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Hacer y deshacer tu equipaje emocional

Publicado por en en Artículos y entrevistas
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El verano es el momento de parar y desconectar de nuestras rutinas, de tomarnos tiempo para hacer lo que más nos apetezca y reconectar con las personas que queremos. Para mí también es un tiempo de reflexión, de buscar inspiración en libros, películas, viajes.

Este año con el propósito de estar más presente conmigo misma, sin distracciones, estuve haciendo durante mis vacaciones el Camino de Santiago. En mi opinión, prepararse y empezar el Camino se parece a los pasos que hay que tomar para vivir en el extranjero. Antes de salir es bueno hacer una pausa y pensar qué sentido personal tiene este tiempo para nosotros. Después, identificar qué emociones tienes cuando te adaptas y por último, cuidarte emocionalmente según lo que estés sintiendo.

Primero haz una pausa, tómate tu tiempo para pensar y desconectar de la rutina. Viajar y cambiar de ambiente puede brindarte el escenario ideal para reflexionar: ¿Cómo me he sentido este año? ¿He llevado a cabo proyectos conectados con mis valores y propósitos? ¿cómo me siento respecto a los cambios que voy a vivir en mi vida dentro de poco: mudarme de país, estudiar fuera, etc.? ¿Cómo me estoy preparando para mi mudanza a un nuevo país?

Cuando ya estés allí seguramente estés muy emocionado/a. A menudo sentirás emociones positivas (ilusión, curiosidad…) y quizás también algunas más difíciles (confusión, miedo…). Puede sorprenderte que estés sintiendo todas estas emociones a la vez o que tu estado de ánimo cambie muy rápidamente. Estas emociones pueden ser normales en cualquier proceso de adaptación. Además el ritmo frenético de encontrarnos en un país extranjero puede agotarnos física y emocionalmente. Antes de llegar al punto de burnout, tómate un tiempo para prepararte mentalmente para la experiencia que vas a vivir.

Una vez hayas parado un momento, pregúntate, ¿qué emociones estoy sintiendo? Quizás te sientas como en una montaña rusa, estás disfrutando un montón y de repente, te sientes triste y desanimado/a. No puedes explicarte por qué han cambiado tan rápido tus emociones. Es muy habitual que eches de menos a las personas que quieres y sientas que el tiempo pasa muy despacio y que no vas a poder aguantar hasta el final.

Es habitual que cuando empezamos a encontrarnos emocionalmente agotados/as o con un estado de ánimo más bajo, también empecemos a negar que nos pasa algo y puede que tendamos a aislarnos socialmente. Es una forma de luchar mentalmente con una realidad que no te esperabas. Recuerda, vivir en el extranjero, a veces se parece a estar montado sobre una tabla de surf: tú no eliges las experiencias que vas a vivir, ellas sólo se te presentan y si tienes la mente abierta y eres flexible, serás capaz de surfear las olas más difíciles… Cuando las experiencias que estamos viviendo no son como tus expectativas y empiezas a interpretar todo de una manera pesimista, ¡es importante saber pedir ayuda!

Por último, pon en marcha tu plan para cuidarte. Aquí tienes algunas ideas que suelen ayudar a las personas que están viviendo en el extranjero:

  • Crea una red social en tu nuevo país si te sientes solo/a. Generalmente es más fácil acercarnos a las personas que han venido con nosotros, como otros estudiantes de nuestra universidad. Sin embargo, ¿por qué no hacer amigos con personas de la cultura local? Una buena estrategia es realizar actividades que tú normalmente disfrutas y harías en tu país. El idioma no tiene que ser un obstáculo para, por ejemplo, apuntarte a una clase de baile, un taller de tapas o a un equipo de fútbol.

  • Reconecta con aquellos que más quieres si echas de menos a tu familia, pareja y amigos. Seguro que llamarles o escribirles te puede ayudar a sentirte mejor. Aprender a encontrar el equilibrio entre estar en contacto con los que quieres y tener tiempo para hacer nuevos amigos, te enriquecerá.

  • Procesa tus emociones a través de la escritura, la fotografía o pintando si te sientes sobrepasado/a por tus emociones. Hay personas más kinestésicas que expresan y comprenden mejor sus emociones a través de actividades físicas como el baile, el yoga o los deportes. Tener un espacio personal para parar y procesar lo que estás sintiendo es crucial para recargar pilas y continuar con energía.

  • Fomenta actividades que te hagan sentir emociones positivas si te sientes como bajo una tormenta y no eres capaz de sentir ilusión con nada de lo que estás viviendo. Te puede ayudar observar con distancia, con perspectiva, lo que estás viviendo. Otra emoción poderosa que nos ayuda a relativizar las cosas difíciles que nos ocurren es la gratitud. Para ello, ¿por qué no empiezas tu día pensando en tres cosas (o personas) por las que te sientes agradecido?

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    Hacer algo por las personas que te importan puede ser otra manera de reconectar con tus emociones positivas. ¿Por qué no buscas pequeños souvenirs que crees que le pueden gustar a alguien que quieres? Seguro que se sienten muy ilusionados cuando reciban tus regalos.

  • Utiliza tu humor. Si las cosas a veces se ponen difíciles o te equivocas hablando en otro idioma, ¿por qué no empiezas a hacer chistes con tus meteduras de pata? Entiendo que no siempre es fácil pero puede ser sin duda una buena forma de hacerte sentir mejor.

  • Atrévete a hacer algo nuevo cada día. Recuerda que sentir miedo ante lo desconocido es normal y es una emoción válida. La vida, al igual que mudarnos al extranjero, está llena de cambios inevitables. Sólo cuando nos rendimos y dejamos de intentar hacer cosas que nos apetecen porque nos dan miedo es cuando el miedo se puede volver más fuerte que nosotros. ¿Por qué no haces una lista de cosas que te apetece probar en tu nuevo país pero te dan un poco de miedo o vergüenza? Ordénalas de menos miedo a más miedo e intenta empezar por las más fáciles. Poco a poco cuando veas que consigues superar tus inseguridades te sentirás más realizado/a.

  • Practica la meditación y haz ejercicios de relajación y respiración. Si sientes que estás constantemente nervioso, dándole vueltas a todo lo que dices, aprender a relajar tu cuerpo te puede ayudar.

Para poder aprovechar al máximo tu experiencia en el extranjero busca los apoyos que necesitas. Si habitualmente cuidas tu salud física y mental cuando estás en casa, ¿por qué no hacerlo también cuando estás fuera?

¡Espero que empieces con ilusión “tu Camino” en el extranjero!

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