ni por dónde empezar. Tu sueño es volver a soñar. No intentes abordar este paso desde el intelecto. Para permitirte volver a soñar, empieza por las emociones y los recuerdos de pasado.

¿Hay una cierta sensación vital que quieres volver a vivir? ¿Qué recuerdos vinculas con esa sensación? ¿Hubo momentos de inspiración profunda que te pusieron la piel de gallina y que recuerdas con detalle hasta el día de hoy? ¿Qué te hace sentir viv@?

Si te apetece, busca imágenes que expresan esa sensación vital que buscas, sea por un cambio laboral, un cambio personal o simplemente un cambio de hábitos. Crea un collage, digital o analógico, dando un buen uso a todas esas revistas que querrías haber tirado hace tiempo. Crea una representación visual de lo que quieres para tí.

Paso 2: Abre caminos

Recuerda que tener esperanza no requiere cambiarlo todo, sino saber que hay muchas maneras para llegar a dónde quieres. Necesitas encontrar opciones diversas, que te llevarán en la dirección de tu destino deseado. Encuentra tres o cuatro maneras que ves factibles y elige tu Plan A.

Entonces, empieza a dar pasitos en esa dirección. Si quieres volver a ser más creativa en el trabajo, pero no sabes cómo, empieza por pequeñas variaciones en cómo haces tu trabajo. Haz algo nuevo o diferente cada día. Si aparece la oportunidad de mostrar tu vena creativa, cógela, aunque aparezca disfrazada como un nuevo reto que te da un poco de miedo a primera vista.

En la entrevista de trabajo que me dio mi primer trabajo en una multinacional me preguntó mi futuro compañero: “Si no te contratamos, ¿qué harías?” Le contesté con total sinceridad y entusiasmo “No lo sé, si no puedo trabajar en Marketing, a lo mejor me pongo a estudiar Psicología.” Aparte te mi inocencia, la respuesta mostró que sabía intuitivamente que mi mundo no iba a acabar si no podía tener este puesto al que estaba aspirando. Fue una respuesta de esperanza. Que encima se hizo realidad un año más tarde cuando dejé la empresa para perseguir mi pasión, es otra historia…

Un puesto es sólo un camino posible entre las muchas vías que nos acercan a lo que realmente buscamos cuando soñamos: ser feliz, hacer lo que nos gusta, contribuir nuestro granito de arena.

Paso 3: Comprométete con el camino

Parece que los cambios requieren un esfuerzo extraordinario. Es verdad, pero no cualquier tipo de esfuerzo. Necesitan una dedicación prolongada en el tiempo, en vez de un esfuerzo sobrehumano puntual. Habrá momentos difíciles y fáciles, un poco de todo. Lo importante es seguir avanzando, sin prisa, pero sin pausa.

Si un camino que estamos contemplando nos quita las ganas de empezar con sólo pensarlo, tiene que haber otra manera más sencilla, más tuya, más auténtica, más viable. No hagas cualquier cosa, haz lo que te va bien a ti.

Recuerda que el segundo ingrediente de la esperanza es la determinación, las ganas de comprometerte con uno de los caminos que has identificado. Sentir que te apetece, que te pone una sonrisa en la cara y sientes cosquillas en el estómago y pensar “Lo quiero probar. Creo que puede funcionar.” Reconocerás la sensación cuando la sientas.

Puede que habrá contratiempos, puede que tengamos de cambiar de estrategia a mitad de camino. Pero no pasa nada. A veces tenemos que abandonar un camino y elegir otro porque se ha quedado bloqueado. Una vez que estás en marcha, es menos probable que te detengas. Cambiamos la estrategia, pero no la meta. En todo ese proceso buscamos empezar con un plan que parece posible, nos motiva y refuerza nuestra voluntad. Y lo abordamos con confianza, sabiendo que si falla siempre habrá un plan B, C, D o E.

Cuidado con la pasión

La mayor determinación es la que viene acompañada de pasión. Somos más perseverantes cuando hacemos algo de todo corazón. Así lo confirman los estudios de Angela Duckworth, que llama “grit” a la combinación de determinación y pasión.

Pero en mi práctica profesional veo que necesitamos manejar la pasión con cuidado.

Si sabes lo que activa tu ilusión, la sientes en tu cuerpo, la palpas claramente, ¡fantástico! Persigue ese camino. Pero si no, no te preocupes, olvídate del cuento de hadas (o mejor dicho, la novela romántica del artista que redescubre su pasión) y empieza con algo más sencillo. La pasión es sólo un camino. Hay otros.

En una conferencia, Liz Gilbert, autora del bestseller convertido en película de Hollywood “Come, reza, ama” confesó a sus seguidores que había sobrevalorado la pasión. “Siempre he hablado de seguir la pasión. Necesito pedir disculpas si te he confundido. La pasión fue mi camino. Fue fácil, porque siempre lo he tenido claro que querría escribir. Pero sé que hay muchos caminos más. Podemos empezar con algo más básico: Persigue tu interés, y mira dónde te lleva”.

Aparte de la pasión, podemos seguir las indicaciones de nuestro interés, la curiosidad, la intuición, las ganas de aprender…. Más caminos, más esperanza.

No postergas el comienzo

Cuando sepas más o menos por dónde tirar, es el momento de pasar a la acción. Elige tu primer paso. Si te da miedo, elige uno más pequeño. Si no estás seguro, prueba igualmente. Si te sientes sólo, compártelo con alguien que te animará. Pero empieza, ponte en marcha. Vuelve a sentir la ilusión de los comienzos nuevos.

¿Te quedas en blanco? Te propongo un pasito muy sencillo, que no tiene coste, sólo requiere una hora de tu tiempo y te dará un espacio para reflexionar. Si quieres explorar nuevas maneras para reinventar tu vida y tu trabajo a la vuelta a la nueva normalidad, apúntate a la serie de seminarios gratuitos, los viernes de Septiembre 2020 en el este enlace.

Facilitados por Eva Katharina Herber, patrocinados por SINEWS MTI.

La autora: Eva Katharina Herber

Eva es Psicología Clínica Sanitaria en Sinews Multilingual Therapy Institute en Madrid. Ayuda a sus clientes a navegar tiempos disruptivos de cambio con aplicaciones práctica de Psicología Positiva, con un énfasis especial en la generación de sentido en la adversidad y la identificación de las fortalezas personales. Si necesitas un tiempo y espacio para procesar emociones difíciles o buscas apoyo durante un nuevo comienzo, puedes contactarla aquí.

Departamento Psicológico, Psicoterapéutico y Coaching
Eva Katharina Herber
Psicóloga y Coach
Adultos, adolescentes, parejas y familias
Idiomas de trabajo: Español, inglés y alemán
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