Leticia Martínez

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Cuidar de Los Que Nos Cuidan

Publicado por en en Artículos y entrevistas
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El deterioro cognitivo y otras enfermedades neurodegenerativas son cada vez más prevalentes en nuestra población actual, una población más longeva pero también con mayores niveles de estrés y desconexión del momento presente. 

Cada vez más personas somos conscientes de estas problemáticas pero hoy vamos a hablar de otro colectivo, un colectivo a veces silencioso (o silenciado), un colectivo que disfruta, pero también sufre y que es tan demandado como necesario. 

Hablamos del rol del cuidador o cuidadora, esa persona que acompaña en el día a día a quien sufre alguna dificultad como el Alzheimer y en la que diferentes estudios han mostrado la alta frecuencia con que padecen “burn-out”, es decir, el síndrome de agotamiento y estrés laboral, problemas de ansiedad y de estado de ánimo o depresión. 

Obviamente el bienestar psicológico de esta profesión está altamente relacionado con otras personas: a la que cuida, la familia de esta y su familia o relaciones personales fuera del trabajo. 

Desde Sinews queremos prestar especial atención a esta dinámica interpersonal ya que será una profesión cada vez más necesaria, importante y probablemente a la que muchos o nos dedicaremos de una u otra manera o de la que seremos clientes en un futuro. Vamos a ello, por tanto.

 

Como si de una pieza de piano se tratase, para que la melodía de la relación entre cuidador/a y cuidado/a suene tranquila, agradable y llena de bienestar hay al menos tres acordes que debemos de tocar:

1. El vínculo personal: 

Cuando trabajamos con personas debemos priorizar la importancia del vínculo terapéutico, por ello es importante que más allá de las labores diarias como cuidador/a se reserve un tiempo para conocerse, tanto con el resto de la familia como con la persona a la que se acompaña. 

Conocer la historia de vida, los intereses personales, gustos y también las dificultades por las que pasamos nos ayuda a ser más empáticos, a entender mejor los comportamientos inesperados y las emociones. 

Además poder compartir actividades e historias es una de las mejores formas de trabajar la estimulación cognitiva

Conseguimos un 2x1 en este caso, reforzar el triángulo familia-persona acompañada-cuidador/a mejorando el bienestar y la comprensión en esta relación interpersonal y por otro lado se podrán estar trabajando áreas como la estimulación verbal, procedimental y de la memoria. 

¿Cómo hacerlo? 

Estableciendo un tiempo tanto al comienzo de la relación para conocerse como durante la misma, pequeños encuentros semanales dentro de la rutina o pequeñas actividades diarias en las que se comparta conversación o actividades placenteras para ambas partes. 

2. La desconexión y el descanso: 

Precisamente por la alta carga física y emocional de esta profesión es necesario respetar los horarios de descanso del profesional, asegurando dos tipos de tiempos, uno para el descanso y la recuperación y otro para que ya recuperados puedan disfrutar de su vida personal, familia y otras actividades placenteras y significativas para ellos. 

Aunque esto parezca obvio debido a la actividad frenética del día a día y a las facilidades que nos proveen las herramientas de comunicación instantánea no es siempre tan sencillo de llevar a la práctica. 

La desconexión (lo cual implica como decíamos tanto descanso como tiempo para disfrutar de la vida personal) es una de las variables que más peso tienen en la satisfacción laboral y especialmente por el trabajo que realiza el cuidador/a debemos de prestarle especial atención.

¿Cómo hacerlo? 

Durante el año laboral: Acordar entre las partes periodos de vacaciones. 

Durante la semana: Contar al menos con dos días consecutivos de descanso y desconexión de las tareas de cuidador/a. 

En el día a día: Respetar los horarios de finalización de tareas asegurando unas horas de desconexión laboral. 

Pero ¡OJO! no olvidemos en qué consiste respetar esta desconexión: 

1. En caso de que la persona que cuida sea un miembro de la familia, el resto de ella deberá organizarse para asegurar los puntos anteriores, en caso de ser una persona contratada se deberá asegurar una sustitución. 

2. Cuidar no es solo la tarea en sí sino también la logística, por tanto esto debe quedar realizado dentro de las horas de cuidado, evitando así enviar mensajes o llamadas habituales para sobre citas, procedimientos, qué hacer...Evitemos por tanto la comunicación fuera de las horas de cuidado y respetemos el tiempo de desconexión y descanso. 

3. En cuanto a la persona que cuida, te animamos a que te concedas esa desconexión y que compartas con tu familia o círculo social lo importante que es ese tiempo para ti, tanto para descansar como para disfrutar de tu vida personal y otras actividades placenteras o de ocio. 

3. El propósito de la tarea: 

Otra de las variables que han mostrado mayor peso en la satisfacción tanto laboral como en la satisfacción con vida en números estudios es el sentido por el que hacemos las cosas, es decir el propósito de nuestro día a día y de nuestras tareas. 

El rol de cuidador/a puede llegar a ser muy rutinario pero podemos tratar de establecer objetivos como la estimulación física y cognitiva y el bienestar general de la persona cuidada. Para ello será especialmente relevante el punto uno, conocer con qué disfruta o disfrutaba esa persona antes de la aparición del Alzheimer. Las capacidades que se conservan durante más tiempo a pesar de la enfermedad neurodegenerativa son las procedimentales (como la cocina, tocar un instrumento, dibujar, la artesanía…).

¿Cómo hacerlo? 

Podemos por tanto establecer actividades diarias enfocadas en ese bienestar emocional y estimulación cognitiva, con el objetivo de reforzar ciertas capacidades, como decíamos anteriormente esto además mejorará el vínculo interpersonal. 

Estos momentos diarios o semanales en los que se comparte un café o comida y se intercambian historias de vida o que se realiza algo placentero y procedimental marcarán la diferencia en cuanto al propósito del trabajo y permitirán un tiempo más creativo y emocional dentro de la jornada de cuidado. 

No nos olvidemos tampoco del papel de la GRATITUD al respecto, como bien sabemos toda conducta reforzada tiende a consolidarse. Reconocer el trabajo y los objetivos del cuidador/a no solo de manera económica sino con tiempo de descanso o simplemente a nivel verbal mejorará la relación y por tanto el bienestar de todas las partes. 

 

Un breve resumen gráfico para recordar esto y que nos ayudará a ponerlo en práctica:

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