La importancia de las preguntas en la estimulación del lenguaje en la infancia

La importancia de las preguntas en la estimulación del lenguaje en la infancia

Como padres, una de las facetas más importantes del desarrollo de nuestros hijos son las habilidades del lenguaje y la comunicación. ¡Qué importante el momento en que nuestro hijo o nuestra hija pronuncia su primera palabra! Parece un milagro y ¡cómo nos gusta oírla! Y, una vez que la pequeña puede enlazar frases, su personalidad brilla y podemos conocerle aún mejor. Estos maravillosos momentos de la paternidad son muy anticipados y atesorados. Sin embargo, el ansia de escuchar hablar a nuestro hijo nos empuja a reprimirle, sin querer, al abrumarle con miles de preguntas.

El habla, el lenguaje y la comunicación son vitales para todo lo que hacemos (expresar opiniones, negociar, conseguir lo que necesitamos, la interacción con quienes nos rodean y la formación de relaciones). Si aprendemos a comunicarnos es porque tenemos la necesidad de hacerlo, ya sea para sentirnos socialmente incluidos o para conseguir la próxima comida. Cuando estimulamos el lenguaje de un niño es importante no olvidarse de esto, dado que la motivación es clave para que el resultado sea fructífero.

¿Has sentido que cuánto más le preguntas, menos responde? ¿Alguna vez has sentido que no quiere hablar contigo? A veces, el uso de preguntas no es la mejor herramienta para estimular el lenguaje y la comunicación.

A menudo, los padres plantean preguntas cuyas respuestas ya conocen. Este tipo de pregunta tiene poco valor para el niño o la niña. Por ejemplo, si preguntas a tu hija: ‘¿de qué color es?’ y tu hija sabe que conoces la respuesta, probablemente no verá mucho interés en contestarte. En relación a esto y al tema de la motivación, es clave variar el estilo de las preguntas. Si preguntas constantemente, por ejemplo, por el nombre de objetos a vuestro alrededor, puede aburrirse y desmotivarse.

Además de la motivación, la autoestima es otro elemento que no debe perderse de vista. Cuando bombardeamos a los niños con muchas preguntas pueden empezar a sentirse inseguros y pueden resistirse a contestar. Puede que sientan presión por contestar correctamente o puede que se sientan evaluados. ¿Cuántas veces ha ocurrido que un niño ha dicho una palabra nueva pero, al pedirle que la repita para los abuelos, se esconde callado detrás de las faldas de mamá? La autoestima y el deseo de comunicarse están estrechamente vinculados. Piensa en quien está aprovechando más las preguntas: ¿su hijo está realmente interesado o eres tú quien se queda satisfecho por haber ‘estimulado’ su habla?

Cuando solo plantea preguntas a su hija, limita sus oportunidades de desarrollar sus habilidades de comunicación y lenguaje. Existen otras maneras de estimular el lenguaje: Comentarios: Puede iniciar una conversación con su niño tan solo comentando lo que está mirando. Así le haces saber que estás interesado y, además, puedes darle nueva e interesante información. Es posible que se sorprenda con las interacciones de su hijo o hija, pues ahora está libre de las restricciones que suponen el marco de una pregunta cerrada.

Ampliar lo dicho por su hijo o hija: Puedes ampliar las palabras que conoce tu hijo mediante la adición de otras nuevas. Por ejemplo, si tu hija dice ‘coche’, tú puedes agregar una palabra y decir ‘coche rojo’. Existen muchas maneras de ampliar lo dicho –se puede hablar de los sentimientos que suscitan (‘te gustan los coches’), describir lo que está sucediendo (el coche va rápido), sugerir lo que podría pasar (el coche se va a estrellar) y dar explicaciones (el coche no funciona porque la rueda se ha caído). Usar las formas de preguntas apropiadas:

A través de preguntas cuyas respuestas realmente desconoces, puedes dejar claro tu interés y animar así a tu hijo a pensar y a mantener la conversación. Por ejemplo, si jugáis con una muñeca, en lugar de preguntar ‘¿qué es esto?’ o ‘¿de qué color es su vestido?’ puedes preguntarle: ‘¿Qué va hacer la muñeca ahora?’

La jerarquía de preguntas: Cuando le preguntamos algo a la niña, es importante ser consciente de las destrezas que requiere para contestar:

  • ¿Necesita responder con una palabra?
  • ¿Necesita elegir entre dos cosas que le has ofrecido?
  • ¿Necesita resolver un problema complejo y verbalizarlo?

A veces los padres no logran conectar con su hijo porque le están haciendo preguntas demasiado difíciles para el nivel del niño.

Las preguntas más fáciles son ¿qué? y ¿dónde? Con dos años, la mayoría puede señalar la ubicación de un objeto o de una persona señalándolo con el dedo y/o nombrando el lugar –por ejemplo, en el sofá. Dado que los niños de dos años ya tienen un vocabulario de 50 palabras o más, son ya capaces de dar una respuesta verbal a la pregunta ‘¿qué es esto?’

Es un poco más complejo entender la pregunta ¿quién? Aquellos niños que todavía no respondan a ‘qué’ o ‘dónde’ tendrán todavía más dificultades con ‘quién’.

El siguiente paso sería ¿cuál?, por ejemplo: ‘¿cuál es la bici de la abuela?’ Con cinco años, la mayoría ya pueden responder a cuestiones que requieran una predicción de futuro: ¿qué pasará después?, además de a por qué o cómo –por ejemplo: ‘¿por qué la taza está rota?’ o ‘¿cómo sabemos que la chica está feliz?’

Las preguntas son componentes fundamentales de la comunicación y es esencial que los niños aprendan a plantearlas y a responderlas pero, cuando la interacción entre padre e hijo está basada únicamente en las preguntas, ambos pierden oportunidades para practicar y experimentar otras formas de comunicación que, no solo enriquecen las destrezas del niño sino también su relación con sus padres, su autoestima y su motivación. Con estas piezas bien imbricadas, su hijo o hija tendrá mayores posibilidades de comunicarse con éxito.

Sinews MTI
Instituto de Terapia Multilingüe
Psicología, Psiquiatría, Logopedia
Cita en la Clínica

Análisis del estilo parental

Análisis del estilo parental

Análisis del Estilo Parental en un Grupo de Españoles y Alemanes desde una Perspectiva Intercultural

Abstract

Durante las últimas décadas, la teoría de que los padres son los principales y más influyentes agentes de socialización en la vida de los hijos ha tomado gran importancia.

Este trabajo se apoya en dicha teoría y toma en cuenta la cultura de origen de los progenitores como un componente que modifica el estilo de interacción entre padres e hijos. Esta investigación tiene como propósito analizar los estilos parentales en una muestra de españoles y alemanes buscando determinar diferencias significativas en cuanto a los estilos de crianza. También se analizó la relación entre los estilos parentales en cada uno de los grupos. La muestra estuvo compuesta por 15 españoles y 16 alemanes. Para medir las variables se utilizó el cuestionario Parent Child Relationship Inventory.

Los resultados mostraron que existen diferencias significativas en las variables satisfacción con la crianza, comunicación, autonomía y disciplina. Se encontró un patrón diferencial de correlaciones entre las escalas de estilo parental para el grupo de los españoles y el de los alemanes. Palabras clave: Estilos parentales, socialización parental, Cuestionario de Estilo de Crianza Parental.

Introducción

La influencia de los padres en el desarrollo de los hijos es un área de investigación muy importante en muchos estudios de psicología del desarrollo tal como lo demuestra la extensa literatura que se puede encontrar al respecto. Los planteamientos de Baumrind (1967, 1968, 1971, 1973, 1989) sobre los estilos parentales han sido una propuesta importante que ha permitido desarrollar una sólida investigación sobre este tema. En la literatura que aborda las formas de influencia de los padres en el desarrollo de los hijos encontramos dos fuentes principales: los que se refieren a las prácticas de crianza o prácticas parentales y los estilos parentales. Stevenson, Maton y Teti (1998) indican que las prácticas de crianza se refieren a los comportamientos específicos de los padres para guiar a los niños hacia el logro de metas de socialización. En esta se enfocan aspectos concretos de la manera cómo los padres actúan ante un determinado asunto de la formación de los hijos, como por ejemplo el entrenamiento para ir al baño, los hábitos alimenticios o el establecimiento de reglas disciplinarias.

En contraste, los estilos parentales han sido definidos por Darling y Steinberg (1993) como “una constelación de actitudes hacia los hijos que les son comunicadas y que en su conjunto crean un clima emocional en el cual se expresan las conductas de los padres”. El modelo propuesto inicialmente por Baumrind (1967, 1971) ordenaba a las familias en tres tipologías de estilos de socialización: autorizativo, autoritario y permisivo. Dichas tipologías según Baumrind se exponen a continuación:

El estilo autorizativo ó democrático: Los padres autorizativos establecen normas y dan orientación a los hijos sin llegar a ser dominantes. Son padres exigentes que atienden las necesidades emocionales de sus hijos, entienden sus sentimientos y les enseñan a manejarlos. Establecen límites claros y son firmes en sus reglas. Utilizan sanciones de manera adecuada explicando sus motivos para el castigo; apoyan la individualidad e independencia de los hijos; promueven la comunicación familiar y respetan tanto los derechos de los hijos como los suyos propios. Otro aspecto muy significativo de este tipo de padres es que ajustan las demandas que hacen a sus hijos de acuerdo con sus diferentes niveles de desarrollo. También esperan un comportamiento maduro, independiente, y adecuado para la edad de los niños.

El estilo autoritario: Los padres autoritarios son exigentes pero no receptivos, dicen a sus hijos exactamente lo que deben hacer y prestan poca atención a las necesidades emocionales de sus hijos. La comunicación es pobre y al igual que las normas se establece con poca participación del niño. Las reglas y órdenes de estos padres no pueden ser cuestionadas ni negociadas. En general, no estimulan la independencia e individualidad de los hijos.

El estilo permisivo ó indulgente: Este estilo se caracteriza por un bajo nivel de exigencias con respecto al hijo pero con un alto grado de calidez y afecto. Estos padres muestran extrema tolerancia a los impulsos de los hijos y usan muy poco el castigo para imponer disciplina; alientan la individualidad e independencia en los hijos. En general se puede decir que estos padres permiten siempre a sus hijos que hagan lo que quieren. Los padres indulgentes, también llamados permisivos, se caracterizan por tener pocas expectativas de comportamiento para el niño. Los padres están muy involucrados con sus hijos, pero con pocas exigencias o controles sobre ellos. Son muy sensibles a las necesidades del niño y sus deseos. Los padres indulgentes no exigen que los niños se controlen o se comporten de manera apropiada.

Posteriormente, Maccoby y Martin (1983) agregaron un estilo más, que se conoce como estilo negligente.
El estilo negligente: Este estilo se caracteriza por un nivel bajo de exigencia y poca relación afectiva. Estos padres generalmente no están involucrados en la vida de su hijo, no les dan responsabilidades y no establecen límites a los niños. Los Padres negligentes también suelen omitir las emociones de los niños y las opiniones. Hay poco respaldo emocional de padres a hijos, pero aún así proveen sus necesidades básicas (alimentación, vivienda y dinero).

Para determinar los estilos parentales se toman en cuenta dos dimensiones básicas que parecen ser esenciales para conseguir las funciones de socialización de los hijos (Parker et al. 1979; Musitu y Allat, 1994). Estas dimensiones son: apoyo y control.

El apoyo: se define como el grado en que los hijos se sienten aceptados y tomados en cuenta por sus padres. Se identifica con bajos niveles de castigo físico, la utilización del razonamiento por parte de ambos padres, la buena comunicación y la adecuada expresión de las emociones durante las interacciones padres-hijo (Parker et al. 1979; Musitu y Allat, 1994). Se considera que el afecto o calor emocional, la sensibilidad y la mutua confianza, son variables que se incluyen dentro de la dimensión de Apoyo, y son necesarias para el buen funcionamiento de las relaciones padres-hijo, sobretodo, para el desarrollo adaptativo del niño.

El control: es definido como el grado en que los padres establecen reglas explícitas de comportamiento a los hijos y supervisan su conducta. Se considera la dimensión de la crianza restrictiva controladora, que se caracteriza por un estilo autocrático y afirmación del poder (Hoffmann,1975). Esta dimensión está unida al uso frecuente de técnicas de castigo y al autoritarismo (Becker et al. 1962) que los padres utilizan en la crianza del niño. Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, entendemos que cada uno de los modelos con sus características específicas tendrán consecuencias en la adaptación social y emocional del niño.

Moreno y Cubero (1990) afirman que los comportamientos de los padres democráticos deben traer como resultado que los niños tengan una autoestima más alta y que sean más independientes. Estos autores declaran que los hijos de padres democráticos suelen ser persistentes en las tareas que inician y muestran grandes habilidades en el área social. En cuanto a los hijos de padres autoritarios, se afirma que suelen tener menos competencia social, porque los padres por lo general le dicen al niño lo que debe hacer en lugar de permitir que el niño elija por sí mismo. Así mismo muestran baja autoestima y dependencia y en general tienden a ser menos alegres, fácilmente irritables y vulnerables a las tensiones (Moreno y Cubero 1990). Continuando con las conclusiones de estos autores, los niños de padres permisivos tienden a ser más impulsivos y muestran dificultades para asumir responsabilidades. Tienen bajos niveles de autoestima. En la adolescencia, pueden participar más en conductas erráticas, y en el uso de drogas. Los niños no aprenden a controlar su propio comportamiento y siempre esperan salirse con la suya. Sin embargo, generalmente están emocionalmente más seguros e independientes y tienden a ser más alegres y vitales. Por último, se afirma que los niños cuyos padres son negligentes desarrollan el sentido de que otros aspectos de la vida de los padres son más importantes que ellos. Muchos niños de este estilo de crianza a menudo tratan de mantenerse a sí mismos o dejan la dependencia de los padres para conseguir una sensación de ser independiente y madurar para su edad. Los padres, y por lo tanto sus hijos, a menudo muestran un comportamiento contradictorio. Los niños se vuelven emocionalmente retraídos. Esta actitud también afecta las relaciones en su vida futura. En la adolescencia, pueden mostrar patrones de absentismo escolar y delincuencia (Moreno y Cubero 1990).

El término socialización parental denota el proceso mediante el cual se transmite la cultura de una generación a la siguiente (Whiting, 1970), en el que entran en juego las relaciones entre el individuo, la familia y la sociedad (Cottle, 2003). Se trata de un proceso interactivo, a través del cual se transmiten contenidos culturales que se incorporan en forma de conductas y creencias a la personalidad de los seres humanos (Arnett, 1995). La socialización constituye un proceso de aprendizaje en gran parte no consciente, en el que a través de un complejo conjunto de interacciones el niño asimila conocimientos, actitudes, valores, costumbres, necesidades, sentimientos y demás patrones culturales que caracterizarán para toda la vida su estilo de adaptación al ambiente (García, 1989; García, 1991 y Musitu y Allatt, 1994).

Musitu (2000) introduce la cultura como un componente que participa en la educación de los hijos. El autor afirma que los rasgos culturales intervienen directamente en los valores de los padres y modifican el estilo de interacción dentro del núcleo familiar. La necesidad de estudiar los estilos parentales y como sus características se reflejan en el comportamiento de los hijos, ha sido un tema de interés para las diferentes culturas, estas investigaciones señalan resultados variados de acuerdo a la cultura. En la mayoría blanca anglosajona de los Estados Unidos de América el estilo autorizativo siempre se ha relacionado con los mejores criterios de ajuste de los hijos, si bien estos resultados tradicionalmente no se han podido generalizar a las minorías étnicas de afroamericanos (Deater-Deckard y Dodge, 1997), chinos (Chao, 2001; Wang y Phinney, 1998) o grupos multiétnicos (Steinberg et al. 1994). Un número destacado de recientes publicaciones coinciden en que los adolescentes de familias indulgentes obtienen puntuaciones iguales o mayores en diferentes criterios que los adolescentes de familias autorizativas (White y Schnurr, 2012). Efectivamente, las investigaciones en el sur de Europa como España (Musitu y García, 2004) e Italia (Marchetti, 1997), o en países sudamericanos como México (Villalobos, Cruz y Sánchez, 2004) o Brasil (Martínez y García, 2008), han observado que los adolescentes de familias indulgentes obtienen las mismas o mejores puntuaciones en algunos criterios de ajuste que los hijos de autorizativos.

Resultados similares se han encontrado en un estudio realizado en Alemania por Wolfradt, Hempel y Miles (2003) los cuales sugieren que los adolescentes de hogares autorizativos no difieren (en cuanto a consecuencias en la autoestima académica, social y física) de aquellos criados en hogares indulgentes.

Recientes estudios en España, contradicen la idea de que el estilo autorizativo se asocie siempre a resultados óptimos de la socialización, sugiriendo que el estilo parental indulgente es más idóneo (García y Gracia, 2009, 2010; Musitu y García, 2004).

Método

Participantes: La muestra de esta investigación quedo compuesta por 31 sujetos (15 españoles y 16 alemanes). El 61.30% de la muestra se ubica en el rango de edad entre 30 y 40 años y el porcentaje restante por encima de los 40 años. El 96.8% indica nivel de estudios universitarios. El número de hijos se distribuyó en 51.6% con un hijo, 41.9% con dos hijos y 6.5% con tres hijos.

Instrumentos: Cuestionario sociodemográfico, este cuestionario fue construido ad hoc para esta investigación. Para ello se preguntó el rango de edad, el país de origen y el nivel de estudios de los padres, así como también el número de hijos.

El inventario de crianza, Parent-Child Relationship Inventory (PCRI; Gerard, 1994; adaptado por Roa y Del Barrio, 2001). Este instrumento sirve para valorar las actitudes de los padres hacia la crianza de los niños y se puede aplicar tanto a los padres como a las madres.

Según Roa y Del Barrio (2001) fue desarrollado para identificar dimensiones relevantes de las actitudes de los padres hacia la crianza, como son las relaciones padres hijos y la calidad de las mismas. Los fundamentos conceptuales del PCRI, se enmarcan dentro del área de estilos de los padres, y las actitudes de crianza pueden ser descritas de acuerdo a las dimensiones de apoyo y control. Roa y Del Barrio indican que sus resultados con el PCRI se pueden interpretar en términos de los estilos parentales propuestos por Baumrind (1971). Además, aseguran que el PCRI se ha actualizado y toma en cuenta otros conceptos, como son el apoyo general que reciben los padres, la distribución de tareas entre géneros, y la satisfacción con la crianza.

El PCRI consta de 78 ítems calificados en una escala tipo Likert de cuatro puntos (desde muy de acuerdo, hasta total desacuerdo)y distribuidos en ocho escalas:

  • Apoyo en la Crianza con 9 ítems que miden el nivel de apoyo social y emocional que los padres creen estar recibiendo.
  • Satisfacción con la crianza: 10 ítems que valoran la cantidad de satisfacción que sienten los padres por el solo hecho de ser padres.
  • Compromiso: 14 ítems que examinan el grado de interacción, conocimiento y aceptación que creen tener los padres con sus niños.
  • Comunicación: 9 ítems que valoran la percepción que tienen los padres sobre la efectividad de la comunicación con sus niños.
  • Disciplina: 12 ítems que valoran la importancia que asignan los padres al establecimiento de límites, el manejo de los mismos, y la percepción de los niños como problemáticos.
  • Autonomía: 10 ítems que examinan las actitudes de los padres para facilitar o promover la independencia de sus niños.
  • Distribución del rol: 9 ítems que valoran las creencias de los padres acerca del papel que estiman debe desempeñar cada género (madre/padre) en la formación de los niños.Altas puntuaciones en todas las escalas anteriores indican adecuada calidad de las relaciones padres-hijos.
  • Deseabilidad social: 5 ítems, es utilizada como una escala de validez de las respuestas de los padres; puntuaciones bajas en ésta sugieren que los padres están dando respuestas positivas, pero irreales de las relaciones con sus niños.

Roa y Del Barrio (2001) indican que su adaptación del inventario fue contestada en la ciudad de Madrid, por 547 madres con hijos con edades de 10 a 14 años. La fiabilidad alfa de Cronbach para todas las subescalas del PCRI osciló entre .48 y .68.

Procedimiento

Parte de la muestra fue recogida en un centro escolar germano parlante de Madrid. También se enviaron cuestionarios mediante correo electrónico a familias de amigos y conocidos. Se invitó a los padres a rellenar los cuestionarios y al mismo tiempo se les informó sobre el propósito de este estudio. Se les instruyó diciéndoles que el objetivo del trabajo era informar sobre los diferentes estilos de crianza parental, así como también invitar a reflexionar y tomar conciencia sobre cuál es el estilo parental más conveniente para enfrentar los retos que se presentan en la educación de los hijos.

Asimismo, se les comentó la importancia de su sinceridad a la hora de contestar a los ítems para que los resultados fuesen válidos, a la vez que se le aseguraba el anonimato. Se comprobó la escala de deseabilidad social en las respuestas y se confirmó que esta no presentaba valores significativos. Ninguno de los cuestionarios fue invalidado por respuestas anómalas. De un total de 55 madres y padres se recibieron 31 cuestionarios. Una vez que tuvimos todos los datos de los cuestionarios, procedimos a realizar el análisis estadístico correspondiente.

Análisis de datos

Tras la fase de recogida de datos se procedió a la codificación de los datos obtenidos en cada uno de los cuestionarios. Esto se realizó utilizando el paquete estadístico SPSS para Macintosh (Statistical Package for Social Sciences, IBM, 2009) en su versión 19. Con la intención de depurar la base de datos y detectar errores en la codificación de los mismos, se utilizaron técnicas descriptivas univariantes, calculándose la distribución de frecuencias y porcentajes de cada variable con el objetivo de comprobar que todos los códigos de las variables se situaban entre los valores posibles. Cuando se identificaba algún error o patrón fuera de lo común, se procedía a determinar el cuestionario al que pertenecían, y, una vez comprobada la respuesta, se realizaba la pertinente corrección.

Además, se calcularon las pruebas pertinentes (prueba de Levene y prueba de Kolmogorov-Smirnov) para la comprobación de los supuestos estadísticos para la aplicación de la técnica paramétrica óptima para esta investigación. Una vez comprobado el cumplimiento de los supuestos estadísticos, se realizó el análisis de datos a nivel inferencial, utilizándose para ello la prueba t para muestras independientes. Esta una prueba paramétrica que sirve para determinar cambios entre los valores de una variable cuantitativa con una nominal dicotómica. En los resultados significativos, se calculó el tamaño del efecto a posteriori, utilizando el estadístico d de Cohen (Cohen, 1988) así como la potencia estadística a posteriori (1-β). Para analizar la correlación entre las variables de estudio, se utilizó el coeficiente de correlación lineal de Pearson, cuya finalidad es analizar la relación bivariada entre variables cuantitativas.

Resultados

En la tabla 1 figura el análisis de diferencias (prueba t de student) entre el grupo de padres alemanes y españoles en las variables de estudio.
Tabla 1: Estadísticos descriptivos y diferencias entre españoles y alemanes en las dimensiones de estilo parental.
Alemanes Españoles t d 1-β
M DT M DT
Apoyo parental 26.19 3.781 25.40 2.098 .71
Satisfacción con la crianza
37.06 2.407 34.474 4.240 2.114* .76 .66
Compromiso
45.56 2.804 43.07 4.713 1.806
Comunicación
31.00 2.633 27.00 2.952 3.99*** 1.43 .98
Disciplina
35.50 3.120 32.80 4.298 2.012* .7 .62
Autonomía
30.00 2.708 26.67 3.519 2.967** 1.06 .89
Distribución de rol
30.38 3.202 31.07 3.127 -.608
Deseabilidad social
14.63 2.125 14.60 2.131 .33
Nota. Españoles= 15, Alemanes = 16. M: Media DT: Desviación típica, d: Tamaño del efecto a posteriori, 1-β=Potencia a posteriori. *p menor.05 **p menor.01 ***p menor.001. Los números en negrita indican diferencias significativas.
Como se observa, se encuentran diferencias significativas en las escalas Satisfacción con la Crianza: los padres alemanes obtienen una puntuación media superior en esta variable (x=37.06 en el grupo de alemanes versus x=34,47 en el grupo de españoles). La puntuación t deja establecer una diferencia significativa (t=2.114; gl. 29; p menor.05; d=.76; 1- β=.66); en la escala de Comunicación: los padres alemanes obtienen una puntuación media superior en esta variable (x=31.00 en el grupo de alemanes versus x=27.00 en el grupo de españoles). La puntuación t deja establecer una diferencia significativa (t= 3,987; gl. 29; p menor.05; d=1.43; 1- β=.98); al igual que en la variable Autonomía: los padres alemanes obtienen una puntuación media superior en esta variable (x=30.00 en el grupo de alemanes versus x=26.67 en el grupo de españoles). La puntuación t deja establecer una diferencia significativa (t=2,967; gl. 29; p menor.05; d=.7; 1- β=.62). En la variable Disciplina: los padres alemanes obtienen una puntuación media superior en esta variable (x=35.50 en el grupo de alemanes versus x=32.80 en el grupo de españoles). La puntuación t deja establecer una diferencia significativa (t= 2.012; gl. 29; p menor.05; d=1.06; 1- β=.89). En el resto de subescalas no aparecen diferencias estadísticamente significativas.

En la Tabla 2 figuran las correlaciones de Pearson entre las escalas de estilo parental en el grupo de alemanes.
Tabla 2: Correlaciones de Pearson entre las escalas (grupo de alemanes)
Escalas Apoyo Satisfacción Compromiso Comunicación Disciplina Autonomía Apoyo
Satisfacción .475
Compromiso .486 .498*
Comunicación .154 -.105 .406
Disciplina .777** .537* .659** .211
Autonomía .345 -.031 .518* .411 .308
Distribución de rol .847** .274 .272 .111 .567* .308
Nota: n=16 *p menor.05 **p menor .01. Como se observa, en el grupo de alemanes se encuentran relaciones significativas positivas entre Disciplina y Apoyo (r=.777,p menor.01), Distribución de rol y Apoyo (r=.847, p menor.01), Compromiso y Satisfacción (r=.498, p menor.05), Disciplina y Satisfacción (r=.537, p menor.05), Disciplina y Compromiso (r=.659, p menor01), Autonomía y Compromiso (r=518, p menor.05) y por último Distribución de Rol y Disciplina (r=567, p menor.05). El resto de correlaciones no son estadísticamente significativas.

En la Tabla 3 figuran las correlaciones de Pearson entre las escalas de estilo parental en el grupo de españoles.
Tabla 3: Correlaciones de Pearson entre las escalas (grupo de españoles)
Escalas Apoyo Satisfacción Compromiso Comunicación Disciplina Autonomía Apoyo
Satisfacción .379
Compromiso .12 .699**
Comunicación .115 .422 .673**
Disciplina .382 .656** .371 .287
Autonomía .668** .274 .032 -.007 .43
Distribución de rol .224 .434 .513* .364 .543* .048
Nota: n=15 *p menor.05 **p menor .01.
Como se observa, en el grupo de españoles se encuentran relaciones significativas positivas entre Autonomía y Apoyo (r=.668, p menor.01), Compromiso y Satisfacción (r=.699, p menor.01), Disciplina y Satisfacción (r=656, p menor.01), Comunicación y Compromiso (r=.673, p menor.01), Distribución de Rol y Compromiso (r=.513, p menor.05) y por último Distribución de Rol y Disciplina (r=543, p menor.05). El resto de correlaciones no tienen significación estadística relevante.

Discusión

En esta investigación se analizaron las diferencias en los estilos parentales entre un grupo de españoles y otro de alemanes. También se analizo la relación entre las escalas de estilo parental en cada una de las muestras.

En este trabajo se concibe la cultura de los padres como un factor determinante que influye y modifica la socialización de los hijos. Lo más importante al considerar la variación transcultural en los estilos parentales, es que las diferentes formas de actuar de los padres pueden producir un diferente contexto emocional para los mismos comportamientos de los hijos.

Mediante la prueba t de Student se puede comprobar que tanto el grupo de los españoles como el de los alemanes obtienen puntuaciones altas en todas las escalas del cuestionario. Esto indica una adecuada calidad en las relaciones padres-hijos en los dos grupos. Atendiendo a las altas puntuaciones en las escalas Disciplina y Comunicación, podemos clasificar a los padres de esta muestra dentro del estilo parental autorizativo. Seguidamente, se establecen diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos, siendo los alemanes quienes se muestran más satisfechos con la crianza, son más efectivos en la percepción de la comunicación con los hijos, tienen más habilidades para proporcionar independencia a los niños y por último dan mayor importancia al establecimiento de límites y a la disciplina. Estos resultados concuerdan con lo encontrado por Groosmann (1995), en cuya investigación se concluye que los padres alemanes desean que sus hijos “no sean pegajosos” y alcancen pronto altos grados de independencia. Teniendo en cuenta la matriz de correlaciones, en el grupo de alemanes se observan relaciones estadísticas significativas de intensidad media entre varias de las escalas del cuestionario de estilo parental. Dos de las correlaciones son muy altas y muestran variaciones conjuntas, es el caso de Disciplina y Apoyo Parental y Apoyo Parental con Distribución de Rol. Existe una tendencia que indica que tanto la Disciplina como la Distribución de Rol, varían simultáneamente con la variable Apoyo Parental. Es decir, entre mayor apoyo social y emocional reciben los padres alemanes de su entorno, mayor es la capacidad que estos tienen para imponer límites a sus hijos y a su vez tener una actitud mas abierta acerca del papel que debe desempeñar cada género (madre/padre) en la formación de los niños.

Las otras correlaciones de intensidad media son Disciplina y Compromiso y Autonomía y Compromiso. Se observa una tendencia que indica que entre mayor es el grado de compromiso de los padres alemanes, mayor es la imposición de límites y mayor es la habilidad para promover la independencia de los hijos.

Esta tendencia de correlaciones cambia en el grupo de españoles, desapareciendo la significación estadística en algunas de las correlaciones, y bajando la intensidad. Siendo las correlaciones menos intensas y menos significativas.

El valor de la correlación entre las escalas Autonomía y Apoyo indica una variación conjunta, es decir el grado de autonomía de los hijos se relaciona directamente con el grado de apoyo que reciben los padres españoles de su entorno.

En el grupo de los padres españoles, se observa una tendencia que indica que tanto la variable Compromiso como la variable Disciplina, varían simultáneamente con la variable Satisfacción con la Crianza. Es decir, entre mayor el grado de satisfacción por el hecho de ser madre o padre, mayor es el grado de compromiso de los padres y mayor la tendencia de estos para imponer disciplina a sus hijos. Al mismo tiempo, el valor de la dependencia entre las variables Comunicación y Compromiso indica que existe una correlación entre estas variables, es decir, que el grado de compromiso que tienen los padres españoles hacía sus hijos influye positivamente en la comunicación con estos. Por último, se observan otras correlaciones, aunque de menor intensidad. Es el caso de Distribución de Rol y Compromiso y Distribución de Rol y Disciplina. Existe una correlación mediana entre esta variables que indica que una actitud abierta acerca del papel que debe desempeñar cada género (madre/padre) en la formación de los niños influye en la actitud frente a la disciplina y en el grado de compromiso de los padres.

Comparando las mediciones hechas en los dos grupos mediante el Coeficiente de correlación de Pearson, se concluye que tanto en el grupo de los alemanes como en el de los españoles se presentan correlaciones significativas entre las variables Disciplina y Satisfacción, Compromiso y satisfacción y Compromiso y Distribución de Rol, si bien con diferentes grados de intensidad.

En este trabajo confluyen dos puntos importantes de discusión: por un lado, la importancia que tiene para el psicólogo clínico tener conciencia sobre las diferencias culturales, para así llegar a un mejor entendimiento de las dificultades que surgen en los individuos (Delgado-Gaitán, 1994). Por otro lado, la importancia de generar programas que capaciten a los padres para que se sientan competentes en el ejercicio de su paternidad y maternidad, y así ejecuten prácticas paternales que contribuyan al ajuste psicológico de los hijos e inhiban aquéllas que no contribuyan con este ajuste (Musito y Allat, 1994).

Finalmente, en la generalización de los resultados debe tenerse presente la homogeneidad de los participantes en cuanto a edad, nivel de estudios y número de hijos. Estas variables socio-demográficas podrían ejercer influencia al estudiar la conexión culturaestilo parental.

La muestra de este estudio se recogió utilizando un muestreo no aleatorio de carácter circunstancial, lo que conlleva a una interpretación cautelosa de los resultados obtenidos. Debido a ello, sería necesario repetir este estudio, particularmente con muestras más grandes de madres y padres, controlando las variables socio-demográficas.

Referencias

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Análisis del Estilo Parental en un grupo de Españoles y Alemanes desde una Perspectiva Intercultural

Análisis del Estilo Parental en un grupo de Españoles y Alemanes desde una Perspectiva Intercultural

Con frecuencia los padres se preocupan por sus hijos, su formación y su futuro. A menudo surgen dudas acerca de si la forma en que les están formando es la más adecuada, especialmente cuando notan en ellos actitudes o conductas inadecuadas. Algunos niños son por naturaleza obedientes y llevaderos, mientras que otros son voluntariosos y parecen decididos a retar la autoridad de los padres a cada paso del camino.

Las tareas que conlleva la paternidad y la maternidad no son fáciles. Requieren un trabajo de tiempo completo, que demanda continua atención. Por otra parte esta no suele ser la única ocupación de los padres. Habitualmente, deben además atender su trabajo, las tareas de la casa y lidiar con presiones sociales externas.

No existen fórmulas mágicas para guiar adecuadamente a los hijos. Los expertos afirman que todos tenemos las herramientas necesarias para ser buenos padres si nos decidimos a identificarlas y a usarlas de manera adecuada.

Diversas investigaciones indican que una actitud demasiado permisiva y poco estructurada, lleva a los niños a sentirse inseguros y a ser demasiado egocéntricos. Por otra parte, el exceso de autoritarismo de los padres y madres hacia sus hijos, promueve la agresividad, la baja autoestima e incluso puede llegar a desembocar en un trastorno depresivo.

Os invito a profundizar en esta temática por medio de un trabajo de investigación cuyo fin principal es animar a padres y madres a reflexionar y tomar conciencia de cuál es el estilo parental mas adecuado, ya que esto puede contribuir a criar hijos más satisfechos, felices y seguros de sí mismos.

Durante las últimas décadas, la teoría de que los padres son los principales y más influyentes agentes de socialización en la vida de los hijos ha tomado gran importancia. Dicho trabajo se apoya en esta teoría y además toma en cuenta la cultura de origen de los progenitores como un factor determinante que influye y modifica el estilo de interacción entre padres e hijos. A medida que en los últimos años la comunidad mundial se conecta cada vez más, aumenta notablemente el número de familias biculturales. El proceso de educación/socialización esta estrictamente conectado con el contexto social y cultural. Este proceso de socialización, conectado al fenómeno de las parejas mixtas genera interesantes puntos de reflexión si pensamos que los niños dentro del mismo ambiente familiar viven dos culturas distintas. Son muchos los elementos en un contexto educativo que tienen una relación directa con la cultura de origen (idioma, costumbre alimenticia, necesidades, sentimientos, religión, relación con las familias de origen, normas, valores, comportamientos, manera de pensar, etc.).

En dicha investigación se analizan los estilos parentales en una muestra de españoles y alemanes buscando determinar diferencias significativas en cuanto a los estilos de crianza. La muestra estuvo compuesta por 15 padres y madres españoles y 16 padres y madres alemanes.

Si estáis interesados en conocer los detalles de la investigación, la metodología utilizada y los resultados obtenidos, podéis encontrar el documento completo en la pestaña de recursos.

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Reforzar la lecto-escritura de nuestros hij@s en vacaciones

Reforzar la lecto-escritura de nuestros hij@s en vacaciones

Se acercan las vacaciones de verano y los padres se debaten entre “lo dejo descansar, pero y si pierde la rutina?” …”Ni hablar, durante el verano hay que leer y hacer tareas. Aunque pobre, se merece un descanso”.

Lo cierto es que las vacaciones y las actividades de lecto-escritura no tienen porqué ir reñidas. Se puede leer, escribir e incluso resolver problemas matemáticos disfrutando de las tan merecidas vacaciones! Es más, ¿no pueden ser el leer y escribir pasatiempos placenteros? Claro que si! Todo depende del “cristal con que se mire”.

Las tareas de lecto-escritura suelen resultar tediosas cuando tenemos que leer un libro que no nos atrapa para luego responder preguntas sobre él, y encima hay que responderlas bien; o cuando nos están haciendo dictados sin sentido o escribir una lista interminable de palabras o frases para mejorar la letra. Pero ¿a quién no le gusta tumbarse bajo un árbol con ese libro que tanto nos gusta, devorarlo y luego poder contárselo a alguien? ¿A qué respondemos gustosos si encima ese otro demuestra interés y nos hace miles de preguntas al respecto?

Pues eso. A los niños les pasa igual. Entonces, la clave está en hacer de esa actividad algo atractivo o que suponga alguna utilidad. Por ejemplo:

  • Leer un libro es mucho más llamativo si ha sido el niño el que ha escogido el libro que quería leer. O si puede compartir de esa lectura con mamá y/o papá, quienes dedicaran exclusividad absoluta durante el tiempo que dure la lectura o el comentario de la misma (escucharlos es un factor fundamental para motivar a los niños). O si el libro nos permite soñar e imaginar que somos los personajes y podemos hacer una interpretación con las ideas principales y cambiando el final según nos guste más. O si queremos hacer una comida especial y hay que buscar y leer la receta.
  • Escribir las palabras del dictado tiene más sentido y lo harán con más ganas si se hace para ayudar a mamá y/o papá con la lista de la compra, que luego podemos chequear en el supermercado a la vez que vamos comprobando precios por si mamá o papá no han traído suficiente dinero (y así de paso sumamos y resolvemos este problema matemático). Escribir frases se torna natural y se hace con más esfuerzo si se trata de preparar una súper sorpresa a los abuelos que vienen de visita. Organizar el discurso es mucho más fácil y llamativo si papá o mamá nos prestan el ordenador para escribir nuestro “cuento de verano”, ese que luego podrán leerle al hermano menor para que no tenga miedos por las noches.

Como veis, de lo que se trata es de combinar los objetivos de mamá y papá de hacer que no pierda el hilo de los aprendizajes, con los del niño que quiere librarse de la responsabilidad del cole.

Si como padres seguimos demostrando a nuestros hijos que leer y escribir es una obligación, jamás lograremos que la tarea en si sea satisfactoria. Y déjenme que les diga que, aunque vaya muy bien en el cole, habremos fracasado.

Así que a dejar correr esa imaginación y disfrutar todos de leer y escribir en las vacaciones! – Para ayudaros con el primer “empujoncito” os dejo links interesantes con actividades en la pestaña de recursos.

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Recursos gratuitos para estimular la lecto-escritura

Recursos gratuitos para estimular la lecto-escritura

La lecto-escritura es una de las actividades que más y mejor promueve el desarrollo lingüístico de pequeños y adultos, ya que para su consecución es preciso activar muchísimos procesos neurológicos. Aquí van algunas webs interesantes que fomentan la lecto-escritura desde los 0 hasta los 99 años.

Página destinada exclusivamente a las actividades de lecto-escritura. Está estructurada mayormente en inglés, pero también hay actividades en español. En el apartado de recursos, encontrareis miles de ideas para hacer.

Página derivada de la anterior con actividades en español e inglés para niños desde los 0 hasta los 5 años. Además aporta ideas para los adultos que quieran compartir la lectura con los pequeños.

Página de RIF para niños de 6 a 15 años. Las actividades son todas en Inglés.

Página bilingüe (Inglés-Español) de RIF destinada a compartir la lectura en familia. Hay actividades online, libros recomendados según edades e imprimibles.

Página bilingüe Inglés – Español para fomentar la lectura a partir del nacimiento. Tiene actividades, artículos y lecturas sugeridas según edades.

Página en Inglés con cuentos leídos por famosos. Para escuchar, ver y luego completar las actividades propuestas.

Página del ayuntamiento de Madrid con las actividades para el desarrollo de la lectura en las bibliotecas públicas. Hay talleres desde los 3 años hasta adultos.

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Problemas en las Relaciones de Pareja y el periodo vacacional

Problemas en las Relaciones de Pareja y el periodo vacacional

Llevamos todo el año esperando a que lleguen las vacaciones de verano para poder relajarnos, descansar y disfrutar de la pareja, los hijos, el tiempo libre… Pensamos que los problemas que no sabemos cómo abordar durante el resto del año, se van a resolver “solos” cuando las condiciones externas nos lo permitan.

Sin embargo, este momento tan deseado puede convertirse en una fuente inagotable de discusiones, peleas y malentendidos que nos frustran y que pueden acabar con nuestra paciencia y muchas veces incluso marcar la ruptura definitiva de muchas relaciones. De hecho, está comprobado que el nivel de separaciones y divorcios aumenta considerablemente después de los periodos vacacionales.

¿Qué podemos hacer entonces para evitar esto y realmente utilizar este periodo para sanar nuestra relación de pareja?

En primer lugar, si nuestra relación de pareja no funciona bien durante el año, el periodo vacacional (en dónde se convive de manera mucho más intensa, estrecha y prolongada) va a acentuar los problemas y hacerlos más patentes. No sirve utilizar las mismas estrategias y esperar que se produzcan resultados diferentes. Las necesidades y expectativas de cada miembro dentro de la pareja son distintas y por lo tanto ambas deben ser tenidas en cuenta. Planificar las vacaciones teniendo esto en cuenta es fundamental para evitar reproches y discusiones.

Gran parte de los problemas que tienen las parejas son consecuencia de una comunicación deficiente. La mejora en la forma de comunicarnos es por tanto, un pilar básico y necesario para mejorar una relación de pareja.

La “buena comunicación” requiere que seamos capaces de expresar nuestros sentimientos de manera directa y abierta, que seamos capaces de escuchar lo que nos dice nuestra pareja sin estar a la defensiva, y de tratar al otro siempre con respeto (sin insultar ni menospreciar) aunque estemos enfadados o frustrados. Se dice que la “buena comunicación requiere 3 componentes: una escucha activa y hábil (empatía), una expresión adecuada (asertiva), y comprensión y respeto.

Empatizar requiere que seamos capaces de ver el mundo a través de los ojos de nuestra pareja y que seamos capaces de aceptar su punto de vista como algo respetable y razonable aunque no estemos de acuerdo con él. Ser asertivo significa que expresamos nuestros sentimientos e ideas de forma directa y honesta pero sin atacar a la otra persona. Para ello es bueno utilizar expresiones del tipo: “ Yo creo que…., o yo siento que…”.

Finalmente, el respeto se consigue tratando al a otra persona con amabilidad, cariño aunque estemos enfadados o frustrados con ella. Este tipo de comunicación no es fácil de utilizar si no la hemos practicado antes y menos aún si lo intentamos cuando estamos en medio de una “bronca” con nuestra pareja. Si a pesar del los intentos por resolver las diferencias vemos que no somos capaces de mejorar la relación, quizás es el momento de plantearse la posibilidad de consultar a un profesional que pueda enseñarnos las herramientas adecuadas para mejorar nuestra relación de manera eficaz.

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Nos gustan los cuentos: Guapa

Nos gustan los cuentos: Guapa

Nos gustan los cuentos: Guapa

Los cuentos infantiles son una de las herramientas más importantes para el aprendizaje y el desarrollo de la imaginación de los niños. Les acerca a un mundo donde la fantasía y la realidad se dan de la mano para mostrarles historias llenas de valores como la amistad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la honestidad, etc. Contamos con una gran diversidad de cuentos que además de contar historias preciosas permiten a nuestros niños aprender e interiorizar estos valores tan importantes de una manera divertida y enriquecedora.

Inauguramos en el Blog esta nueva sección en la que comentaremos los cuentos que más nos han gustado y de los que podemos extraer una moraleja sencilla para nuestros niños. Y qué mejor fecha para hacerlo que el 23 de abril, Día Internacional del Libro. Os contamos como curiosidad que el Día del Libro no fue elegido fruto del azar, sino que se decidió al tratarse de una data trascendente en la historia de la literatura. Un 23 de abril nacieron Manuel Mejía Vallejo, Maurice Druon o Halldór Laxness. También un 23 de abril murieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega, William Wordsworth o Josep Pla.

¡Esperamos que disfrutéis con la lectura de nuestros cuentos y que paséis un Feliz Día del Libro!

Guapa

Hoy empezaremos con Guapa, uno de nuestros cuentos favoritos.

La Bruja está muy contenta porque hoy va a tener una cita con el Ogro. Ella se ve muy guapa, pero los demás no piensan lo mismo, aconsejándola cambiar su aspecto físico una y otra vez hasta que ni ella misma se reconoce. ¿Le gustará al Ogro la nueva Bruja distinta de la que él se enamoró? ¿Decidirá la Bruja adaptar su aspecto físico a los gustos de los demás o preferirá ser ella misma?

La historia que nos cuenta Guapa habla de la autoestima y el concepto de belleza que nos marca la sociedad. En esta lectura, aparecen los personajes principales (Bruja y el Ogro) y personajes secundarios (la ardilla, el conejo, el zorro y el ratón). La Bruja se siente guapa, pero se deja llevar por las opiniones y el concepto de belleza de los demás hasta el punto de no reconocerse ni gustarse a sí misma. El Ogro también se siente defraudado puesto que la nueva versión de Bruja no es de la que él se había enamorado.

En Guapa se pone de manifiesto la importancia de ser y aceptarse a uno mismo por encima de las opiniones de los demás y de la necesidad de agradar al resto. Podemos escuchar los consejos de los demás, pero priorizando nuestros propios valores.  Sabemos que en la sociedad actual, los cánones de belleza marcan la tendencia y todo aquello que se sitúe fuera de “lo socialmente aceptado” es señalado como “raro o feo”. Y no solo en términos de belleza, también se nos dice cómo tenemos que ser y actuar para gustar a los demás. Creo que es muy importante enseñar a nuestros niños a ser ellos mismos y reforzar su autoestima validando cómo ellos son sin tratar de ser alguien diferente para gustar a los demás. También es fundamental enseñarles a aceptar y respetar la diversidad como punto de encuentro y de desarrollo emocional.

Ha sido un verdadero placer leer este cuento muy divertido y lleno de enseñanzas.

¡Espero que lo disfrutéis tanto como yo!

  • Nº de páginas: 32 págs.
  • Editorial: APILA ASOCIACION CULTURAL
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788494347665
  • Apto para: 0-4 años

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